sábado, 30 de noviembre de 2013

Vida de perras

Mañana de helada

viernes, 29 de noviembre de 2013

Neonato

Neonato
Decididamente estoy
hecha de hambre.

I

Me voy yendo como si un canto
ritual se amortajase, momificado
el aire que le hace el eco.
Absolutamente contraria
a la idea, indispuesta con
el enemigo y el amigo,
renegada, re-negada,
reniega el viento
que me regala:
es el vaivén de locos.
De los locos.

Que todas las insalubres
parcas residentes en tu cerebro
mueran con la voz del canto
nupcial de aquel que no nació.

Gracias a la palabra.
Gracias a la palabra Es
neonato.

II

En el inicio todo
fueron dificultades,
tu aliento y la falta de sustento,
la sensación de amargura que se descuelga
por tus mejillas,
pómulos rasos, sendos
páramos rosados, fundición
del cobre anulando la muerte.
Quién puede contra la muerte,
si es lo que somos. Muertos
desde que nacemos, moribundos
batientes contra la esquina
del fin de un mundo
que despreciamos.

Sin embargo, en el inicio todo
fueron dificultades.

Posteriormente llegó el ala
de la justicia, posó su venda
sobre tus ojos y alargó
un minuto el estallido primaveral
de tu primer llanto. Nació
la ausente. Se desvaneció
el origen. Todo fue vida.

Regurgitó en el pico
de la cría la cigüeña,
y cantó tableteando el cielo.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Desquiciada

Desquiciada
Qué es la puerta, ¿cierre o abertura?

la voz de la imprimación
me proporciona puertas
vueltas del revés. Sujetan
los candados las bisagras,
se cierran y abren
al pairo del viento
de ningún sentido
norte o sur. Por el este
sale el sol
en un mundo redondo
y volumétrico.
Pero, ¿y en el plano
de la puerta meditabunda,
de la puerta siendo?

se alabea ante tanto
vaivén en el vacío.
Sin cabeza urde
a golpes sobre ningún quicio.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Pampa eleusina, un poema...

... cuyo autor, Juan Carlos Sánchez Sottosanto, me concedió el privilegio de dedicarme al escribirlo.
Quizás, rememoro ahora, cumple sueños que una tuvo de adolescente y que luego olvidó: que un buen poeta la tuviera aunque fuera mínimamente en cuenta a la hora de inspirarse.

Pampa eleusina
                           a Sofía Serra Giráldez, musa sevillana.

Mistagogo divino,
de áurea piel quemada por el sol,
mistagogo de bronce: dame luz.

Si tu rostro conserva la afilada
dulzura y acritud con que recuerdo
tu paso por las calles, el camino
fácil harás.

Al menos al principio:
procesión hendiendo la alameda,
embriaguez del aromo y de los tilos.

Ayunaré si quieres,
libaré a los dioses y a las diosas
–recordaré a Deméter y a Perséfone–,
entre estos campos del lino y del maíz.

Y en la fecha prevista
me hundiré en las riberas del Atlántico,
portando el cochinillo.

Y después, si elegido
estoy entre los puros,
descenderé a los antros
bajo el auspicio azul de tu mirada.

Andaré en las tinieblas,
pero a la hora
de la epoptē entornaré los párpados,
y pediré a los dioses y a las diosas
–recordaré a Deméter y a Perséfone–
que no me baste la visión.

Más bien, que el paso
continúe a las charcas y a los rostros
fangosos de la Tierra.

Y separado ya de tu mirada,
mistagogo divino, piel de bronce,
me hundiré en el Orco de la pampa:
los dioses me dirán el sitio exacto.

En la postrer vigilia,
tu recuerdo arriará los miedos
al demonio Zupay, y ante las machis
del portal, lloraré junto con ellas
un mundo fenecido.

Debajo estarán los muertos
rasgando las vihuelas, y los cantos
me hundirán otra vez, hasta los sitios
desde donde regrese sólo en sombra.

Visitaré los campos en otoño,
y el resto dormiré bajo la greda,
la arcilla, las arenas
del mar sagrado que se alejara un día.

Mistagogo divino, piel de bronce,
recuérdame a los dioses y a las diosas
–no te olvides de Deméter y Perséfone–
en tus plegarias.

