viernes, 14 de septiembre de 2012

Partida

Partida

Vengo a recordar la venta
del mensaje.
La hormigonera registra
Los bramidos de tu hombría.

No hubo negación
De tu varonil muerte.
La masacre descansa
Sobre pilares de blanda argamasa.
Descerebrados el mito y la joya
Sitúo sobre mi mesa
De jaspe reluciente
Tu retrato.

A estas alturas de mi diosa interna
Reclamo mi trozo de partida,
La salida que me pertenece.
Estoy dispuesta a compartir
Pero sólo cambio
Hielo.
Quién nos ocupa que me vendo
Por dos míseros reales
Ojos, uno para tasmearla,
Otro para pintar la
Verónica de tu ensalmo
En el rostro cautivo.
La luz se ablanda
Como un canal lechoso.
Es tu nombre.
Una grada insomne,
Mi diosa interna
Que se agranda
Fría.

Sofía Serra (De Solenostemon)

jueves, 13 de septiembre de 2012

Medusa

Medusa

Nadie me ha regalado un ramillete
De flores que llevarme al pecho.
No sé, la vida
sucede tantas ocasiones
tan injusta con las diosas
que no son de mármol…

Pero en Carrara triunfé.
Me aplastaron la ingle
Como una lengua de sapo.
El príncipe afiló su cincel
Y el bloque de una tonelada
Se desprendió de la cantera
Limpia y mansamente.
Entonces llegó Miguel Ángel y
Encontró a su David
Y su fama.
Pero tampoco nunca me regaló un ramillete
De flores.

Siempre estoy sola,
Y aún no sé
En qué consiste la soledad
Salvo en estar
Sola.
Algo descabellada —cada vez menos
Sierpes me quedan—.
Y hacerles Arte con mi mirada.

Sofía Serra (De Solenostemon)

miércoles, 12 de septiembre de 2012

La luz de los días

La luz de los días

Ya los gavilanes se sumergen
En el río de las horas.
Romper el tiempo siempre
Fue lo nuestro, aunque construir
Catedrales no se nos diera
Bien sabemos
Hacer el amor entre sus pilares
y la luz de las vidrieras
y la piedra nos tallan
Como flores maduras
Que robustecen el estallido
De los transparentes en otoño

Y jamás me sonrió la suerte.
Aunque el membrillo, sí.

Ahora que los árboles
Se desnudan columpio su ocaso
En tus pupilas tú me ves
Como si nunca me hubieran mirado
Como un árbol desnudo
De córvidos azules y voces pasajeras
Como la suma del bien
Y tu longitud de hombre libre
Como un árbol desnudo
Y mi latitud de mujer
Como un árbol desnudado
Con sus hojas
Ya transparentes
Somos.

Sofía Serra (De Solenostemon)

martes, 11 de septiembre de 2012

Yo apuesto por "Jornadas de cielos invisibles"

Me llegó, la empecé, dudé en las cuatro primera páginas, pero algo no me cuadraba en el olor de mi sexto sentido, seguí, me alegré, se me abrieron los ojos de asombro, me la bebí, aposté por ella... fue una de esas tantas con las que no conseguí que mis jefes se implicaran en una publicación sin  cobrarle dinero al autor. Nunca me lo concedieron,  "esto es un negocio, Sofía no una ONG"... No pudo ser, ni siquiera ofreciendo el hecho de que su autor lleva un blog de un gustoso y alto contenido estético, además de  que puede resultar muy atractivo... Como alguna otra obra, pocas muy pocas, que yo recuerde sólo dos o tres, por sólo dos o tres rogué, por sólo dos o tres peleé de entre unas 800 valoradas, bien sé que una editorial no puede comer del aire. Pero cuando entra lo que merece la pena, es que entra lo que merece la pena, y entonces habría que darse con un canto en los dientes como editor por tener una oportunidad así, no ya de hacer negocio (que dependerá de muchas otras cuestiones, entre otras cosas la habilidad para saber llevar un negocio), sino de hacer HONOR a su profesión, EDITAR una obra que enriquezca al resto de la sociedad, una obra que merezca la pena.

Bien sé que el autor ha ido ofreciéndola a otras también bien conocidas dentro de la publicación actual, pero no, resulta que su autor no tiene nombre como escritor, es tan sólo abogado, tan sólo. O sea, no forma parte de tribu literaria alguna; para aclararnos, va por libre, así,  P-O-R L-I-B-R-E,  y hay que decirlo, al que va por libre, lógicamente se le presupone menos poder de venta que los que forman parte de tribus, esto es de cajón. Y así, nos topamos con lo que actualmente (ya no sé, pero sí de un año para atrás) ha ido sucediendo en el negocio editorial español, que sólo publicas no porque tu obra valga más o menos, sino porque eres  amigo o formas parte del grupo tal o cual que, por supuesto, "escribe" (unas veces bien, otras mal).

