jueves, 8 de mayo de 2014

A mi servicio

El necronomicón. Me dicen que en vez de hacer fotos de rosas parece que estoy ilustrando el Necronomicón. Y es verdad. Si algo me fastidia de la fotografía es que consigue transparentarme entera. No la domino. Me domina ella. Ella hace lo que quiere, se hace sola, sin mi voluntad pero con toda mi presencia. Sucede como si el espejo perdiera su capa de alumbre y en vez de reflejar, transparentara lo que hay detrás, o dentro.
No sé si este tipo de fotografías que me salen hora llegan a causa del ojo casi cerrado que tengo en estas semanas, por mi estado interior o por todo a la vez. Pero la máquina, la cámara se convierte en un artilugio con garfios que logra arrancarme las entrañas. No sé cómo lo hace. Cualquier marca que haya usado, siempre me sucede. Vislumbro que aunque me pusiera una caja de zapatos delante del ojo (bueno), lograría, la Fotografía, hacerse igual.
Fotorrosas, negro rosas, rosas de luto, metarrosas, rosas ultrajadas.

Siempre he hecho lo que me ha dado la gana con ellas, es verdad también. Las uso. Las utilizo. Me siento en la libertad. Para eso las crío con mis manos y mi esfuerzo. Son la tramazón de mi escatología, de lo último de mí. Me sirven. 
 
Creative Commons License
El cuarto claro by Sofía Serra Giráldez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.