lunes, 30 de septiembre de 2013

Escribiente

Escribiente

al no ser nada
ni nadie el don
exánime acude
a mis brazos de doña
ningún poder
salvo salvar
al pensamiento
de la oxidación natural
de ser viviente
grafista
o escribiente.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Poema "los parasoles de Afrodita" en vídeo

Se lo debo a algunos queridos amigos. Tómenlo como prueba. Los vídeos nunca han sido lo mío. Recitar tampoco, pero sí sé que tal como escribí "Los parasoles de Afrodita", sus poemas, son poemas también para recitar. Hay poesía para recitar y poesía para ser leída. Todos la que es para ser leída, no sirve para recitar. Además me persigue una insufrible vanidad, no soporto oír un poema escrito por mí sin el tono en el que lo escribí, ése que oigo cuando lo escribo. Por eso siempre pensé que a este libro le habría venido bien un dvd con grabaciones de audio (además de un dvd con sus fotografías, decenas). Le habría venido bien para cumplir con esa máxima que me persigue, la coherencia, la congruencia en el acto poético. Pero el mercado editorial es el mercado editorial, sus circunstancias, sus carencias y sus sobras. Nada que ver con la poesía, con lo que nace cuando se coge papel y lápiz, ordenador, fotografía, espíritu y grafos. Cosas de la costra dura de la nomenclatura (que, quién dice que no es también poesía).
(Disculpas por la mala calidad.)

Dejo abajo la letra del poema en sí.


Los parasoles de Afrodita

Ya llegaste, te has sentado ya.
Tengo tus ojos delante:
De su dorado vientre, el de Afrodita,
nacieron celestes parasoles,
sombrillas chinas que la diosa abrió
para cultivar mi piel con la nácar
y el humus de marino hechizo
arrojado sobre la ola que,
de vuelta y viene, conforma la marea
del sanguíneo mar de poniente:
¡Mar mío, mar lleno, mar
tan grande como yo misma!,
exclama la diosa rediviva
ignorante de su testicular
progenie, urania utopía
transformada por mor del viento
en conflagración de carne
sobre agua-sal y carne.

Gemiste en mis ojos: ¡Dame aire!
Gemiste en mi boca: agua blande
y piel para el cuántico cuerpo,
envoltura de este juguete polivalente
en el que me sumerges hasta contentar objeto
de los ritmos internos que manifiestan la eufonía,
venéreas transacciones, de las celestes esferas.
Amor, cueva clara a la sombra
de los chinos parasoles visitas.
No tu música, no tus brazos,
no tu centro; ni siquiera tus alas,
en el reitero de esta penumbra
de piel interna, hallarán ajado,
que ella misma regenera
a medida de las Eras.
Que sí, vuelan ya.

Urano,
hoy ya caes,
hoy ya retornas
por tus genitales.
Qué castrado te dejamos, ¡ay!
Ay, castrado, sí. Mas —te hablo al oído—,
recuerda,
sólo a sangre
tu carne engendró
lo más sagrado.
Ahora ya cayendo,
piensa,
podrás hacer
de la descendiente de tus gónadas
real
cayado.


viernes, 27 de septiembre de 2013

Esperanza

Esperanza

Así se calla el mundo,
permaneciendo,
sin que se inmute ni mute
la palabra dada, el sol
al fin al alcance
de la mano, mi mano
sin quemarse, auspíciame
ella esta brisa
vivífica que deshace
marañas y mañanas
de un lugar en el mundo,
cuando el mío está
aquí, justo aquí,
entre el sol y la yerba
y el hoy.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

La ordenador-a

La ordenador-a

I Incompatibilidad con el sistema

tiene un gran conflicto
de instalación:
sea ser por-
que no po-sea.

II El programa

esto es producción tuya
y sentado estableces
las prácticas del regimiento
de infantes, niños soldados
que besan el polvo de las eras
como si hubieran nacido
de pie, ya cuadrados ante las fauces.
Y mientras, el niño judío muere
de hambre en la calle del gueto
como un perrito más, sin llamar
la atención ni de tus ojos
ni de sus padres que hoy inventan
la guerra y matan a inocentes niños
que portan fusiles de madera.
porque de madera es el cerebro gigantesco
del abuso y la locura de un hombre
que nadie creó y a sí mismo
se forma odiando
su razón de vida
sobre la faz de la tierra.

Alguien habrá que te saje
el cuello de tus lombrices,
alguien cortará la yugular
que te enhebra a la demencia,
alguien beberá de tu sangre
destilada
en agua. Purificaré
un arcano
inmediato que me permita
convertirme en ameba,
recomenzar el proceso,
renunciar o morir.
Reiniciarte.

