martes, 14 de septiembre de 2010

Canto derramado


Título de la fotografía: Canto solaz de pleno puente





Canto derramado


Haré y reharé,/
reconstruiré sobre la posible señal del olvido./
Habitaré ciertas cumbres pobladas/
de olivos, encinas y cañaverales./
Se desoja el horizonte por mostrarnos/
su rostro, que no es otro/
que el de sus espacios alterados./
Doy y doblo sobre sí y mí,/
vuelvo y hablo abierta muda boca/
poblando el suelo con palomas rosas./
Blanca la suerte golpea el aire/
con sus potencias de alma viva, fuego lento,/
cocinilla al baño maría/
en andar pausado y batiente, fresco arroyo,/
manantial salubre/
de dulces y sonoras fotografías que la propia rosa autoinmola./


Así, casi sin sol ni pausa,/
habito, huelgo, clamo y hago./


¿ Y para esto tanto derramarse?/
¿ Y para esto trocear tanto desmayo?/
¿ Y para esto, este espino hoyado/
tanto, tanta cima de cubiertas tempestades?/
Una solo flor de montaña desprendo de tu suelo, esta flor/
entre tanto descomune,/
entre tanto desvarío de rocas muertes y helados nortes./
Tanto sol desperdiciado,/
… tanto sol,/
tanto sol para nada./


Ya no sé de que se poblará este invierno,/
¿se pueblan de algo esos mudos cuentos?/
En esta hora de la buena muerte,/
¿qué más importa sino morir?/
Y esos inviernos que esbocé con mi garganta/
dibujarán sombras azules sobre el vaho nocturno/
que mi boca expele ciñéndose al vacío/
en esta/
nula, nula coyuntura./


Los maseteros me oprimen,/
circunvalan este obsceno recapitular en versículos cortos:/
¿qué será del sol si la noche se extingue?/
Soy tan de la tierra/
que me urge trasplantarte, llevarte por los aires,/
izarte a la penumbra estratosférica a salvo del celeste azul,/
que te derrames/
en el afán de la desorilla y el negro de negro flameante de la nada./
La nada por barrer y yo aquí sentada…/
pensándote,/
haciéndote solaz,/
haciéndote paz y volumen de este cerebro por no claudicar en el empeño:/
breves ángeles posados en/
forma de segundos sobre la piel arrugada de mis manos,/
…tus palmas tersas. Tu canto melodioso./


Soplo, soplo sobre ellas sonriendo/
cometas que iluminan mis cansadas pupilas:/
Tornan al sol estos parasoles./
Dormir, dormir bajo la lucha contra el desgobierno/
y las esquinas/
de este universo que todos sabemos redondo./
Aunque nos empeñemos en cuadrarlo./


Canto solaz de pleno puente./

Sofía Serra, 12 septiembre 2010

viernes, 10 de septiembre de 2010

Quevedo y las buenas muertes


 Título de la fotografía: Polvo de cenizas rosas

1. Esta fotografía conformará base conceptual, y es posible que hasta visual, para próxima novela que Bohodón Ediciones editará y publicará. Novela magnífica, por cierto. Me siento especialmente afortunada de que haya caído en mis manos para empezar a revisarla.  Además se sitúa por zonas humano-geográficas que me resultan familiares.
2. Desde hace unos días, tal vez alguna semana, tengo la conciencia, o intuición de haber terminado el poemario que comencé esta primavera.
3. La fotografía casi inmediatamente anterior  a ésta en secuencia temporal (apenas unos minutos) que me sirvió de base para iniciarlo (ahora sé que lo inicié) fue al menos subida a este blog el dos de abril del correinte. Todavía tengo que comprobar en los datos exif en qué día exacto la disparé.
4. Esta la hice sin subirla al blog porque no terminé de hilarla a ningún poema del momento. Su título hace re-creación de un verso que forma parte de un poema de un anterior poemario (este poema)
5. Anoche, en una de mis breves, por escaso tiempo que duran, incursiones en facebook en busca del "recreo" perdido entre tanta concentración en letras y fotografías, me topé con el archiconocido, pero nunca por más que se admire, del todo valorado, soneto de Quevedo.
6. Mi percepción de lo que es obra de arte siempre la he comparado con lo que sucedía con el famoso bichito de la película "Alien, el octavo pasajero" cuando saltaba del huevo al rostro de la víctima, sino que, a mí, la obra de arte me salta al pecho. Así, plas, tan efectiva como sonoramente. Algunas personas que bien me conocen pueden corroborar este dato.
Tampoco percibo dolor ni hay derramamiento de sangre, obvio resulta decirlo, no al menos físicamente como lo entendemos o visualizamos en nuestra mente. Tal vez sólo sangre rosa; la azul ya la destila la luz. La roja tiñen las amapolas y las flores de los geranios (y creo que hasta alguna falda). La verde por vivir.
7. Todo lo que muere o termina sólo pasa a otra vida...pero NO SOY CREYENTE, :).