(De Medición de la pampa. Imagine Clouds Edition, 2013)

martes, 26 de noviembre de 2013

Fundido en blanco

Fundido en blanco

Estos días son perfectos
para desprotegernos, arriar
el duelo e izar la conquista
del suelo, levantar el velo
del luto en nuestros ojos
descubrir
ante nosotros vivos
y colonizar con yerba
la orilla, fundir
en el blanco de la arena
nuestros pies
mojados, lanzar
la jabalina allá donde
no pisa nadie ni un nadie
siquiera que nos quisiera
a su lado, romper el escudo
en el horizonte vestido de blanco
tan ancho a todos nos hace blanco
de todos y uno y solo
nada ni nadie ha muerto
si quedamos haciendo vida
con lo que nos queda de vida
en blanco.

La osera

(De Nueva Biología, que saldrá en breve a través de Imagine Cloud Editions. Me lo ha recordado esta entrada en el blog de Amando García Nuño.)

La osera

La albina
No quiero ser pública, vívida
lívida
pública
no quiero
alba. Tú,
imparable tú.

La nevera
Se me quedan los versos fríos
en la bodega de los tiempos.
Somos dos.
Tu osa y la mía
juegan juntas en la cabecera
de esta cama.
Mis pies se valen
por sí,
no sólo del frío.

El hombre oso
Crearte para ti.
Me detengo para atusarte el bigote.
Eres más bello mientras
más ríes conmigo.

Penélope
ayer fue un día para no dormir.
Becada por mi faringea
duda
logré
el título en
id(i)opatía:
he vuelto.

Somos el nido surgente
que siempre permanece.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Sin apatía

Me sobrepasa este estado depresivo. Siendo habituales las crisis entre los dedicados a la escritura artística en cualquiera de sus formas (qué es un dibujo sino un grafos), no le encuentro medida a esta. Me sobrepasa. Una vez más lo digo, me sobrepasa. Con un poemario recién maquetado, listo para llevar a imprenta, continuo frenándome. No lo envío. No, no tengo miedo. No hay dudas sobre su contenido, o solo las inherentes a estos procesos: Nunca se está completamente seguro de nada, y, sin embargo, se sigue para adelante. Además, a mí el miedo no me paraliza. Justamente me provoca lo contrario, el arranque, el impulso bestial, el lanzarme sobre la barrera de tocones puntiagudos.
No hay enemigo más que esta propia paralización a la que me veo sometida. Solo puede llegar a su causa desde dentro mía, pero por más que me inspecciono, o que descanso (¿descanso?), no logro dar con el motivo.
Y soy tremendamente racional. Hasta que no encuentro el porqué, no sé combatirlo (o asumirlo, que es lo mismo). Ni intuitivamente me nace. Ni emocionalmente.
Solo el llanto en silencio ante mi propio contemplarme.
Y contemplar el todo.
Y ante el todo, el freno
Solo el freno.
¿por qué "mente" en griego (frenos-ou) se nombra con este vocablo que comúnmente significa algo tan material e inadecuado para el continuum que practico casi instintivamente?
¿Por qué solo el campo y tu beso de hoy en mi mejilla me hacen sonreír? ABIERTAMENTE. Como si el corazón se me derritiera-se me licuara-se me evaporara...
Como sin voluntad... Pero con pathos.

jueves, 21 de noviembre de 2013

El sacbé

El sacbé

un diccionario del diablo inventan
sobre la marcha del derretido tren,
descompuesta su chatarra como
si árbol generacional fuera,
como si veinte pútridas crías
de no-me-olvides olvidados
caminaran por la férreas
paralelas que dan forma
a tus hombros camino del accidente
sobre el desatino, mendaces,
lúbricamente escorados
sobre la mampara del futuro
que se acera en el alto horno
de un municipio que ni es munífico
ni principia un tercio siquiera del sol
cuando en su mediodía resplandece.
venerarán depositarios
de alhajas marinas ennoblecidas
por los corales, pero al final—
del mar y la escollera de su columna—
no serán más que óxidos
nitrosos en la estela de nuestro barco
que veloz dará la vuelta al mundo
con su enorme vela blanca.

Y todas las estrellas mirarán a la Tierra,

Y en algún microsegundo del Big-bang
una voz detendrá el cerebro de Einstein
mientras él, escribiendo,
ha citado tiza en mano a la magnífica,
energía es igual a masa
por aceleración
al cuadrado, como el hombre:
no hay nave con vela más veloz,
más científica ni amasada,
más certera y cuadrada.

