martes, 24 de mayo de 2011

Canto derramado

(Correcciones de "Los parasoles de Afrodita")


Canto derramado


Haré y reharé,
reconstruiré sobre la posible señal del olvido.
Habitaré ciertas cumbres pobladas
de olivos, encinas y cañaverales.
Se desoja el horizonte por mostrarnos su rostro
ya su espacio reflejado doy y doblo sobre sí y mí,
vuelvo y hablo abierta muda boca
sembrando el suelo con palomas verdes.
Blanca la sombra golpea el aire
con potencias de fuego lento,
cocinilla al baño maría
de caminar pausado y batiente,
fresco arroyo,
manantial salubre de sonoras fotografías
que la propia rosa autoinmola.


Así, casi sin sol ni pausa,
habito, huelgo, clamo y hago.


¿Y para esto tanto derramarse?
¿Y para esto trocear tanto desmayo?
¿ Y para esto este espino hoyado
tanto, tanta cima de cubiertas tempestades?
Una sola flor de montaña arranco,
esta flor entre tanto descomune,
entre tanto desvarío de rocas muertes y helados nortes.
Tanto sol desperdiciado.
… Tanto sol,
tanto sol para nada.


Ya no sé de qué se poblará este invierno,
¿se pueblan de algo esos mudos cuentos?
En esta hora de la buena muerte,
¿qué más importa sino morir?
Esos inviernos que aboqué con mi garganta
dibujarán siluetas sobre el vaho nocturno
que mi boca expele ciñéndose al vacío
en esta nula, nula coyuntura.


Los maseteros me oprimen,
circunvalan este obsceno recapitular en versículos cortos:
¿qué será del sol si la noche se extingue?
Soy tan de la tierra que me urge trasplantarte,
izarte a la penumbra estratosférica a salvo del celeste,
que te derrames en el afán de la desorilla y en el negro flameante.
La nada por barrer y yo aquí sentada…
pensándote,
haciéndote solaz,
haciéndote paz y volumen en este cerebro
por no desprenderte:
breves ángeles posados
en forma de segundos sobre la piel arrugada de mis manos.
…Tus palmas tersas.


Soplo sobre ellas sonriendo cometas
que encienden las cansadas pupilas:
Tornan al cielo estos parasoles.
y ya duermo en las esquinas
de este universo que todos sabemos redondo.
Aunque nos empeñemos en cuadrarlo.

Sofía Serra, 2010

1 comentario:

maria candel dijo...

Muy cierto eso Sofía, de que nos empeñamos en buscar la cuadratura del círculo,pero así somos los seres humanos.
Un fuerte abrazo

 
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