jueves, 7 de junio de 2018

Sin fe



La fe

una caña y un asterisco
en la muralla,
y el manantial se abre.

y se abrió
como un reguero
sedimentando
el arco iris en el suelo,
pies para qué os quiero,
se preguntaba la pintora,
yo, alfarera en mi recuerdo
y en la estancia de la caverna,
no necesito colores ni barnices,
son mis manos las que crean
un arco iris a la medida
del hombre en la tierra
amarilla como los cabezos,
mis cabezos, las peinetas
o los arcos de mis iris,
de mis luces.

como un reguero de gozo,
como un reguero de tierra
el amarillo suspende
mis desvelos y me hace dormir
llena de paz en la curva
de la playa tan gigante
se extiende el sol
por las arenas secas
y calientes, verdadera
huella del mar que me habla.
de la vuelta y el regusto
de las olas, que saben
del retorno de todo
lo que al océano llega,
un río, un cuerpo de hombre,
un árbol, unas cenizas y hasta las cañas,
las medusas y los sargazos
ya tapizan de verde y rojo
la orilla soñada,
las aguas se hacen vivas
modelando estanques
a la medida, mi medida,
de pequeña. No abarco
un mar tan grande
que de mis ojos brota
en lágrimas como medusas
muertas. Construyo un jardín
a los pies de los cabezos,
un jardín soldado de amor
a tu pecho de hombre
bautizado como dios
por la torre que me guarda
que me guía como faro
del acervo de la verdad
y del sueño.

No necesito tener fe.
Se me comprueba
por sí misma
todos los días.

(De "Los cabezos amarillos")

martes, 29 de mayo de 2018

Un poema para un aniversario




Poema de amor


Nosotros somos otra cosa.
Tal vez no más que el puerto y la bahía, o, quizás, el ave fénix,
un condenado facsímil del libro de la tierra
o simplemente las gotas de lluvia
que comienzan a limpiar las aceras polvorientas de la ciudad.
Acaso una semejanza escrita
con la sangre de nuestro pulso
o con las lágrimas saladas de la alegría.
En todo caso, otra cosa.
Suspendidos del valle de nuestro acervo,
la cordillera nos queda tan cercana…
¿Quién puede dudar de lo que somos sino nosotros mismos?
Nos parecemos a aquellos gavilanes que,
desdibujados,
atraviesan el parabrisas del automóvil,
vistos y no,
y continúan volando,
como el mar bajo la ola,
que existe más allá de sus tormentas
o sus recalas sobre rocas o sobre leves
y curvadas y amplias viñas de arena.


Plantaré para que la dicha
te asome al menos una vez por semana,
sobre nuestros pechos o la muerte de lo malhadado,
pero alojaré, sembraré
quebrando nuestro vuelo
en el que giraremos rumbo al norte de la esquina,
donde los pasajeros ya no pueden vernos.
Porque nosotros, amor, somos otra cosa.
Tal vez palomas, tal vez árboles
como la encina y el tilo, tal vez,
no más, que una plaza en octubre
engalanada con farolillos de abril.
Algo así como compañeros del tiempo.

(De "Canto para esta era")

sábado, 26 de mayo de 2018

Ya soc aquí!




La des-des-pedida

Las olas renuevan
el aire y la arena.

Muerta el hambre se acabó
la fiesta y la bestia muerto
el hombre dormido
el menor de los males
la arena conquistó la orilla
el mar rindió la retirada
la venganza de las conchas
floreció bajo la antigua espuma.

Y como la Tierra es redonda,
todo retorna a su lugar.
No hay más despedida
que la de la ola,
que se va para poder
volver a volver.

(De "Los cabezos amarillos")

miércoles, 16 de mayo de 2018

Seis recuerdos de mar



RECUERDOS DE MAR

Bajamar

Frente a un piélago de algas
verdes y rojas,
el azul y su orilla.

Desde la barca

Sobre el silencio de las olas
la calma chicha,
mi mano transparente.

Arena caliente

Mar de dunas pequeñas,
mis pies trotan
salvando cada una.

Al filo del océano

El agua fría tiembla
entre mis dedos,
sin suelo mis talones.