III Modo a prueba de errores

habituada,
tu nombre
se eterniza
vencido ni te hallo blanca-
mente
no te olvido.

Adiós a las palabras

Leo que la Universidad de Atenas suspende sus actividades, que no hay inicio de curso académico a causa de las restricciones impuestas por la troika (la troika, la troika, ¿quién coño es la troika?, el nuevo tirano la nueva dictadura que soporta Europa). Me horrorizo. Pero el horror llega al TERROR cuando compruebo que en ninguna red se está hablando de ello, que en ningún periódico aparece un titular con la noticia. 
¿QUÉ ESTÁ SUCEDIENDO? ¿ES QUE NADIE LO VE?


¡¡A LAS BARRICADAS!!

martes, 24 de septiembre de 2013

Yo maqueté el encuentro en camarinal, ;) (Javier Sánchez Menéndez, el libro de los indolentes.1)

Aquí está ya "El libro de los indolentes. (1. El encuentro en Camarinal)", de Javier Sánchez Menéndez. Lo ha maquetado y diseñado una servidora y me siento como una vaca de gorda de orgullosa por haber tenido la oportunidad. Y como una reina de privilegiada por haberlo podido leer ya, ser de las primeras personas en hacerlo. Es un libro impresionante. Y es un libro lleno de esperanza.

¡¡ENHORABUENA, JAVIER!!

Y enhorabuena a todos nosotros por poder tener ya al alcance una obra tan preciosa, tan magnífica, tan distinta, tan necesaria. En el enlace de la editorial dice "prosa poética". Ya sé que hay que nombrar de una forma inteligible, pero no estoy de acuerdo con esa categoría. La llamada prosa de Javier Sánchez Menéndez no es prosa, es pura poesía. Claro, que esto sólo puede ser entendido por los que aciertan a atisbar lo que significa la palabra poesía. La  poesía no es verso, ni decir cosas bonitas o de una forma especial, eso ya lo sabemos. Escribir poesía significa ser capaz de trascender al lenguaje de tal forma que él, aunque sea el vehículo de transmisión, deja de tener apariencia de lenguaje. Se convierte en un metalenguaje, algo mucho más allá de él. No hay que decodificar, el cerebro se deja sustraer por él. la lectura parece que pasa inadvertida al acto neuronal. Eso es escribir poesía. Y eso es lo que hace Javier en este libro (que es la primera parte de lo que se prevé como una serie). Se puede decir que el autor lleva ensayando este estilo desde 1984, allá cuando comenzó su conocida serie de Fábula. No sé cuándo exactamente ha escrito este Libro de los indolentes, pero sí he percibido que por su estilo y por lo desarrollado en él, la trama, el concepto que lo sustenta, ha logrado encontrar la forma para el contenido. La simbología presente a lo largo de todo el texto, la ingente cantidad de guiños al lector actúan de verdaderos ganchos que se apropian de la mente para además de lograr influir en su espíritu, ética y estéticamente, despertarle la inquietud por no dejar de leer hasta descubrir. Y se descubre ¡Y tanto que se descubre! Y lo que se descubre (casi en cada capítulo), para hablar en plata, deja al lector con las patas colgando. Una no puede imaginar que tras toda esa sucesión de símbolos, alegorías, que incluso algunas veces pasan por la mente como fuertes claroscuros, casi como contempláramos un paisaje tenebroso y hasta desolado, lo que existe es una enorme ventana al paisaje más agradable y acogedor imaginable. La luz, la mañana, un huerto, un paisaje de montaña con el día despejado. La esperanza.
Mientras lo maquetaba me acordaba de un pintor, Miró. Recuerdo al estudiarlo allá por mis años mozos cómo aprendí cómo, efectivamente, tras esa sucesión de, al parecer, símbolos extraños en su pintura, en la mayoría lo que el pintor hace es cantar a la vida. Recordaba las primeras, esas más "inteligibles", esos huertos con almendros en flor. Cada artista se apoya en lo que logra construir como simbología de su personal estilo, cada artista verdadero. Miró llega a construir su propio "alfabeto", quizás ya ten hermético que desaparece o queda muy alejado de esa especie de salvífica noción de la existencia. Algo así me parecía a mí que Javier Sánchez Menéndez le sucedía en Fábula, de lo que creo él también era consciente, de ahí la necesidad también de transmitir hechos claros con palabras claras y rotundas sobre el posicionamiento personal del autor acerca de cada cuestión social, REAL, susceptible de tratar, pequeñas "contaminaciones" que anclaban la obra al suelo para que el lector no se perdiera. Sin embargo, para mi percepción, en este libro de los indolentes ha logrado dar el paso fundamental. Ése por el que importa realmente un pimiento nada y todo. Lo repito, no hay que decodificar, la mente no necesita molestarse en ello. El lenguaje creado lo hace por una sin que nos demos cuenta. Son los primeros huertos de Miró quintaesenciados. Una se siente, de pronto, quizás tras cada capítulo, quizás tras cada párrafo o tras la lectura de cualquier renglón habitando el lugar perfecto, ese que soñamos para nuestra alma. Cada uno lo pintará como quiera: Como hay esperanza, la vida es salvación. 


