martes, 14 de mayo de 2013

Sólo él

Se nos van, un poco así como la lágrimas que secamos con el puño de la camiseta sujeto a la palma por nuestros dedos. nuestra ropa sirviendo de pañuelo. El amén que pronunciamos en el dolor, la sonrisa de la presencia en un hondo que nos habla y nos consuela sin suelo sobre el que descansar. El amor, quizá, al amor de nuestro propio corazón. Tan volátil en otras ocasiones.
Alegra sufrir por sentir la vida con su derrota. Nuestro rumbo común. Tan sinceros, tan francos, tan iguales. Sin diferencias más que en el lenguaje, que sólo es invento. Y tantas veces invento para nada.
Porque sólo tu latido logra contar el consuelo.
Sólo él.

1 comentario:

Amando García Nuño dijo...

Sólo él, y -puestos a la confidencia- en ocasiones él tampoco basta.
Un abrazo.

 
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