Sin pie

Alza la ola el alma,
mis pechos miran
los límites licuados.

(De "Los restos")

sábado, 5 de mayo de 2018

Transplantes (de corazón, de paisajes, de árboles...)





El escudo toscano

Este es el poema para amar
lo que no se conoce.

Sobre un sinople de tierra
Siena y tejas que se curvan
Por la mano del maestro
En levantar el skyline
De ciudades sobre colinas.
Nada habrá más
Que un muerto inacabado
Como mi cuerpo añadiendo
Pasos al puente viejo
Y los toldos de las lumbres
Respirando techo, agua,
Barro en un día de verano
Con olor a cañaillas
Y a blancos camarones
Como el mármol blanco.

El temblor volverá
A esculpir las murallas
Lirios de tus párpados,
Tantas esculturas, retratos de hombres
Sin mirada, sin vidrio
Transparente entre la piedra
De sus faces y la carne
De su alma.

Yo sin embargo
Siempre relacionaré
Mi estómago contigo:

Atravieso la medida de las colas
De los pájaros ya yéndome
Me espigo como un ciprés y te vengo
A mi suelo, tuyo eres
Pequeño y aquejado
Grande, sin cama
Blanda, blanco
Del numen dentro,
El habitual
Deshielo
Del mármol con forma
Humana.

(De "La exploradora")

jueves, 26 de abril de 2018

Dos limpiezas primaverales



Entropía

Cuando limpie mi casa,
el sitio,
cuando exhuma los restos,
los cadáveres malolientes,
y desaloje este perfil de tierra invertida
de todos los usos vocingleros,
cuando rehúse,
cuando anule,
cuando conciba la paz
sin paz conmigo misma.
Cuando hablando, ataje,
cuando llueva...
cuando llueva amor,
cuando vele el alba tu avenida
sin que yo me desvele,
cuando vuele sobre mí misma
ya olerá a otro muerto—muerta—,
y entonces me pregunto
para qué querré estar viva
sino para enterrarme
y así volver a limpiar el sitio,
mi casa,
El lugar.
Un mundo: tierra, aire, agua
y seres vivos que huelan,
y yo, la muerta,
apestando.

(De "Los restos")

viernes, 13 de abril de 2018

Abril mellado

Las hojas

pienso en luego si no existo
para qué tanto murmullo de orfandad,
si tú no existes, para qué tanto hueco
difuso el día, imperceptible la noche
porque una sola alma
hoy no se ha quejado,
hoy no ha roto el bostezo del día
ni su pereza, pienso
para qué despertar
hablar de día o noche si entre todos
todos me estorban aunque construyan
el día y la noche, y yo día y noche quiera,
pienso

abril mellado y solo se queja
ante mí como disculpándose
por mi existencia, no se ablanda
ni aunque lo machaque con su risa,
se contrae gélido sin horizonte,
se trata del mar de desdicha fruto,
se hace el tonto no mirándome,
me atormenta con su desprecio,
me abruma con su niebla clara,
me acosa dudoso de sí mismo,

la luz, las hojas, el amor sin sitio,
el sitio, el horror, qué habitado,
cuándo, cómo, por qué sin solución
posible, la supremacía airada
del sinsentido, la novela vital,
cada uno almacenado
durante esas botellas rotas
en el callejón sin salida de mis ojos,
la mirada, qué pena, la mirada
esparcida como si los ojos,
mis ojos, sus nervios, los cristalinos
convergiesen en el único centro
deseable del dolor, la muerte
del dolor, la fe mueve zócalos
donde las montañas se recrecen,
la muralla de aire,
el aire construido de miradas
opacas y tercas e inamovibles
como cada paso de piernas
extrañas, su camino,
no nuestro destino.
el amor, el amor, el amor,
la primavera tan lenta
como un magisterio del frío,
lo manso y nuestra locura.
el dolor.
el dolor.
el dolor.

el dolor se parece a ti
cuando sufres.
la luz -las hojas- mi dolor.

