Minúscula dádiva
aquí los días no son días sino
tiempo en minúscula hoja
disuelta en la envergadura
de tus dedos, minúsculo aderezo
de vida, minúscula perspectiva
de ojos derramados sobre la ciudad
o cuarto donde sea dada
la bienvenida a un desierto
ojeroso de tanto llorar
por un pañuelo.
O por nuestras manos.
Sofía Serra (De Suroeste)
martes, 17 de abril de 2012
lunes, 16 de abril de 2012
Proyecto editorial V: reflexiones a pie de obra
Mi cabeza es un hervidero de reflexiones estos días. Extraigo anotaciones que me sobrevienen mientras continuamos poniendo en pie nuestro proyecto "El Potro ediciones". Ya está casi diseñada la página que Pablo está preparando, me emocioné, con lágrimas incluidas, cuando pude verla hace dos días, de bonita y hermosa que es.
Lo que nos persigue es que la obra pueda contar con un soporte y contexto adecuado de exposición al resto de los seres humanos. Sin exposición la obra no termina de hacerse. Sin el contexto adecuado, la belleza, la bondad de lo hecho no termina de poder ser valorado por el resto de los seres humanos. Actualmente el proceso editorial en papel ( y en e-book y en pdf) sufre una degeneración motivada por la necesidad de abaratamiento en el proceso industrial del libro que repercute negativamente en esa exposición de la obra, y como consecuencia en la obra en sí misma, y también por consiguiente en el nivel del mérito de autoría. La obra sin soporte adecuado casi no existe por mucho que en la mente del que la creó sí lo haga.
Hasta ahora el soporte adecuado era el papel, pero como este se ha visto sometido al terremoto que producido la irrupción de este medio en el proceso cultural humano, no encontramos con un hecho de libro si no "quemado" sí descuajaringado, destrozado, roto, fruto de ese abaratamiendo en su proceso industrial. Y lógicamente no nos referimos a la calidad de las materias primas físicas, sino al cuidado en "lo otro" que se necesita para la hechura de un libro, el factor interviniente humano, esto es, el mismo proceso editor.
Duelen los ojos de contemplar cómo se maquetan la mayoría de las publicaciones en papel hoy en día, duelen los ojos por la ausencia de revisión en los textos que salta a los ojos nada más abrir un libro, o un pdf (hay que ahorrar en personal, hay que contratar a muchos dado que hoy en día cualquiera puede "mandar" publicar su obra, hay mucha demanda de "poder publicar", hoy en día el cliente no es el lector, sino el autor, no hay tanto experto en edición, en maquetación, en diseño) cuando no de correcciones, duelen los ojos por la ausencia de calidad en el diseño que sostendrá a la obra expuesta. No hablemos ya de las imágenes que suelen servir de atractivo de compra de las mismas.
Y quien sufre todo ese proceso degenerativo es la obra en sí. Nos encontramos con textos que mentalmente son joyas de la literatura que, sin embargo, al no haber sido dignamente tratados por el proceso editorial, resultan casi imposibles de ser percibidos en todo su valor.
Nos encontramos también con el hecho contrario: se ha fomentado la tergiversación del concepto mental de obra en sí, podríamos decir que hasta casi destruirlo, dejando ruinas y cascotes en su lugar cerebral.
Como el soporte tradicional, el papel, ha necesitado de la producción en masa para poder sostenerse en este terremoto económico, se ha favorecido, se ha fomentado a mansalva la posibilidad de publicar en papel, tergiversando el sentido de prestigio que ella conlleva, es decir, traspasando el valor de prestigio del hecho del papel al contenido que lleva, cuando, y a la vista está, y comprobable por todos es, el contenido de un libro en papel (o en pdf o en e-book porque la mayoría de las editoriales han necesitado de incorporar estos soportes en sus producciones) actualmente deja mucho que desear en cuanto a calidad de obra autorial, hasta el punto de que casi se ha perdido en la mayoría de los "autores" (escribo el vocablo entre comillas porque muchos de los denominados como autores no pueden actualmente ser nombrados así) que figuran como tales en las portadas de los libros el hecho conceptual de lo que significa la palabra "obra" hecha.
Esta circunstancia, muy grave, ha conllevado un terremoto mental de más dolorosas consecuencias. Todos los humanos somos influenciables inconscientemente, y así nos encontramos con que autores de "hecho" no se consideran a sí mismos como tales por el simple hecho, valga la redundancia, de no haber visto su obra publicada, es decir, no serlo de "derecho", fuera de tal vez de ese propio blog que lleva adelante todos los días. Con lo cual el "modo" editorial/cultural actual está favoreciendo el hecho de la injusticia, no vamos a decir ya sobre humanos, que también, sino hasta sobre sí mismo, dado que, a este paso, el conjunto de obras que contribuyen a construir un acervo cultural pasará a estar formado por "entes" ( a todo no se les puede nombrar como obras) nulos en cuanto a calidad artística o meramente escritural y /o gráfica, y por tanto imposibles para actuar como toda obra cultural: influenciando positivamente, dejando huella en las mentes del resto de sus semejantes.
