martes, 18 de junio de 2013

El prejuicio

El prejuicio

Me sugieren bebedizos
sanos la muerte y la lluvia,
se obcecan en perseguirme
lamiéndome los talones
del abandono:
patria matriz
de mi propio desagüe
me hago de mí misma
con todos vuestros dones
me habéis enseñado
a ser
egoísta
al fin por fin
en presente toma
el pasado nombre
de justicia.

2 comentarios:

Robín dijo...

¿ Quién parará la lluvia, la intempestividad ?

Hay que parar la lluvia, las catástrofes naturales aquí y en China o en Estados Unidos. Ls inundaciones de estos días en el Pirineo español y francés, me llenan de tristeza. Es una zona que conozco y amo, que he recorrido en verano en moto y en invierno, varias veces,de Oeste a Este hasta Cataluña, con el mismo medio de transporte, para esquiar y disfutar de la quietud grande en la montaña. Lourdes se ha inundado y es una ciudad amable, que acoje al visitante, que me gusta; se crea o no en la religión de ahora, se tengan o no creencias religiosas ahora, que falsas o bien, por el contrario ciertas, hay que respetar. Están inundados parcialmente pueblos preciosos en una zona naturalmente preciosa, naturalmente bella. He vivido dos media docenas de años en Orthez en una casa a setenta metros, no más, del "Gave de Pau", desbordado, como otros ríos, ahora. Un día con un amigo - Barlett; que saludo, así como a su padre- que se enroló en la marina francesa en Toulon, que no he vuelto a saber de él, lo cruzamos a nado y estaba muy crecido y desbocado, aunque sin unundación. Llegamos a la otra orilla pero un hectómetro corriente abajo. Amo la geografía humana, la gografía económica, la orografía, la geografía paisagista; conozco sus colores, sé el olor de esa zona. Los Pirineos y sus cercanías, de ambos lados de la frontera, del lado Español y del Francés. Incluso en el servicio militar obligatorio, me mandaron a Huesca, el bello Pirineo Aragonés.
Temo que me achaquen, mis enemigos, estas catástrofes. Puede haber incluso habido alguna voz -que parece que proviene de mí- que parece que yo haya dicho algo al respecto, pero no soy yo, sino los que controlan mi cerebro alterado largamente bajo tortura. Hay gente que oye cosas que yo no digo y ni siquiera oigo y ni siquiera pienso. Pero creen que las digo. Y a veces digo cosas que no soy yo el que las dice sino los que controlan mi cerebro. No me daba cuenta antes de ello. Ahora, me están despertando y lo sé y me doy cuenta aunque aún no estoy libre de mis controladores. Pero sigo sin saber nada del pasado ni del presente, de sus reglas y usos: me han hecho olvidarlo todo. No sé nada: ni siquiera lo elemental. Estoy viviendo en un sitio, que claramente, no es para mí. En el pasado, en estos recorridos por los Pirineos; me avisaron; de algo que yo no entendí. En un bar en Bagnères de Luchon, una chica valiente;delante de mi mala compañera de viaje, Verónica; que no ayudó nunca a nada. Todo lo contrario. Por el lado Español, también ahora inundado, también me avisaron una vez, pero lo medio entendí apenas. Cuando alguien me habla puedo no oír nada o casi nada y no entender nada o casi nada de lo que me dicen. Y además olvidar de inmediato, en un instante lo que me han dicho. Mi mente cambia a otro estado, que yo no controlo. Pero yo soy una persona buena y amable, que intenta siempre ser buena y amable, que no desea, no ha deseado y no deseará el mal a nadie. Sólo deseará que la injusticias no continúen; que los inocentes no paguen por los culpables. ¡Que paren la lluvia y las catástrofes naturales ya! Aquí, en las zonas que amo y que conozco. Y allá también, en lo que desconozco. Gracias y a harmonizar.





Sofía Serra Giráldez dijo...

Gracias a ti, Robín. Un abrazo en armonía.

 
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