Se comprende, sí,  aquí todo es comprensible, todos entendemos las limitaciones de todo, todos entendemos y sabemos cómo funciona todo, y yo por supuesto sé como funciona un negocio editorial. En España no se lee, mejor, en España, y más ahora, no se compran libros; sin embargo sí se publican a mansalva, ¿por qué? Porque 200 ejemplares son fáciles de vender entre la comunidad de amigos, las presentaciones y un poco de boca a boca entre familiares y la autopublicidad en el respectivo lugar de internet. Y así nació y creció la actual burbuja editorial (y, por ende, cultural) que padecemos y que ya ha ido haciendo estragos entre editoriales que no merecían desaparecer, en nuestros cerebros y entre obras que habrían merecido ser publicadas en papel, e insisto en lo del papel.

Yo apuesto por "Jornadas de cielos invisibles" aunque no me sobra ni un mísero euro, pero puede ser que a ti sí te sobren 10, 15, 20, o algunos más. Mételos en este libro, en esta novela. Esta novela merece ser publicada en papel, pero aún más, esta obra merece ser editada por algún editor o editora en condiciones, es decir, alguien que no sea el autor, no por la persona en cuestión, sino porque una obra necesita otros ojos, unos ojos expertos y profesionales para ser puesta, expuesta públicamente, bien lo sabe una que se tuvo que autoeditar su primer libro de poesía puesto en papel. NO ES LO MISMO escribir que editar. No tiene nada que ver. Se necesita un conocimiento ajeno para que una obra sea expuesta en un "escaparate", que no es otra cosa un libro como objeto cuando se pone a la venta,  y pueda ser asimilada por otros ojos. Y eso es lo que cuesta dinero. Y eso es lo que nadie expone, ni siquiera los propios editores actuales en un 90%, siendo como es su trabajo, y más, lo que su profesión llevada al fundamental principio de la ética, de su código deontológico, dictaría. Sólo, tan sólo he conocido a un editor como dios manda. Algún día diré su nombre. Algún día, aunque algunos ya puedan imaginárselo. Si no lo hago aún es porque espero a que mi palabra pueda significar algo para alguien más que para dos o tres amigos que sé pueden creer en ella. Lo merece. Que me aguante las ganas de hacerlo, mis impulsos.

Igual que esta obra ha merecido que yo espere a que el autor se decidiera a romper la pana por ella, como ahora lo hace mojándose en acogerse a ese sistema llamado crowdfunding. ¿Mi deseo?... Mi deseo es que consiguiera ese dinero y con él se fuera a una editorial que moviese bien los hilos distribuidores y comerciales  y, así,  pudiera verse en las librerías para esta navidad. Eso es lo que deseo para esta obra.

AQUÍ dejo el enlace por si crees en lo que digo.
Yo apuesto por ella.

http://libros.com/crowdfunding/jornadas-de-cielos-invisibles/


Pudiente

Pudiente

Antesdeayer
Escribí un poema
Para celebrar
Tu adviento voy
A seguir pidiéndote
Para así poder darte
Un final feliz
Herrumbroso y seco
De navidad o diciembre
Sin ninguna carga
De misterio: el amor
Todo lo puede.

Sofía Serra ( De Solenostemon)

lunes, 10 de septiembre de 2012

Como el no

Como el no

Tú frente al mar y encerrado
en el frío luto de los pasos
de tu frente sobre las migas
y tú abierto y eterno no
socavando cada peso de la habitación
donde el pecho respira minucioso
ondeando el leve viento y tú
frente a ti entretenido
en tu boca tánatos del mundo
resecando los pequeños signos cantores
con ese daño como daño…

Eros fue convocado en la tierra y se ausentó.

Sorbe como la escabrosa causa
introduce sus venéreas raíces
extendiendo su vientre indoloro
apenas más que una leve comisura una
apenas rendija por donde se escapa
sola y lenta mi de ser de ella una
me rehunde y me enhorca en su temblor
como si sólo fuera apenas roca el no
apenas humus reflejo apenas
evaporado grisú de sus sales…

Escribían negros texturizados
como si la piel y el sexo
y las caricias y el sudor y los besos
y el lamento
y el consuelo y el dolor y el deseo
y el ombligo
y la sangre la sangre la sangre
pudieran desmenuzarse en hormigas:
la marabunta.

Se ha pervertido El Grafos
como si-no los cuerpos
ni los huesos ni la carne
como si-no engendraran
como sino él hubiera nacido:
Huevo huero tras
tanta hemorragia
sin embargo.

Sofía Serra (DE La dosis y la desmedida)

Como un árbol desnudo

Creo que por fin he podido saber cuál ha sido mi canción preferida desde siempre, desde allá por los quince años cuando la descubrí, el segundo vinilo que pude comprarme con "mi" dinero (bueno, sí era mío ahora que recuerdo, sobran las comillas, lo había ganado dando clases particulares), Luis Llach en el Olimpia: Com un arbre nu.




Com un arbre nu,
com dibuix fet al vent,
com un arbre nu,
jo, l'ocell.