AQUÍ para poder adquirirlo


lunes, 23 de septiembre de 2013

La luz de los días (com un arbre nu)

La luz de los días (com un arbre nu)

Ya los gavilanes se sumergen
en el río de las horas.
Romper el tiempo siempre
fue lo nuestro, aunque construir
catedrales no se nos diera
bien sabemos hacer
el amor entre sus pilares
y la luz de las vidrieras y la piedra
nos tallan como flores maduras
que robustecen el estallido
de los transparentes en otoño.

Y jamás nos sonrió la suerte.
Aunque el membrillo, sí.

Ahora que los árboles se desnudan
columpio su ocaso
en tus pupilas tú me ves
como si nunca me hubieran mirado
como un árbol vestido
de pájaros azules y voces
como la suma del bien
y tu longitud de hombre libre
como un árbol desnudo
y mi latitud de mujer
como un árbol desnudo
con sus hojas
ya transparentes
somos.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Los sucesos

Los sucesos

Cuánto hace que te quieres
endiosar,
hábil y téstigo mundo,

los sucesos que me asfixian
suelen provenir de partes
de agua estancada,
esferas de esdrújulo aire,
mitad comino, mitad veneno
para las verdes sienes,
la voluntad que se me impone
por mor de la codicia de
y la falta de
tierra donde poner los pies
los otros.


Ver en grande AQUÍ

Como un árbol

Como un árbol

Entre las múltiples variedades de formas con las que suelo autoflagelarme destaca una con respecto al hecho del mundo y la sociedad en sí. Consiste en declararme como inútil para el emprendimiento, nula capacidad emprendedora. Sin embargo, hoy se me ha hecho la luz con respecto a dios. No es que yo sea incapaz de emprender nada, sino que tengo los pies en la tierra (y hasta más abajo, sí, allá, allá por el río sin sombra ni cauce) y la cabeza en el aire. No vivo superficialmente. No vivo con la mentira de “aquí”.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Medusa

Medusa

Nunca me han regalado un ramillete
de flores que llevarme al pecho.
No sé, la vida
sucede tantas ocasiones
tan injusta con las diosas
que no son de mármol…

Pero en Carrara triunfé.
Me aplastaron la ingle
como una lengua
de sapo. El príncipe
afiló su cincel
y el bloque de una tonelada
se desprendió de la cantera
limpia y mansamente.
Entonces llegó Miguel Ángel
y encontró su David
y su fama.
Pero tampoco me regaló un ramillete
de flores que llevarme al pecho.

Siempre estoy sola
y aún no sé
en qué consiste la soledad
salvo en estar
sola, algo descabellada
—cada vez menos
sierpes me quedan—
y hacer Arte con mi mirada.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Los jaramagos

Los jaramagos

Qué sola y triste se queda
la mentira
cuando la verdad la oculta.

A pesar de pesares
como tú, nos florecen
vejigas en las plantas
, leviatanes escondidos
como pequeños duendes
que nos hacen las cosquillas
necesarias para poder seguir
continuando vivos
maltrechos, o tú, sino
o penuria de tu sino
es el menos
de ti, y no importa hallazgo
si bebo del manantial.

Ellos admiten dádivas, generosas
pulsaciones sobre el terreno frío
de la mula andante y negra.
Ella aplasta con sus herraduras
las flores amarillas
cultivadas como especia.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Foto-finish

Foto-finish

si un horizonte es la ausencia de un rostro,
¿qué es un rostro sino la ausencia
de un porvenir, un camino,
la inusitada presencia
de la meta que nunca te has propuesto?

Foto-finish
de equilibrio
entre tus manos pobladoras
y el vértigo del no saber,
no sé, no sé ya
nada ausentándome
ni siquiera en fantasma.

me he conquistado para lograr extinguirme.


