miércoles, 2 de abril de 2014

El muro florido

El muro florido

Y es que el muro se socava
tan lentamente pero se socava
como un jardín descubierto
por el índice que con su yema
blanda acaricia cada guijarro
de la argamasa tierna
que une a las piedras
que levantan la muralla.

Y a dónde irán tantas piedras
cuando nada las una salvo
el viento azul y salobre
de esta primavera despoblada.

Soy un tú que se arrecia
combatiendo cada semilla
que siembro, no me quedan
dedos para escribir
en tu barbecho, retiro
cada piedra con la boca,
de tanto esfuerzo, mis dientes
se han destrozado, solo
me quedan labios, ya endurecidos
por el sabor del frío
de una primavera tan fría
como el silencio de norte
derrumbado, algo así
como el muro que se puebla
de verdina, hojas y flores,
como construido con palabras
a falta de manos y de tierra
y de luz, o de suelo
o de cielo sin
consuelo posible.

1 comentario:

Rafael dijo...

Quizás el lazo, el nervio, la savia que une a esas piedras sea la flor que cubre el muro precisamente Sofía. Y tú bien lo indicas en tus versos que se pueden elevar en una preciosa metáfora a muchas escenas de la vida.
Un abrazo y feliz miércoles.

 
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