Com del mar un port,
món silent,
cau d'amor,
com del mar un port,
jo, el vaixell.

L'infinit tot d'un cop
i el silenci absolut.
Som el món sencer
i també el no-res.

Tanca els ulls: som esperit.
Obre els ulls: som el cos.
Som la llum del sol,
de la nit la foscor.

Com un llibre blanc
on hi ha escrit el meu nom.
Com un llibre blanc,
jo, aquell mot.

Com una cançó,
joc del so
joc del to.
Com una cançó,
jo, l'acord.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Maná de carnívora

Maná de carnívora

Siempre te relacionaré
Con mi estómago,
Tú ya lo sabes.

El nudo se me ha hecho un silencio.
Desde él hablo al ente
Sumergido bajo el barro negro
De la injusticia sobre ti.
¡Qué ibas a hacer sino imperiar?
¿cómo si no cazar cervatillos
mamuts o bisontes?
La hembra en el nido
Curtía tu armiño
De noche en descanso
El sol ahuecaba al día
Para hacer lugar
A tus ancas de jilguero
Recolector de las semillas
Que introdujeron algunos manes
En tus testículos
Cómo no averiguar
Su color y su forma
Si las zinnias ya florecían
Allá por el pleistocénico
Deseo de abrir la trampa
Y la broma de los metales
Que escanciaron sobre tu glande,
Y yo, la orfebre y
bruñidora,
Cómo no tallar
Con mi lengua
El lento y blando
Relieve de tu isla y su palmera
Cómo no pulir
Con mi boca,
Muñequilla de lienzo
Nacarada por los pinceles
De la historia blanca
Abrillanto en círculos
La longitud de esos canales
Mis ríos de legítima abundancia
De ti y tus simientes
Cómo no soñar sobre su color
Y tu sonrisa de perfil
Al cielo
Mana
La densa y líquida niebla
Que abruma mi hambre
Y me alimenta con tu salida
En busca de la carne
Que nos hizo más inteligentes.
Simplemente,
Mejor alimentados.

Como yo.

Qué dibuja las circunvoluciones
De mi cerebro
Sino el silo
Grande de tu glande
Y mi enorme deseo

De justicia
Sobre
Ti.

Sofía Serra ( De Solenostemon)

Pecado original

Pecado original

En un lugar del alma
existe el dios que dicen
todos llevamos dentro,
tú más tú sobre el aire
y la nada, tú más
el todo que abarca
y abraza en consuelo
el silencio que nutre
y agiganta y hace vivo
a ese ser que otros dicen
expulsaron de aquella suerte.

En el torno de las Eras que hacemos
con la boca o con los ojos,
ya en la luz, ya en la mancha
del lugar que nos despidió,
habita el inocente que, palabra a palabra,
engendra el tiempo, cumple
venganza contra la mudez
inexcusable del canto divino
y hace carne en el verbo
por mor del secreto a voces.
Los ángeles duermen pacíficos,
pero las palomas de la presencia
levantan vuelo musitando
con sus alas: aleteo va,
aleteo llega, se dicen (aman) felices:
“¡El hombre habla, el hombre habla!...”

Y el mundo se hizo.

(Sofía Serra. De Del bestiario de los inocentes)

sábado, 8 de septiembre de 2012

Al través

Al Través

Pequeños signos cantores,
tan mínimos y desfallecidos
como la consigna asediada.

Al terminar, se deduce la escafandra
o la tensión arterial obstaculiza
los privilegios del paso de la sangre
libre por sus regueros de vino:

una prebenda y un pusilánime sentido
del estorbo. La juventud y la luz
sojuzgada por otros destinos,
paradisíacos o no, se sometieron.
Encontrar, más allá, agranda los ojos
de burra tiene los ojos, tan grandes y
francos como los de Platero.

La libre calma abierta a toda duda,
la duda piedra perdida en el río
rueda en la quinta avenida
borbotea
orgasmos a toda pleura.
Quejumbrosos soldados
quedan a medias
hundidos en el limo aceitoso
de la memoria y en el huérfano descuido
que se trabajan lentamente, se horadan,
se inmiscuyen entrambas superficies
por doquier, superficie fundamentada.

No habrá un solo porvenir
al que asomarse si las juntas de hielo
permanecen congeladas.
las barcazas hacen
el tiempo que atravesó el lago
navega rumbo al sol acometido
por las olas de la pregunta
qué mar más bello sino
la eterna pregunta de si
no somos nada, no somos bajío,
ni orilla, ni probable respuesta.
Ni cuestión, nos advierte el mirlo
entonando su canto naranja
de fuego derretido en el mar,
la cuestión, comunicar
aunque se pierda el rumbo.

La quietud en la saliva.
Sí, ¿por qué no?

No te escindí,
una luciérnaga boca pasea
por el lúcido hilo.
Quieta emprende
Quimeras.
Queman.
Pueblan.

Irrumpes, verbo claro
—balanceas—,
al través
de un allá
hasta aquí.

Sofía Serra (De La dosis y la desmedida)
 
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