El soporte meramente virtual, el que pretendemos, no está reñido con el posible valor de la obra editada. La responsabilidad no la tiene el soporte, sino el factor interviniente humano, es decir la edición de la obra en sí. Como se añade además que el soporte virtual que favoreceremos resulta barato en comparación con los otros (no necesita materia prima física, no necesita transporte, almacenaje, espacio, no necesita distribuición) no exige abaratamiento de los costes "edicionales", es decir, no contribuye negativamente a la percepción de la obra y por tanto al proceso de enjuiciamiento que toda exposición de obra conlleva. Muy al contrario, por no exigir abaratamiento, puede permitirse el lujo de invertir mentalmente, esto es, humanamente, en la hechura positiva y adecuada a la obra que sea susceptible de, efectivamente, ser editada (no todo lo hecho, no todo lo escrito, lo grafiado, lo es o merece serlo).
domingo, 15 de abril de 2012
qué sino Abril
qué sino Abril
qué paz se venga sino
la de soldados muertos,
qué derrota navega
bajo mis sienes
delante de tu ancestral boca
de tiempo iluso e ingenuo, qué
soledad magnífica revienta en
tu boca de solsticio sino
la primavera.
Lo vamos a dejar,
tú, estómago, y yo
cualquiera voz cadaverina
es más mentira de su silencio
por muy vacío que vuele
su sin palabra cualquiera
es más poesía.
sabes cuándo dejo de creer
en ella, ¿verdad?,
cuando tengo o me hace
oportunidad me sobra cualquier
libro cualquier lectura
cualquier poema me embarga el arreglo
del nido me aligera las costumbres
me calientan el sueño resulta
tan reconfortante fregar
un suelo aquí
no hay género sino
de novela, poesía o teatro sino
puro número de candilejas
en las encinas. Sus flores
vertebraré hasta que pueda
me parece
tan-razonable,
tan-verdadero,
tan-profun-damente
serio como la máxima y
refleja actividad
humana de respirar.
hoy no soy poeta yo
gracias a la Poesía.
Sofía Serra ( De Suroeste)
qué paz se venga sino
la de soldados muertos,
qué derrota navega
bajo mis sienes
delante de tu ancestral boca
de tiempo iluso e ingenuo, qué
soledad magnífica revienta en
tu boca de solsticio sino
la primavera.
Lo vamos a dejar,
tú, estómago, y yo
cualquiera voz cadaverina
es más mentira de su silencio
por muy vacío que vuele
su sin palabra cualquiera
es más poesía.
sabes cuándo dejo de creer
en ella, ¿verdad?,
cuando tengo o me hace
oportunidad me sobra cualquier
libro cualquier lectura
cualquier poema me embarga el arreglo
del nido me aligera las costumbres
me calientan el sueño resulta
tan reconfortante fregar
un suelo aquí
no hay género sino
de novela, poesía o teatro sino
puro número de candilejas
en las encinas. Sus flores
vertebraré hasta que pueda
me parece
tan-razonable,
tan-verdadero,
tan-profun-damente
serio como la máxima y
refleja actividad
humana de respirar.
hoy no soy poeta yo
gracias a la Poesía.
Sofía Serra ( De Suroeste)
sábado, 14 de abril de 2012
Miedo
Miedo
Ese mar tan lleno y desconsolado,
este pecho tan grande y llano,
esta habitación desierta de blancos
y ruidos y negros y affaires, esta soledad
inmediata de araña colgada del techo
y el verde sucio de las paredes
destiñe sus ojos, al final
la solitaria dama se acuclilla
en el rincón más oscuro del mundo.
Se oculta hasta la saciedad de las horas,
que nunca se hartan.
quién continuará hasta dónde
y por qué
—no yo no yo—
lista a todas horas,
semejante espera transmite
la Stabat Mater tras la aurora.
Pero no yo, no yo.
socarrónica majestad ilesa,
abotargado grisú de verdes
sin pabilo que lamentan
una ventana
que los brille…
pero tú no.
Tú, no.
Sofía Serra (De Suroeste)
Ese mar tan lleno y desconsolado,
este pecho tan grande y llano,
esta habitación desierta de blancos
y ruidos y negros y affaires, esta soledad
inmediata de araña colgada del techo
y el verde sucio de las paredes
destiñe sus ojos, al final
la solitaria dama se acuclilla
en el rincón más oscuro del mundo.
Se oculta hasta la saciedad de las horas,
que nunca se hartan.
quién continuará hasta dónde
y por qué
—no yo no yo—
lista a todas horas,
semejante espera transmite
la Stabat Mater tras la aurora.
Pero no yo, no yo.
socarrónica majestad ilesa,
abotargado grisú de verdes
sin pabilo que lamentan
una ventana
que los brille…
pero tú no.
Tú, no.
Sofía Serra (De Suroeste)
viernes, 13 de abril de 2012
Palabras hoy
(correcciones La dosis y la desmedida)
Palabras hoy
Toros, tordos lentos,
vagos, tardos, lerdos
verdes tantos loros.
Gimen obtusos quemando los suelos
areniscos, son tan ariscas
las curvas de nivel
de las manos cerradas.
Sofía Serra (De La dosis y la desmedida)
(voy de nuevo camino del gris, ¿eh?, :). El gris es mi color preferido porque permite todos los matices. Los demás colores no permiten el gris en su originario matiz... ay, son tan injustos y tan i-correspondientes...)
Palabras hoy
Toros, tordos lentos,
vagos, tardos, lerdos
verdes tantos loros.
Gimen obtusos quemando los suelos
areniscos, son tan ariscas
las curvas de nivel
de las manos cerradas.
Sofía Serra (De La dosis y la desmedida)
(voy de nuevo camino del gris, ¿eh?, :). El gris es mi color preferido porque permite todos los matices. Los demás colores no permiten el gris en su originario matiz... ay, son tan injustos y tan i-correspondientes...)
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