(De "Los restos")

martes, 3 de abril de 2018

Perdid@s



Perdido

llegarás tan denso y sintiendo
como sostenido te abarcas
desabrazándote llegarás
hasta este suelo de presente
lleno tan inmenso
que ni el sostén de todas las tierras
del mundo, ni las de marte, ni las esferas
gaseosas de los otros astros
consigan endurecerte
convertirte en magma, piedra, suelo, nada
eres cuando ames,
eres cuando tiempo,
eres cuando muerte,
eres cuando no siendo solo seas
tumba, predio, sitio, lugar
de otro mismo terreno hundido
bajo la era de lo que tumba
como muele el viento las hojas,
como muele el cielo el suelo,
como muele el alma el amor
sentido de un solo camino
posible: de dentro a dentro
perdido ya de uno mismo.

(De "Los restos")

jueves, 22 de marzo de 2018

Dos tesoros



El tesoro

Echarte de menos tiene nombre
de huerto, de tierra oscura
bienvenida a la luz tras el arado,
de oleaje amante de la arena
y sal de abrazo a la lluvia
sobre mi tierra, tú, echarte
de ningún lado, almarte
en cada pedúnculo de la flor
helada que no se aja,
echarte nunca ni a ningún cielo
aunque puedas volar como paloma,
como ángel de mar y limones,
un echarte de menos solo
y sola
significa un de ti más,
un de mí menos,
un alfanje de luz
en las minas del rey Salomón,
ese tesoro al que nunca quiero acceder
pero hoy poseo.

(De "Los restos")

viernes, 16 de marzo de 2018

Dar luces



Dar la luz

Solo me quedan mis piedras
y las lagunas de la memoria.
Solo el olvido de la tierra
firmemente figurada
y el presente de tu salto
de orilla a orilla de ese agua
remanente de la lluvia,
la soledad rosada de la aurora
y la compañía de mis ojos mirando
agradecidos tu reto al sol,
a las nubes, a la yerba yo
agradecida a tus pisadas,
a mi luz en el gozo
de habértela dado.

(De "Los restos")

sábado, 10 de marzo de 2018

Dos almendras



Almendra japonesa

Los restos y tanto frío
que me acosté a dormir
la penumbra del estómago,
lo que restaba y tanto frío
a dormir como si cielo
fuera el cenizo rojo y verde
de invierno que está triste,
muy triste con sus restos,
como las luces anglosajonas
bajo la niebla tan triste
como un suelo mojado
por la niebla,
algo sucio
nada puede
quedarse
asentado en él,
tan triste ese suelo
como la luz de las almendras
cuando se hielan y las hojas
de su árbol ya han caído,
ya han caído como las cortinas
del aire empujan mis brazos
como hojas caídas
hasta el suelo gris o verde
de la noche y el lamento frío
de la esperanza métrica
como ese fruto encerrado,
como esa cáscara dura
que no hay quien la rompa,
ni mis manos ni mis ojos, y quién,
qué si no debe romperla
sino yo, o yo dentro de ella.
Para qué, se pregunta el boreal
que la congela.

rumbo o derrota o victoria,
o intransigencia o victoria,
ser capaz, quizás solo
la nobleza del antiguo samurai
me delata. Con su espada
y su coraza.

(De "Los restos")

jueves, 1 de marzo de 2018

Sin nombre




Noname

De qué hablaré ahora
que ya no sé decir
nada porque todo
muero y vivo.

Dónde estás que hasta las piedras
cantan tu nombre, cómo,
cómo no sucumbir ante su límpida
melodía que atraviesa pulmones
de espanto cercenando, de un tajo,
cielos oprimidos por el peso
de un norte o un sur, un oriente
o un poniente centro se me centra
el amor entre mis pies clavo
la dicha, lo dicho
con tantas vicisitudes
que se funden en el olvido:
Vuela, vuela alto el pájaro entregado
al aire matutino, las hojas perennes
le devuelven el mudo devenir
de la luz entre sus alas, gobiernan
sin que ellas sepan ni sus músculos
adviertan el sistema nervioso
que las nutre de libertad,
paz para los hombres
de ancho vuelo amor
para amarse a ellos mismos
siendo solos siendo
mirlos, tórtolas, ruiseñores o buitres
poderosos que sobre el aire
caliente o frío clavan andando,
vuelan rotando la superficie de un mundo
sobre la que hoy camino
con estos pies ya desnudos:
Huelga el cielo, huelga la tierra
así como el infierno, huelga
el camino huelga estando sola
la luz y su paciente espera
a que el horizonte gire
para inclinarse o levantarse
según disponga ella, yo,

