martes, 14 de enero de 2014

Un payaso me da una sorpresa

Todos son payasos menos él. Me enamoro del protagonista, como casi siempre me ha sucedido. Consigue lo q ninguna novela, ninguna narrativa ha logrado tras estos cuatro últimos años. La lectura de la obra magna de Proust me dejó traumatizada, felizmente herida. Después de conocer su prosa, cualquier otra me aburría. Infames aparecían ante mis neuronas. Incapaces.
Quién me iba a decir a mí que un payaso, figura por la siento cierta aversión, alergia, hasta el punto de no haber querido nunca leer este libro (Opiniones de un payaso, de Heinrich Böll) por exclusivamente su título, me iba reconciliar con la lectura de lo narrativo. Sorpresas me da la vida. Alguna muy feliz.

3 comentarios:

Robín dijo...

¿ Qué es más, un escritor payaso, en el sentido en que popularmente se aserta o un payaso escritor; la lengua no es muy commutativa (2+3 = 3+2, pero 3/5 es distinto de 5/3) ?

Sorprende una incursíon de ese tipo en manos de la seriedad alemana; un libro que debiera haber sido escrito por alguien, chiquito o no, calzado fuertemente, y cómo no, del Sur..

Robín dijo...

Es curioso, que a mí también, los payasos del circo, estos que pegan bofetadas, nunca me han gustado mucho; ni me hacen reir, casi que dan miedo más bien;

Amando García Nuño dijo...

Me arrojas de nuevo a la extraña juventud donde lo leí con admiración, aquel tiempo de patillas y descubrimientos. No lo valoro como obra literaria, tiene algunas carencias en ese sentido, pero sí como una magistral recreación del personaje, irónico y beodo, a quien entonces no sabía cuánto llegaría a parecerme más tarde. Esa colosal inmersión en un precoz -y lúcido- desencanto. Schnier se me quedó en algún lugar a vivir, y todavía no ha salido.
Abrazos, siempre

 
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