Ver en grande aquí

martes, 17 de septiembre de 2013

La vida rápida

La vida rápida

Me he pasado a tu lado
para no almorzar.
Las dosis plataneras de los días
de agosto te convirtieron
en polvo y caldo de cultivo.
Ahora las sábanas están limpias
y han comenzado a germinar
los claveles de invierno.
La luz se hace derroche
sobre tu linda boca. Pero
no tengo donde almorzar.

Leer siempre me hizo la vida
más vida, pero últimamente
me hace la vida más muerte.

No te acuestes todavía. Deja
que muera un poco más.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Síndrome temporal

Síndrome temporal


No conseguimos desmembrarnos como estrellas

Seguimos tumbados viendo
florecer los lilos. En otoño
nos tocaron los testículos tantas veces
que al final perdimos la sensibilidad,
El escroto fue endureciéndose
y ahora no hay quien nos abra.

Me-ti-cu-lo-sa-men-te
me despego de mí. La vida es breve y falla
mi oído, ya no te veo
verte y verte venir
como un pozo de alumbre
descarnado y jubiloso
te contentas sobreviviendo
al hilo.
Terminar nos construye
dejar todo inacabado,
fallecer en el síntoma.

Las peinetas de algunos gozos
sembraron las madreselvas.
Tu cuerpo tan vacío de estrellas
como el mediodía de enero, el frío.

Pero yo quisiera inventar un nuevo calendario.

En tu sálvame te abres
como los lirios de febrero,
honesto y fiel como una balanza
de aire. Hasta el mosquito más minúsculo
encontraría su medida en el diagrama
de tus pesos.
Comprendo que te reserves
del mundo. Solemos pesar
y no pensar
como elefantes.

El lirio vuelve a levantarse
tras el peso a plomo,
pero sus pétalos ya se han vuelto
transparentes.
Y no hay más febreros en el año.

Ni abriles, ni mayos,
ni tampoco septiembres.


"Los parasoles de Afrodita" en Loca novelife

Hasta apuro me da utilizar la etiqueta con la que nombro estas entradas que se refieren a posibles reseñas o menciones en otros lugares cercanos o no cercanos. Porque ella, Elvira Rebollo, además de magnífica escritora, es una gran amiga, una buena amiga, y eso, ya sabemos lo difícil que es de encontrar en este mundillo de lo literario. Yo he tenido la suerte de dar con ella.
Y Los parasoles también. Gracias  a Elvira pude contactar con la editorial, Baile del sol, algo que llevaba persiguiendo como unos tres años.
Así que además de magnífica escritora y buena amiga, es ¡MECENAS! Porque hoy la labor de mecenazgo camina por otros andurriales que los meramente económicos, sobre todo, existiendo un medio como este que tanto ha posibilitado la extensión de la escritura.
Las editoriales se ven desbordadas y se cierran a la entrada de originales a cal y canto, se cierran a cal y canto y las subvencionadas contemplan cómo se les cierra el grifo de las subvenciones que, en un país como este, en el que hasta para intentar montar una empresa necesitas antes disponer de un montante elevado, son tan necesarias. Apañados estábamos, pero peor apañados estamos. Las no subvencionadas cierran, a menos que se mantengan por la actividad económica de otro calibre ( paralelo), las siguientes van camino de lo mismo. 
Así que, o compramos libros, o pronto veremos que no se podrá leer más que lo que por ahí vaya quedando, amén del perjuicio económico para una actividad tan necesaria, me repito, en un país como este.
Yo apuesto por la reconversión mental del sector, publicaciones bajo demanda. Solo de pensar que para resultar más o menos rentable a Baile del sol se deben vender unos 500 ejemplares de mi libro me entran mareos y taquicardias. Cuando leí el contrato, recuerdo que el último día a causa de avatares circunstanciales, me asusté. ¿Cómo leches va a poder vender mi nombre 500 ejemplares de un libro de poesía? Amén de dar con la persona más vergonzosa posible para autopromocionarse. Como me provoca sonrojo verlo en los demás, no lo quiero para mí, aunque en el fondo es envidia que siento porque los demás tengan esa capacidad que yo no tengo, saber dirimir, distanciar: ya he escrito el libro, ahora tengo que convertirme en un agente comercial.
Volverme del revés.
Responsable me siento como la que más, pero sé que soy incapaz. A menos que tenga excusas como esta que Elvira me puso en bandeja. Poder notificar aquí de corazón algo que, además, ha salido del corazón, algo verdadero.
Este es el enlace a lo que Elvira escribió en su blog en torno a Los parasoles de Afrodita:


Pero yo les dejo este otro también, 


Él dirige a la novela escrita por Elvira que Baile del sol publicó en 2011: Loca Novelife. Compradla.
Disfrutaréis. Y encima contribuiréis al mantenimiento de alguna estructura cultural en este país. Si los políticos no son capaces, algo habremos de hacer los ciudadanos. Lo que podamos.

