viernes, 28 de febrero de 2014

La distancia

La distancia

Se es feliz con el despertar de la noche,
tan aletargado como un brote
de semillas tiernas, tan delicado,
soy feliz sin pensar en el sorbo de agua
que la sed nos necesita, tan dulce ella,
la sed, nos calma la sed
de venganza por haber nacidos
tan desviados del hemisferio celeste,
nos duele la aventura,
ah, tan torcidos somos, sólo
la imaginamos sin ser vista,
allá en el horizonte del mar
que reverbera como una bolsa de plástico blanco
que hubiera huido de algún buque
transportador de cereal:
tan gigantescos contenedores
de hambre para un hambre
tan humana y tan pequeña.

No cabe en la boca
la horizontal del cielo,
pero podemos hundir el barco
con nuestro dedo:

Somos tan solos
y tan grandes somos
los mismos.

3 comentarios:

Rafael dijo...

A veces se es feliz con las cosas más insignificantes, como tú bien sabes, querida Sofía.
Un abrazo y feliz fin de semana.

Robín dijo...

Sofía no bien dijo : ""nos calma la sed de venganza"".

La venganza no cabe en la poesía.Ni la burda sed, ni el hambre tristes. Julio cortázar escribió un día que el poeta es aquél que renuncia a defenderse. No le faltaba razón; pero yo digo que el poeta es aquél que renuncia a la venganza e incluso que renuncia al ataque. Camus decía de una manera indirecta y teatral que el poeta es aquél que comprende a todo el mundo. Y que intenta decirlo.

Robín dijo...

Y que intenta decirlo y explicarlo.

 
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El cuarto claro by Sofía Serra Giráldez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.