Pero yo soy elipse abierta,
un nautilus quizás,
con flecos de algas marinas
y pozos hemisféricos
y estelas curvas.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La estatua de bronce (en dos palabras)

La estatua de bronce (en dos palabras)

Claro hueco de día en el que la noche
nos hace más bellos. En ese hueco
perenne cabe el silencio blando
como un puro derrame de amor lento
abriendo paso a lo inexpugnable.
La sonrisa del camino despeja
la abertura por donde te encuentro
como un freno sincero y entusiasta
enciendo mientras tanto mi antorcha
que prende alegre al paso
de la corriente clara, un camino luz
y mundo y tu silueta recortada
al filo del brillante pozo:
tus ojos como estrellas.

Qué más me da amarte
sino mi propio yo, para qué
más que mi propio amarte.

Confieso que el bronce
de la estatua recorrió avenidas,
y no deseo transmutarlo.
Su verde esmeralda entrena
de esperanza el movimiento
de sus manos, verte lejos
derretir el asfalto como un sonoro
campanario de bruces tu boca
y un tañido callado—el de tu voz—
que reproduce mi propio nombre.

A veces me quedo dormida
y quieta para que no se rompa
el silencio que me ama.

Esta geografía sin dulce
de paño caliente o fresco almíbar
sella el agua en mis labios.
Me faltó la fotografía de un hombre
armado y tierno, algo mío que duerme
y murió tranquilo y mudo al verte.

En esta sintomática pausa,
que no adivino, echan raíces
los potos, los coleos y la parra virgen,
yo aún no he acabado mi tónica,
la velocidad del cierto mundo
centrifuga tus ojos lejos míos
son el silencio y la calle
por donde te veo caminar lentamente
sin cerca o más grande,
sin lejos o más pequeño
sin mi saber si vienes o vas.
Pero mi antorcha no se apaga.

Y tú duermes y despiertas
en dos palabras
que no pronuncio.

martes, 19 de noviembre de 2013

Saturnales

Saturnales

no hay muerte
más que de la muerte
que todos los seres
vivos vivimos.

Matiz otoñal

Palpita la hoja
cruda devorada
por los amarillos
de su creadora:
la luz del sol
prende los silos
del cielo de otoño.

Extinción de ruina

Me mido buscando el sueño
que no deseo, concluyo
vivimos la gran mentira
de nuestra existencia,
una extinción de ruina
que es el nacimiento.

No es la vida la breve o amplia,
es la muerte lo que pare
toda madre cuando alumbra.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Juicio final

Juicio final

que-
da
nadie
por eso

exploro las sombras,
para saber
qué
hay tras la ausencia
es necesario que habiten
otros hombres otros cuerpos
quizás
aquellos
despellejados por las manos
del púgil miguel y ángel
que los expuso en la pared
ante Dios y ante el infierno.

y ante nuestros ojos.

ya sé que hablas
de amor de
esperar
de para
qué.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Siempre allí

Siempre allí
(A R. G. F. in memoriam)

No escribo poemas, 
en esto consisten los duelos,
en no matar los recuerdos.

Desde aquí sé
cómo lo llenabas todo,
cuánto lo llenabas todo,
dónde también todo
lo llenabas allí,
fuera de mí y de tu ausencia
aquí. Y desde aquí sé
que te has ido de allí
y ya ni allí te hallo
por tanto, por tanto
se supone que has muerto
allí, porque aquí
yo aún sigo viéndote
allí con aquella alma
que no necesitaba ojos
para verte.

sábado, 16 de noviembre de 2013

La clave está en los árboles

El árbol que me suministró sombra durante muchos veranos, hoy me calienta. Mañana de noviembre tan fría como los huesos de los muertos, como el propio árbol seco.

viernes, 15 de noviembre de 2013

La mirada dividida

No solo cuido el jardín. El bosque necesita mis manos, si es que quiero poder seguir siendo. Me agradece la intervención de hace seis años, y hasta me recompensa con un acebuche nacido sin mi cuidado. Los peligros son nimios. El cordón umbilical une mi mirada.

jueves, 14 de noviembre de 2013

El hombre extasiado

El que no se cansa de contemplar. El lector enganchado. El mejor libro es la naturaleza.

