martes, 27 de abril de 2010

Dos poemas sueltos de febrero

Ya ha llegado el final de "Del bestiario de los inocentes", con un poema escrito entre ayer y hoy que aún me queda por corregir.

Subo estos dos  apuntes de poemas de entre los sueltos que me han quedado sin trasladar a ...este blog a modo de cuaderno de notas en semisucio. No llevan título. Escritos en febrero no puedo evitar que me  llamen la atención por cómo entre sus palabras, a modo de hilvanes ,  se prevé l final del poemario.

Estoy cansada, ¿o es que he dado con el húmedo barro?
Estoy cansada, lo sé, llevo años diciéndomelo,
bueno, tal vez sólo días, pero
parecen años de cómo pesa su entrega en cada hombro.
Unos van y airean, otros encuentran,
los más callan o embisten,
algunos otros simplemente es que no llegan a la cuarentena, y
yo la recuerdo en mis versos
sabiendo que ni sabe lo que busca ni lo que quiere.
Sólo sabe que le quedan ellos. Embarcarse en su cansancio
sin tiempo para calafatear la nave.
Pero no halla otra.
Y no tiene los ojos cerrados.
No le vale “mañana será otro día”:
tantos mañanas ha habido tan sordos y tercos.
Ahora tiene que ser, ahora, que si no se hunde la torpe nave
¿y para qué fallecer?
Ya la fatídica
roca del silencio ha tirado bombas sobre la montaña del eco.
Tan despejado el paisaje que sólo aparece la línea del horizonte del
no saber de ella ni a través de las olas
que mecen al dorado.


* * *


Querubines, niños con cabellos ensortijados y voces inocentes
se posan sobre tu cabello, que ya es de nieve
portando en sus menudas manos
la corona que a nadie hace, la corona del alma pura
vertida sobre el mundo entero,
ay, mi niño grande, ay, mi bebé del cielo, ay, cuanto te quiere esta
tundra, tundra de gavilanes peleando
contra orcos de menor precio y grullas fantasmales que horadan
la suave mecida del aire sobre el aire
que vuela salpicado.


Para mi colmo, tu deseo de prieto páramo curtido
por el sol de esa caverna que entre todos hacen con sus brazos, maromas
endurecidas aprisionando al cielo de donde llegan esos querubines
que tu frente coronan abriendo el orbe.
Rompimiento de gloria, azucenas en varales,
del soto mundo a tus ojos.




Abastecer hasta en los muertos. (A cada uno lo suyo) (zapatera a tus zapatos)

Sofía Serra, febrero 2010

2 comentarios:

Jose Zúñiga dijo...

Pasmado me he quedado en esta mi primera lectura de tus versos. Largo aliento, amiga, ritmo encadenado y lenguaje preciso, me han gustado. ¿Y dices que no van al libro?

Sofía Serra Giráldez dijo...

No, no creo que vayan, son retales sueltos, siempre quedan algunos, aunque hasta que no me ponga a corregirlo y componerlo no estaré segura, y aún queda mucho para eso, :)
Gracias por tus palabras y tu interés.
Un abrazo

 
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