miércoles, 9 de febrero de 2011

A Alejandra Pizarnik (republicación)

(siguiendo con las correcciones)


A Alejandra Pizarnik, que se llamaba Flora

No me reconozco en ti.
Así que no debo ser poeta.
Así que te hablaré como un padre,
así:
Hija, hija, hija,
¿cómo ibas a atinarte si hasta borraste tu nombre?
Flora de mi alma,
Flora de tus hermanas, de tus negadas flores,
Flora de mi suerte viva que en tu tierra halla
carne para estas manos que no pudieron acariciarte.
Tus ojos como dos flores de magnolios,
así,
como mis puños de grandes así
tu mirada
de cordera degollada antes de la fruta,
así
mi magnolia flor avienta a los arcontes
que te firmaron sin tu nombre.
Y los espanto, y los ahuyento, y los exilio de este suelo.

Hija, hija, hija, ¿por qué te enterraste dos veces?
... ¿Acaso comiste sin hambre?
Tal vez la tetrarquía y el deleite de la cornucopia
te cortaron la raíz para no anidar en vida,
y así, de tu tallo germinó la muerte,
nombre de los hombres que no aman a las flores.

Lentamente
humanizarlas, a las flores y a las hijas,
segar e izar al sol la espiga que nace
para el cielo de las bocas.
De mis manos a tu cáliz para que derrames polen sobre el suelo,
saliva para el grato vientre desnudo ya
de santos, de palabras y pedestales.

Tú y sus locuras de estatuas vivas,
tú, sin verte como yo te veo
en tus ojos flores de magnolio,
eres, como tantos otros, inocente.
En este suelo tu carne se revuelve
contra sus células suicidas por intentar nutrirte de tu propia dote,
por abastecerte de ti empezando por tu nombre.

Flora, Flora, Flora,
sólo grande o madre de flores,
sin hagiografías ni menosprecios, la justa
dádiva, la manta con el frío, el sol sobre el llano,
el hambre con la vida.
Tú, Flora,
hambre con versos de hambre
tan muerta sin sangre savia
y viva de tus nonatas hijas.
Tuyas son las mías menos muerte más mi sangre:
Menos altares con tu fama, más tierra.
Menos flores en tu tumba, más tuyas.
Menos laurel sobre tu pelo corto, más lilas.
Más tú.
Menos rimas de cenotafio.

Como padre te bautizo de nuevo con tu nombre.
Para eso necesito las palabras (ellas son mis flores
que jardinera fui): Para arreglarte la vida.

Sofía Serra, 2010 (Del bestiario de los inocentes)

3 comentarios:

Susana Corullón dijo...

Me ha encantado tu poema,
Un saludo

Sofía Serra Giráldez dijo...

Y a mí verte aquí, Susana.
Un beso

La Sanchez dijo...

"....Menos altares con tu fama, más tierra. Menos flores en tu tumba, más tuyas. Menos laurel sobre tu pelo corto, más lilas. Más tu." De eso se trata mi búsqueda, muy bueno So, gracias!

 
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