Oh pura encendida

Hice ayer múltiples disparos sobre la pequeña rosa. Esperaba a que se abriera para comprobar su color.La compré hace dos años movida por el q ahora luce. Sin embargo, en Sevilla nacía siempre de color amarillo, ni un matiz de color rosa. Ahora, ya en el campo, ha vuelto a ser ella. Qué tendrá la naturaleza que nos reconcilia con nuestra esencia? Ayer hice múltiples disparos. Encendí el ordenador por la noche con la idea de hacer alguna fotografía. Sin embargo me conformé con verlos. Sigo frenándome en cualquier intento de creación. Me freno o es que mi verdadero ser es la simple contemplación? No termino de maquetar el nuevo libro. Prefiero coser, podar, cavar... Cuál es mi trabajo, te pregunto, oh pura encendida rosa, émula de la llama...

martes, 12 de noviembre de 2013

El río viejo II

El río viejo II

y qué que aquí
este varadero, esta sumisión
indiscreta a tantas preguntas
como respuestas y qué los ojos
y las huidas y mis dudas
y qué si el silencio hace presa
en tus dientes falaces
y ya ni castañean
cuando te obligo a pasar frío
a beber lejía a dormir
sobre el catre de la piedra dura.
qué me vas a decir que yo no sepa,
estampa verde de mi rostro afilado
y viejo consumido en la soledad
del llano de lo que ya era antes
que nada antes del mar
humillante me cobijas, mendigo
de la nieve blanca
y extranjera me deshaces
ser hasta dejar de ser
siendo tú.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Tus piernas

Tus piernas

En esta distraída tesitura
en la que te encuentro anudado
a tu sombra y tus dos piernas
relevándose
quisieron
juntas ser
cánticos de ti
hálitos de dios
que te nombra
cada vez que tus luces
siniestran el incendio
del sol de la mañana

como mis dos juntas
alas se te engarzan
en las caderas y dejo de ser
savia o suerte por donde cabalga
la yegua hasta llegar
mi terreno
al tuyo.
que restallen las estrellas
cerca de tus sienes
sólo tiene una salida
de ti en mí.

Y aún así y tus reflejos
sendos deshonro
al verte transparente
y lento
y denso manantial
de blanco hueso
lúcido y líquido
de la luz de las estrellas
en tus pozos cristalinos
de simientes. Para mi asombro,
tu mirada oculta bajo los párpados
célebres del misterio
de tu caída al gozo
y a mi pozo el bien
de oírte en mis sienes.

mañana, como un día cualquiera
que yo no busco ni hallo
en el calendario de la dulce estampida,
tú y mi sentencia sobre ti
de cuerpo amado,
tú y la venda de mis ojos
lavando la costra
de tu mar
que yo hablando lamo
un rostro que deseo
entre mis manos y tu acierto
de cielo azul entre tus negros.

me sostendré insana hasta
que tú decidas verte y no verte
venir cuando te vengo
una gota de saliva sana
que se descuelga
de tu labio
mentón
mi fino
paladar la divide
en dos
sendas
piernas de ti
juntas
para que nunca yo
vuelva a tener sed
de tu caminar
viéndote
llegar.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Saturday night fever

Saturday night fever

Despierta la sábana
que me oculta el día,
abanico las dudas de la noche,
parpadeo solícita
mi propia herrumbre
de animal hueso o solidificado,
no escatimo recursos para intentar
convertirme en piedra,
pero al parecer de las líneas verticales
de la puerta soy blanda
almohada donde descansan
(tanto duermen los inmortales)
los sueños. Me acostumbran
a ser obediente. Me dejo
gobernar por mí misma
alejada de mí. Son dos
las que me aplastan,
yo quisiera, esta tercera,
lograr ponerlas de acuerdo.
Me tienen la cabeza loca,
el alma en cueros,
los ojos rojos.
Solo me falta la cola
y adquirir fuerzas para sujetar
el tridente: el alma
en llamas, el cuerpo,
frío, el corazón,
muerto: mi sueño
aquí en el infierno.

viernes, 8 de noviembre de 2013

La mirada en adobo

La mirada en adobo 
(Para M.T.S., en su veintiún cumpleaños)

Como quiero, quiero un mar
perpetuo y un aire joven
para ti la luz
encendida cuando te vas
me avisa del día
en que naciste
en tus ojos el sentido de la vida
en tus manos la eternidad
para el buen hechor que descansa
por la noche duermo
pernoctando en ti
arrinconada como cualquier basura
de las calles. Hoy se visten
de limpio para el cielo que las protege
(malditas construcciones que
las construyen): Tú calzas
lentes nuevas y llueve,
o no llueve, es lo mismo porque
la transparencia adoba tu mirada.