Haré uso del quevediano soneto para señalar la muerte, es decir, el final, de la escritura de este poemario, que desde hace alguna semanas re-titulé dentro mía como "Los parasoles de Afrodita".

Yo sí sé por qué me resulta imposible creer en la magia,  en algún dios o practicar  religión al uso,  y también  por qué  sí del todo no me queda más remedio que hacerlo  en el hombre, así, en general, y en el Arte.

Dejo el poema de Quevedo a modo de lápida florecida, murete entretejido con rosas rosas y hojas verdes y vivientes, murete o muerte buena o buena muerte de algo para ser "lo otro",  alien, latin dixit.

Gracias, Toniko, por ponérmelo tan "a huevo".
Gracias Quevedo, no creo en tumbas como ya sabes, aunque te juro que cuando anoche te leí de nuevo pensé que si por mano incierta a alguien se le ocurre enterrarme en vez de tirar  al contenedor mi cuerpo como es mi deseo,  sólo querrían que tallaran en la lápida este soneto tuyo. Lo sé, un privilegio que una se autoarroga.


Amor más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas, que humor a tanto fuego han dado,
médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo

jueves, 9 de septiembre de 2010

El hombre de hierro

El hombre de hierro

…Y este hombre de barro, ¿a dónde mira o a quién se parece?

Y allá vase el niño, de ambula/
torio en/
ambula
torio,/
de/
ambulando/
por las/
esquinas,/
toro contra/
burladeros y zarzales./
Mas fuerte prenda y corazón tan grande sorteó,/
jugó,/
y erró:/
Yerro trasplantado sin padre ni madre,/
a suelo,/
solo, sin ser ni lo que/
era/
errando./

Sofía Serra, Agosto, 2010

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Perra puteada, perdón, quiero decir, puenteada


Título de la fotografía: Puente de doble sentido





La doncella viviente


Vivo en la edad media, donde el hombre/
resuelve su miedo rezando a un dios./
Yo, que no creo en ninguno/
mas que en éste con cuerpo y alma de mujer,/
y un poco, poco aunque ya es bastante,/
en aquel otro que siendo ateo/
crea en los milagros, o an-tropos,/
vivo rodeada de monoteístas creyentes,/
no importa si de veinte, treinta o sucesivas docenas (perdón, decenas) anuales./
Ya me lo han dicho siempre,/
te equivocaste de tiempo al nacer, hija pura,/
tú que siempre has muerto,/
una y otra vez,/
sin tener miedo/
más que a ese dios, que ya nombro dos  y muchas son, polimorfo./
Cuarenta y siete años,/
seguro que más de media existencia/
muriendo y re-naciendo,/
dan para muchas vidas./
Mas no soy gata,/
sino perra, con nombre griego,/
que sólo canta:/
para segundas lecturas, o mordidas, preguntar por sagesse,
la musa, digo perdón siempre, la muda./

Sofía Serra, 8 septiembre 2010
Para leer y ver otra entrada relacionada con esos benditos animales llamados perras picar aquí





martes, 7 de septiembre de 2010

La flor

La flor

Por más que esbozo,/
que enmiendo este lienzo glauco,/
petroglifos o bisontes de Altamira,/
no importa dónde nos circunscribimos,/
no acierta/
esta mano deshilada/
a trazar el dibujo./
Entelequias, en nuestro nacimiento se prevé nuestra muerte,/
se proyecta./
Comprometidos homos sapiens
desde el canal del parto/
trazado por el nombre/
(¿quién nombró, ¡quién!, por primera vez?),/
a veces acierto a descubrirlo en la carcajada de la nube./


Y de la lombriz./


Ya huelga el umbral del cielo./
A dos pasos de dios, nos hacemos flor./

Sofía Serra, Agosto 2010
 
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