domingo, 2 de mayo de 2010

Azules y a(r)lmas de un 23 de abril

Varios días después, con mis disculpas por la tardanza, soy así, lenta y tímida, demasiado tímida (tímida llega de la misma raíz que temerosa, es decir, que siente temor, o sea, miedo) , lo peor que puede pasarle a alguien que encima tiene la osadía de querer hacer oir su "voz". Menos mal que siempre se encuentran almas generosas que le facilitan a una la labor.

Y eso me sucedió este pasado 23 de Abril.

Una fecha que tanto ha significado siempre para mí.

Esta vez me pilló en Madrid, acogida por el cariño y la atención tan generosa de mi amigo Santiago Tena y arropada por el calor de mi amiga Eva Márquez, que aunque esa noche no estuviera presente, como la vi la anterior, y entre ella y yo ha sido posible una buena comunicación que va más allá de las presencias físicas, sé bien que su poderosa y cálida voz me insufló aliento para poder hacer lo que tantos otros poetas hacen constantemente, pero que yo no había hecho nunca: recitar en público.

Y esto es lo importante, aunque sé que lo hice fatal, nerviosa y sin arte declamativa ninguna, porque no la poseo, ni nunca creo que llegue a poseerla, por esa timidez que me envuelve constantemente, pero, como decía, fue el hecho de poder hacerlo, es decir, el hecho de que me dieran la oportunidad de poder hacerlo.

Y esto se lo debo por encima de todo a alguien que ya siempre quedará fijado en los engramas de este alma corazón y vida que al parecer tejen mi sustancia de poeta. Él es Chema Rubio, un poeta, pero además, porque este además hay que señalarlo, un poeta comprometido con su hacer, atrayendo con su generosidad y saber estar a esas personas que por hache o por be aún, o nunca tal vez, tienen, si merecemos o no es otro cantar, ciertas oportunidades. Por otro lado, y quiero gritarlo bien alto, es alguien comprometido con lo que hace intentando desde su hacer que a todos nos llegue esa voz común que nos hace, que nos surte, que nos ennoblece como seres humanos, algunos con las virtud de habitar en su ser el ser de poeta.

Él fue el que al verme en la noche anterior, y tras Santi comentarle que también "escribía" no dudó en invitarme a participar. Yo, por supuesto, por muy tímida que sea, y aunque de verdad conmovida por el ofrecimiento, no dudé en decir que sí.

A Leo Zelada, que fue el conductor del evento, de nada lo conocía, y siento en el alma no disponer de mejores fotografías suyas, pero te siento en el corazón, Leo, y espero y deseo que haya más oportunidades de compartir contigo momentos tan especiales como éste que tan bien supiste llevar.
Muchas gracias, Leo.

Alla , en Los diablos azules ( bar literario C/ APODACA Nº 6 (ENTRE METRO TRIBUNAL Y BILBAO), que ya siempre también permanecerán conformando la memoria de gratos e importantes para una momentos vividos de su vida, aunque al parecer, y remito a la fotografía que pondré al final, algo hubo por ahí hace un año ( y hasta dos) que me unió a vosotros sin que nada ni nadie pudiera ser consciente de ello.
Muchas gracias, Pilar

Chema, a ti, gracias infinitas, y ojalá en este mundo hubiera más personas como tú, que bien distinto sería.
Un beso enorme.






Y esta fotografía de hace justo dos años con respecto a las que te disparé a ti, pero utilizada el año pasado con motivo de la misma celebración como mera cuestión personal, mejor, esta rosa, cultivada por mí, con su título y todo de entonces, para ti, Chema, con todo mi agradecimiento y el afecto y admiración que has conseguido arraigue dentro de mí hacia tu persona.



Título de la fotografía: Las espadas azules del dragón

2 comentarios:

isabel gutiérrez dijo...

Sofía, vivo a pocos metros de la calle Apodaca, qué pena no haberlo sabido. Me encantaría que me avisases si lees otra vez.

Tus fotos me encantan sin excepción, la de La edad de la inocencia es soberbia. Y no dejo de leer tus poemas. Cuando tengas tu libro publicado, comunícalo, tendrás una lectora más.
Un beso, Isabel

Sofía Serra Giráldez dijo...

Que alegría verte por aquí, isabel.
Y qué lastima no haber sabido antes donde vivías. por supuesto que te avisaré cuando vaya otra vez por allí.
Gracias por tus palabras, y por leerme, :)
Un abrazo

 
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El cuarto claro by Sofía Serra Giráldez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.