domingo, 2 de febrero de 2014

A la sombra del cañizo

A la sombra del cañizo
Me ha cegado la ilusión de verte vivo

Despampanante como un brillo
de cristales en la ladera
litoral de los cabezos amarillos
donde la antena de los cohetes
allá tras los pinos verdes,
los pinos, siempre los pinos
verdes y turgentes como nubes
de floresta oliendo a resina
también verde.
allá se te vio brillar.

Después supe del campo
de experimentación antitecnológica.
Construían transistores
cada vez más pequeños,
cientos por miles
las agujas de los pinos
caen tejiendo la alfombra
que endurecía la blanca
arena de los caminos
por millares de granos
cuadrados y perdidos
de sí como tú,
procesionaria de mi embarazo,
quién te ha visto y quién te ve,
general en armas del ejército
de las voces, quién puede creer
que tras de ti avanza pensativo
el perfecto hombre cuadrado
amante de las luces
y algún seguro estío
de sombra:
el cañizo nevado
de desconsuelo
se desvencija
fuera de sitio,
fuera de tiempo.

Y el bar sólo sirve
para beber y para recordar
cómo se pudren las sillas de anea.

1 comentario:

Robín dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=jSKe1dmRFXU

http://www.gardeninggonewild.com/

 
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