lunes, 18 de enero de 2010

Sin lugar




Poeta de noche

Andas cansada como la lluvia de lesa vida,/
sombra veraz de la intrépida parra virgen que en el estío soportó la sed./
Diluvio hostil, verbigracia obtenida tras el desamparo/
del gentil recuerdo de tu nombre, malvafía./
Quimera ostentosa en la vanagloria del ayer derrumbado, porque,/
¿acaso no sometes tu verbo incendiario al espeso velo/
de la egoísta sabiduría?/
¿Qué más decir que lo que tú ya sabes, sordas hojas, como las hojas/
secas del otoño desmesurado de los eternos circunloquios sobre las penas, las costumbres...?/
Mi descanso, mi eterno renombre, mi cierta incertidumbre,/
que ya me acodo sobre estos pechos para pernoctar sobre, al menos,/
la ingenua curva del anhelado sueño gozoso./
Ya sucede al río la blanca noche,/
ya se alimenta el mar con lo que hacemos,/
madreperlas enquistadas sobre la que, abonada, emerge la joya./
Más tú, más yo, aún sin amarnos, sin siquiera entreverarnos,/
convencemos al vacío de su no-existencia./

Y se renueva en el porvenir sonoro la suplicante juventud de la tierra virgen,/
tierra madre, sospecha inhábil de que tu gozosa tarea/
sólo subsiste cuando todos duermen, hasta el sol, clavado al ente anterior a nuestras espaldas./

Si de mí partiera, como plaza con fuente, la calle en/
los cotiledones del Jano eternizado.../

¡Que alguien se levante,/
que alguien mueva el aire y hasta ice el estandarte!/
¿Cómo ser yo la que me clave en la pica/
y me engarce como veleta sobre la casa que soy yo misma?/

Labrar entre de serpientes de cascabel/
para lograr extraer el crisol del anido de la estirpe./
Resignarme a ser mordida, envenenarme y sangrar para,/
alzando mis manos como recolectora, ofrecer/
la trufa prodigiosa , el crisol de nuestra fragua, la unicélula,/
que, después, mortalmente herida, podré resucitar porque de su llaga blanca fluye el manantial salubre,/
los antídotos contra la cadaverina del semen vivífico./

...Pero doler, tendré que doler./
De nuevo./

Sólo desde este lugar es posible el con-voco./
Llamar sobre lo que nadie dice pero a todos nos hace,/
depurar la rosa roja escondida entre las anémonas,/
las perlas sulfúricas, bajo el acantilado./
Nombrar para desteñir y versificar sobre/
las olas para que tú, tú y tú, encontremos/
el líquido vital emergente del canal azulado de las mareas nocturnas/
de la luna nueva./
Construir un submundo por venir,/
generar, combatir al crisantemo y a la ortiga, amándolas, tornándolas colaboradoras de la tarea alegre y feliz que a todos recobra./
Yo no soy altavoz para sordos./
Yo, que he llegado, no tengo por qué estar sola./
Tú, que ni anidas ni poetizas, sólo extiéndete sobre el mar salubre,/
y gime hasta el adviento/
de la siguiente ola golpeada y derramada,/
que sobre el nivel te convocará hacia donde tú ya no duermes./

Sofía Serra, 2009 (Del bestiario de los inocentes)

4 comentarios:

CumbresBlogrrascosas dijo...

Sofía, yo no soy muy de poesía; se me escapan muchos conceptos, por mucho que me esfuerce en intentar comprender, o entrever, el fondo del poema. Pero tras la lectura de los tuyos me quedan imágenes como flases de gran belleza y disfruto con lo que parecen ser contradicciones, sin serlo: mi cierta incertidumbre...

Javier Valls

Sofía Serra MSM dijo...

Gracias por pasar por aquí, Javier.
La poesía sea tal vez eso, "leerla" y hasta conlleve la intención inonsciente de quien la escriba, que la persona que se acerque, se quede con lo que le llegue. Para acercarse a la lectura de un poema hay que dejar de lado la tendencia actual de nuestro cerebro al hecho del "discurrir" verbalmente. Son muchos más los mecanismos que se habilitan a la hora de componerla, y por lo tanto, creo, muchos más los que deben ser aplicados si se quiere "comprender" en su totalidad. Pero eso es labor de estudiosos, y leer poesía no signfica "estudiarla", analizarla. Creo yo que la poesía sólo se aprehende...se hace de uno, de quien la lea...:)
Un beso

angelutri dijo...

Hola Sofía. Yo te digo un poco lo mismo que Javier, lo mío no es la poesía, pero hay frases que se me graban y me gusta releer, en este poema el título mismo ya invita a continuar y voy degajando los versos y no sé si comprendo pero sí que aprendo y que la sensación final es que me ha gustado.
Y ahora a ver si soy capaz de que llegue el comentario.
Un abrazo.

Sofía Serra MSM dijo...

LLegó, llegó amigo Ángel, :)
Muchas gracias por pasar por aquí y por haber dejado tus palabras. Todos seguimos aprendiendo.
Un beso

 
Creative Commons License
El cuarto claro by Sofía Serra Giráldez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.