martes, 11 de febrero de 2014

El primer amor

Para los que presentimos no hay mayor dolor que el no saber. Mienten y yo misma miento cuando afirmo que el conocimiento conlleva el dolor. Es cierto que si se sabe o se llega a conocer, la verdad suele darnos un bofetón. Pero solo si hemos vivido engañados por nuestras mismas mentiras. La verdad solo tiene el color del bien y el conocer es el motor de su alimento. Solo hay una, pero no es escasa sino generosa. Sin embargo, es desdeñada por la mayoría. Pobre y sola verdad, tan sola, ay, tan sola... Cuando es el único consuelo, la paz de vida, el amor a nosotros mismos.  El primer amor. El más importante.

1 comentario:

Amando García Nuño dijo...

Puede que algunos vivamos engañados por nuestras mismas mentiras. Pero sospecho que -de haber, como dices, una única verdad- resultaría un engaño aún mayor. Más doloroso también, por supuesto, sería aquello del único argumento de la obra. Respecto a que solo tenga (la verdad) el color del bien, solo puedo añadir que ese color no lo tengo registrado en el espectro humano, por mucho que se lo cite.
Abrazos, siempre

 
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El cuarto claro by Sofía Serra Giráldez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.