jueves, 23 de octubre de 2014

Así

Así

¡Ay, velas!, ¿cuándo batiréis palmas?*

La tarde llorando
me recuerda mi pesar
pesando sobre este frágil
bienestar, tan breve,
tan ligero tanto suyo
o mío tan liviano
como la afilada brisa
de la incertidumbre
o la certeza de saber
y su calma chicha

¿Dónde estaremos cuando
tú y yo nos amemos?
Dónde sobrevivirá el descanso,
el consuelo cuando mis lágrimas
tumben tu pecho,
cuando la virtud de la vida
aparezca en nuestro tiempo,
cuándo...

Cómo...

Así dejo sellados mis labios,
como un hueco de presente
u obsequio de silencio
para el futuro y la muerte
del dolor.
Sin pasado alguno.
Sin porqués.

(*) verso de un antiguo poema
 
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