Al habla por wasap con mi amor de los 20 años

Jolín, si ahora te tuviera en el wasap te lo diría... Joder, Lito, hasta en esto me vas a tener que dar la nota. Coges y te vas en el mes de la recogida de las castañas, justo cuando yo estaba cociendo unas pocas, en el mismo exacto momento... Ese "me", léeme bien, tú, que aún conservabas mis primeros poemas escritos a mano, esos que según tus propias palabras (por teléfono), te gustaban mucho más que los que ahora pueda escribir.
Para mí, ya sabes lo joía que he sido siempre, como tú me decías, no te me has ido. Hace mucho tiempo que tú y yo nos dijimos adiós como dos perfectos novios y creo que jamás pudimos ser amigos (tú ya sabes queyo no creo en la amistad). Pero sí afectantes. Jamás ese cariño rescoldo de nuestro amor se nos deshizo. El último año y medio nos hemos reído, discutido, compartido garbanzos y setas por wasap, hijos, madres muertas y hasta películas. Nos faltó el abrazo que tú querías. El de tu ratona ("¿Quieres ser mi ratona para siempre?" me dijiste. Ni tú ni yo lo olvidamos nunca. Pero ahora te riño aunque te sonría: hijo de tu madre (Urbana, esa Urbana que parece que murió el día que yo nacía para avisarme de algo, para recordarme lo que un día hace muchísimos años me dijo: "A este, (por ti, lo decía por ti), el día que yo me muera me lo llevo por delante"), ya sé que te gustaban los animales, tanto te gustaban, pero por dios bendito... Por dios bendito me digo, qué pronto te has ido...
Te hablaré como siempre. Nunca te nombraré la causa que te hizo hombre y niño. Y hasta un muerto. 
Ahora ya no hace falta.

Me lees libremente.

No puedo hablar. Es más, no quiero hablar sobre tu muerte. Sería darle la razón a ella. Sería reconocer el triunfo de una mala madre.
Me quedo con las madreselvas, nuestro molino mollera, ese aquel antiguo, sin vivienda rural ni leches migás, ese donde las tanas florecían como margaritas y donde pude contemplar una seta del tamaño del hígado de un buey, con la burrita entre los perales, con tu bigote y tu último desde el hospital "Hola chiquilla".
Y así te contesto, tal como no te has ido:
— Hola ratono, qué pasa...
—¿Qué te pasa a ti? ¿Estás cabreada?
— Sí, sí, estoy cabreada, como siempre... pero como comprenderás hoy por lo menos tengo motivos más que serios. ¡Solo a ti se te ocurre morirte!
Joder, Lito, joder... Qué poco me quieres...
Joder, Lito, joder, cuánto te quise...

jueves, 7 de noviembre de 2013

De la noche a la mañana

De la noche a la mañana

Pienso que no hay otro mundo allí arriba
Más lejano que aquel que contemplan estos ojos,
Donde la Sabiduría nunca se burló del Amor,
Donde la Virtud nunca se sometió a la Infamia.
(Emily Brontë)

El mundo que creamos
ajeno a la naturaleza
nos derrota cada día.
Solo ella nos contempla
como madre imparcial
atenta y justa. Si dolientes,
su indulgencia nos endulzará
el amargor de la mentira.
Si dichosos, bendice
cada nube gris con sus lágrimas,
la tierra se torna tierna,
la luz palidece levando
anclas del velo que nos oculta
lo verdadero.

¿Cuándo dejaremos de actuar
como dioses? Seamos
sacerdotes de la humildad,
nuestro natural límite.

Cuando los hombres construyen
tercos los habitáculos siniestros
de la infamia y la injusticia,
cuando avarientos se desdicen
hasta de la bendición
de haber nacido y reniegan
del dolor de su madre
cuando los trajo al mundo,
entonces la tez cetrina
cubre con su manto de cenizas
la belleza del paisaje luminoso,
nuestros ojos son cenizas,
nuestras manos se deshacen,
nuestras bocas se quedan
mudas del espanto,
gobierna el mundo un imperio
de desdicha. Solo queda el amarillo
pálido de los corazones secos
tan pequeños y arrugados
como aceitunas inmaduras
que ni los pájaros picotean
y caen sobre el desquiciante suelo.