tú. Tú no tienes nombre.
Infrinjo sueño,
nido sobre hojas verdes,
obtengo suelo donde me poso
a pesar del llanto del rocío
del ciprés eterno extraigo
el supremo clavo con el que centro
el mundo sobre el que la luz
girar puede no olvidar
su ser
de cerca y dentro.

(De "Los restos")

miércoles, 21 de febrero de 2018

Conjurando a la lluvia



Noche iluminada

Así, sin imaginar la luz,
como un deseo batiente,
como abrigo en mí
tu amanecer de lobo joven
aullando alegre,
como la selva anudando el paso
de tantas vías que se extienden.

No cesa la noche de verter
lágrimas lloviendo el cielo.
Pero no las nubes grises, sino rosas,
no la tristeza roza el suelo
recio de adoquines. Sana
la lluvia haciendo
reír al aire como mi boca
se abre a la sonrisa blanca
de un día que aún no se conoce
ni a sí mismo.

Juegan las gotas a juntarse
para lamer la calle y las farolas
a divertirse vistiendo
de lamé dorado a las paredes.
Roto el silencio de la nube parda
canta el aire bajo el agua:
un infierno de alegría,
un cielo negro tan natural
como la vida misma asoma sus ojos
a mi alma también dorada,
llueve izando el día nuevo
con la escena satisfecha
de un sueño que canta
por bulerías mojadas
al compás de las palmas
de lo dicho y la dicha
presentida.

Con los barros y las piedras,
con el agua, con el aire,
con mis oídos
dibuja el cielo el suelo
que me ilumina y me hace,
si no más tuya, sí más blanda,
más fuerte, más brillante, más licuada
más alada con pies más bellos,
o sea, más de ti, más del cielo,
una especie de milagro
que solo acontece
al sonreír la noche
al sonreír a mi alma
que sonríe al futuro día
y la lluvia que él depare.

(De "Los restos")

viernes, 16 de febrero de 2018

Torres casi de arena



El adobe

Todo Barro Soy todo
tierra toda agua
y piedra.

Una calle
cualquiera que mira
se deprime como la derrota
de los amantes antes de enaltecer
su deseo ante el fuego.

Los fuegos de artificio no calientan,
la mentira del arte preside
nuestras pupilas y nuestros oídos.
La maravilla fácil convence
a la estrellas para retirarse.
Solo un soldado permanece
mudo ante la espera de su vuelta.
Permanece, él siempre permanece
en la sentina de la calle,
bajo el piélago de mirones
y adoquines, se compadece
de la torre: ella nunca puede
tumbarse ni doblarse ni ovillarse
a refugiarse a descansar
por muy de barro moldeable
que esté hecha. Cocieron
el adobe a fuego de infierno,
allí abajo, en la sentina de la calle.

Tú de piedra, tan dulce y tierno,
yo de barro, tan amarga
y nada dura todo blanda
me hace corteza
de hierro orinado:
Lloro como una enana blanca
a punto de ser
super-nova
de barro.

(De "Los restos")

lunes, 5 de febrero de 2018

Derribar muros



El muro florido

Y es que el muro se socava
tan lentamente pero se socava
como un jardín descubierto
por el índice que con su yema
blanda acaricia cada guijarro
de la argamasa tierna
que une a las piedras
que levantan la muralla.

Y a dónde irán tantas piedras
cuando nada las una salvo
el viento azul y salobre
de este descampado.

Soy un tú que se arrecia
combatiendo cada semilla
que siembro, no me quedan
dedos para escribir
en tu barbecho, retiro
cada piedra con la boca,
de tanto esfuerzo, mis dientes
se han destrozado, solo
me quedan labios, ya endurecidos
por el sabor del frío
de una primavera tan fría
como el silencio de norte
derrumbado, algo así
como el muro que se puebla
de verdina, hojas y flores,
como construido con palabras
a falta de manos
y de tierra y de luz,
o de suelo o de cielo
sin consuelo posible.

