sábado, 16 de enero de 2016

toda mi noche



toda mi noche

todo más denso cuando vuelve amor.
Todo más lleno y libre,
libre, sí, como un astro
de aire azul, libre nube blanca
sólo dueña suya y de algún viento
que la meza, suave y ondina
vigorosa, decadente mar, posible lluvia,
sensación del bien y tus labios
mirando el celeste aguacero
de la dicha.

porque yo creo en tú
y el beso no dado y el por dar
cedidos a ese tierno mundo
que es tu forma de mi mundo
de mi amor, la posibilidad
de ser en ti.

El habitáculo blanco
se detiene humeante
de chirrido de estrellas.
Vuelven difusas las cosas
en los oídos de la lumbre
de mi alma, tu alma,
veneración de dioses,
los halcones se posan a escondidas,
nadie les hace ruido,
nadie los mata, nadie osa
descomponer el silencio vital.
la muerte ajada,
ya tan fea y antigua, se duerme
a descansar,
la rosa nace desde la promesa
del tallo verde,
un brote, una alegría
futura y, mientras,
lo verdadero, la ilusión,
la espera, el manantial
del alma, mi alma, y dios
dice que la tuya.

(De Solenostemon.)



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