viernes, 31 de enero de 2014

Desnortado

La noche ha sido amorosa con los brotes de los rosales. La fina lluvia con que se ha vestido ha servido para cubrirlos con un cálido manto de abrigo. Todo tibio. Todo calmo. Salvo mis pensamientos que supieron llegar a su punto de ebullición necesario y justo para obligarme a saltar de la cama de madrugada.
Casi obsceno, por frío y alejado ya, me parece el recuerdo de ayer. Los cipreses volaban. No vivo en Siberia, pero la sensación térmica para alguien del sur era la misma que si estuviera allí. Tan frío su desierto silencio. Tan sonora la estampida en la huida del viento intentando alejarse del hielo del norte.
Temí por los brotes de los rosales. Pero la noche los ha protegido. A mí también. He destilado con el alambique la esencia que me construye.  He cosido con retales de colchas viejas una nueva ropa de camilla. Retales de mi vida que me explican por fin: Porque soy verdad, las farsas se derrumban nada más aparezco. Así, es comprensible tu huida. Como la del viento de un norte.

4 comentarios:

PEPE LASALA dijo...

Los retales de la vida, si bien cosidos están auguran un buen camino. Muy buen escrito Sofía. Un fuerte abrazo y feliz fin de semana amiga.

Isolda dijo...

Me gusta tu manera de percibir la vida, sea por escrito o con fotografías. Disfruta de tu Siberia tan esperada. Muchos besos, siempre.

Rafael dijo...

Hermosos los retales de tu vida, porque son "vida y poesía".
Un abrazo y feliz fin de semana.

Robín dijo...

Paseaba por le bosque ente los helechos, cuando me di cuenta que ya no sabía como volver de una manera sencilla y automática, que me hallaba desurado; que no es lo opuesto de haber perdido el norte. Que había que recuperar alguna marca para poder seguir rutinando; continuar de hacer siempre lo mismo, en más seguro.

PS: No ha de ser reciclado todo. Ni lo contrario, claro...

 
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El cuarto claro by Sofía Serra Giráldez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.