(De "Todo más claro".)

martes, 30 de enero de 2018

Los grises



Los días grises

de los vapores nace la flor
de la retama se ensucia
hasta evaporarse más allá
de los adioses vespertinos,
como un nido de letras
garabateadas en la mancha
negra del orificio en la pared
tan desconchada, ¡sin venera!
que la sujete ni la entibie
tan sólida y marmórea
ruina que se extingue
desde los terceros
a los jamases definitivos
tu cuerpo se evade
como el humo de la sombra
en la tarde de los días grises
que nos conquistaron.
Y ya ni somos
ni estamos ni tú ni yo
ni ellos, que nos adoraron
hasta consumirme.

Me consumieron con tu ayuda.
Ya sé que la filantropía te apremia
como a mí la mala idea
de derrotarme.

Como una afrenta te sostengo
en esta noche sin día
ni día sin noche también
tuyo y tuya
y tuya me sostengo
sin verbo tangible
que me explique tu cómo,
tu porqué,
tú siendo
mi enemigo.

Y te sigues y me persigo
mientras se evaden
los grises días.

(De "Todo más claro".)

miércoles, 24 de enero de 2018

Perro amanecer


A miracle

Los pájaros pasan por encima
de nuestras cabezas anestesiando
la angustia de no poder volar.

no sé vosotros
pero yo no quiero
morir anestesiada.
Sin embargo, ahora
que lo pienso, mi madre
pedía a gritos
¡sedadme, sedadme!
bendita seda
bendita sea
la angustia que te cesó
y que yo deseo sentir
mientras viva
no quiero
sedarme, vivir
anestesiada bajo la angustia
que me atormenta
sin saber su cese,
su muerte, su fin.

(De "Todo más claro")


lunes, 15 de enero de 2018

Dos murientes



Puesta de sol individual

A esa puesta de sol
aspiro, cuya mañana,
ya desdibujada, me depare
la lumbre del pacífico
despertar a la sombra
del árbol del amor
y sus rosadas transparencias:
la muerte bajo sus flores,
mi negativo sobre la pared
dorada y suelta
de un pensamiento sin luces,
de paz ataviada
de nadie y de nada.

A esa puesta des-
comunal muriente yo
a la luz del sol
que yendo yo
o él
me ilumine, exangües
él y yo.

Y solo tu suelo
vivo.

(De "Todo más claro")

jueves, 11 de enero de 2018

Convalecencias



Convaleciente

Suavemente asoman
los dardos verdes, caen
a plomo sobre el iris
clavando la preñez
de un estado de esperanza.
Convaleciente convengo
con mi vientre en el réquiem
por un pasado tan lejano,
los errores cometidos
ahora nacen remediados.

Y remedo con mi sombra,
que sí me pertenece
y a la que domino,
cuantas veces entorpezca
el camino el cansancio
por la desventura, el exilio
desmesurado de tu cuerpo
en estas noches mías — y de mi sombra—,
tan quejosas, tan enfermizas, tan a luces
del alba que renace. No hay dolor
que por gozo no llegue. La partida
vuela siempre el ave de retorno.

Como las cigüeñas de un norte.

Del amarillo al rosa escribo
tiñendo los días grises
de negro de duelo por el ayer
que vivos hemos muerto
de amor por un hoy,
que ya nuestro y no yerto.

(De "Todo más claro")

miércoles, 3 de enero de 2018

Behind the mirror



Discoverer

Si he perdido la palabra,
¿qué me queda?
Si he perdido la mirada,
¿qué me queda?

Me queda lo inaudible,
me queda lo ilegible,
me queda lo invisible,

me queda todo
lo importante

por descubrir.

El remanso

If I've lost the word,
what remains to me,
If I've lost the glance,
what remains to me?

What's inaudible, it remains.
What's illegible, it remains.
What's invisible, it remains.

All what's important remains
to me

to discover.

(De "Todo más claro")
 
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El cuarto claro by Sofía Serra Giráldez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.