Pero hasta en la infinita tristeza
del paisaje desolado, la esperanza
ríe: los olivos de la paz
no han hecho más que comenzar
su posibilidad de existencia.
La ceniza torna el suelo
más ligero y fecundo.

No desesperes, amado mío,
los dos hemos visto rebrotar
el verde en los terrenos
arrasados por el fuego.

La noche en llamas se sucede,
invariable el hueco azul
apasionado de la mañana
abre su boca y aparece.

My country song

My country song

No me apetece absolutamente
nada seguir haciendo, para qué
dejarme guiar por mi propia inercia,
continuar componiendo documentos
como si fueran potingues mágicos
o la solución a todas las enfermedades
que pueblan la tierra
¡Enfermedades! Las llaman
enfermedades.

Yo sólo sueño con vivir
allá en un rancho extraño
al oeste de un río grande
donde pueda dedicarme
a escribir la memoria lejos
de este terreno de reflejos
donde hasta los sueños sueñan
con exiliarse. La lotería me tocó
el hombro el día que decidí
no habituarme a tanta lengua
insana, a tanto escondrijo
de rata, a tanto roto
de hambre de libertad,
igualdad y fraternidad y sueño
con vivir allá en el rancho lejos
de los secuaces que hacen polvo
del brillante que con tanto esmero
fue puliendo la historia peleando
ella sola siempre contra
tanta carga inútil,
tanto peso muerto,
tanto zócalo, tanta reciedumbre…
Escribir y olvidarme de

sucumbir u olvidarme.

Voto por el olvido.

Sin memoria allá en el rancho
cerca y al oeste de un río grande
escribiré sobre el futuro incierto
sin apetencias ni dolores
pero ciertamente segura
de que cualquier suelo
al oeste de ese río grande

acogerá al hombre y su leyenda
al oeste, al oeste yo me voy,
lejos de la tapia de tanto sordo,
aún más lejos de tantas bocas
renegadas por el ademán,
el gesto impostor
de tanta huelga
de brazos caídos
de pura impotencia
hasta el suelo,

ese por donde yo cabalgo hasta allá,
el rancho al oeste del río grande.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Sobre la Agencia Estatal de Administración Tributaria

...Vulgo conocida como "Hacienda", ella, la AEAT practica la connivencia para con los delitos de fraude fiscal de grave calado.
Dicho queda. Por mí. Sofía Serra.

martes, 5 de noviembre de 2013

"Los parasoles de Afrodita" ya en la tienda de Baile del sol

Ahora más fácil, por si vuestro librero, o sea, su distribuidor) se hace renuente, y más barato. No depender de (otras tiendas online) conlleva sus ventajas.

AQUÍ se puede adquirir, en la propia tienda recién estrenada de la editorial.




Cíclope que ahuyenta (A Luis Cernuda)

(Rescato de poemario del 2009 y fotografía de poco después)

Cíclope que ahuyenta (A Luis Cernuda)

Poco importa la quietud de las cosas si no fuera porque de ella llega, como inderogable pandemia, la inercia de la incuria de todo lo que nos hace lograr humanidades.
Tan contagiosa como lastrada, nos anclamos a su sumidero, impúdico de despejar petrificando a los abastecedores.
Falaces y lastimeros me parecen vuestros afanes cuando contemplo la carne convertida en piedra, o lo que es lo mismo, cuando observo, impotente, cómo asesináis al verbo hecho carne.
¿Qué temor a la muerte podéis mantener sobre el olvido de vuestro propio roce con el otro y el otro y el del lugar por venir? ¿Cómo os yergue la aventura del descuido sobre lo que vosotros mismos yacéis? ¿Sobre qué barrizales construís vuestros pilares palaciegos?
Arenas inmundas, movedizas, secas por las disculpas, en las que convertiréis las calles conspicuamente adoquinadas, las soberanas escalinatas hacia el cielo surgidas al compás de las manos solícitas.
Llameantes. Líquenes llameantes que calcinen vuestros ciclámenes siempre muertos, siempre flores omitidas, siempre flores ausentes.
... Del jardín del olvido te redimo, poeta vivo.





Un principio

Un principio

Sigo sin escribir para mí. Solo quiero poesía.
Poder dar poesía.
 
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