He de volver a la alegría

Un poema de los que considero impublicables, por malo, escrito en el 2002, me sirve hoy. Me despierto con esta necesidad: He de volver a la alegría. Mi propia percepción sobre mi tristeza es la que me hace llorar. No soporto la tristeza en mí. Acudo a mis propias palabras. Me martillean en la cabeza hasta que por fin he dado con el poema. No estaban escritas. Lo retitulo:
He de volver a la alegría.
Sólo he tenido que corregir unos singulares, convertirlos en plural.
La tristeza es la derrota de la voluntad.

He de volver a la alegría

Mis padres eran alegres.
Y tus ojos, y tus manos jugueteando son alegres.
Tu piel bizantina es alegre,
y alegre es la sinfonía que anega mis oídos
cuando ni siquiera mis ojos te han visto.
Alegres son vuestros pasos,
robustos y razonables, sonoros,
trepidantes hasta para las colonias
de guijarros encementados.
Alegres el día y la noche... Debo volver a la alegría.
A la alegría de mi alma vasta,
a la luz que verdea el edén familiar,
al surtidor de todas mis plegarias.
Alegre comienzo la vida, la casa y la cosecha,
alegre estudio en mi cóncava realidad
de poeta sin remedios ni recursos,
alegre plenamente, obscenamente.
Alegre hasta para el sol abierta,
alegre para el sueño,
para el deseo de todos los buenos aconteceres,
alegre desde el mar para los míos y todo lo mío:
El aire, la tierra, los árboles, las piedras de mi esmeril verdadero,
las adelfas dormidas hibernando en su líquida cueva.
Alegre para más de uno, pero una.
Alegre, porque érais alegres y no debo transmutaros.

Huerto, alegre has sido con sus manos
que como tórtolas me acarician,
tórtolas alegres sobre mi piel,
tórtolas de terciopelo que poseen
el don de la cosquilla sobre el alma
que parecía muerta.





domingo, 15 de septiembre de 2013

Verde y blanca

Verde y blanca

mi madre era blanca,
una variedad de trigo
que no se disculpa.
blancas sus manos, sus uñas
su pecho, sus hombros,
blancas sus cejas
sus piernas verdes
ya sé que sus ojos
pero su voz verde
que confunden, ellos,
con la mía blanca
y despojo de yerba
verde su tez inmaculada,
su albatros de amuras
cobijaban mi
corazón
verde tan verde
corazón
la semántica piel
vestido
mi duelo de esperanza.
mi duelo.

No lloro por mi madre.
Verdeo por mí teniéndola
cerca dolores, dolores,
dolores de desconsuelo
blanco.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Maná de carnívora

Maná de carnívora

Siempre te relacionaré
con mi estómago,
tú ya lo sabes.

El nudo se me ha hecho un silencio.
Desde él hablo al ente
sumergido bajo el barro negro
de la injusticia sobre ti.
¿Qué ibas a hacer sino imperar?,
¿cómo si no cazar cervatillos
mamuts o bisontes?
La hembra en el nido
curtía tu armiño.
De noche en descanso
el sol ahuecaba el día
para hacer lugar
a tus ancas de jilguero
recolector de las semillas
que introdujeron algunos manes
en tus testículos.
Cómo no averiguar
su color y su forma
si las zinnias ya florecían
allá por el pleistocénico
deseo de abrir la trampa
y la broma de los metales
que escanciaron sobre tu glande,
y yo, la orfebre y
bruñidora,
cómo no tallar
con mi lengua
el blando relieve
de tu isla y su palmera,
cómo no pulir
con mi boca,
muñequilla de lienzo
nacarada por los pinceles
de la historia blanca
abrillanto en círculos
la longitud de esos canales,
mis ríos de legítima abundancia
de ti y tus simientes,
cómo no soñar sobre su color
y tu sonrisa de perfil
al cielo
mana
la densa y líquida niebla
que abruma mi hambre
y me alimenta con tu salida
en busca de la carne
que nos hizo más inteligentes.
Simplemente,
mejor alimentados.

Como yo.

Qué dibuja las circunvoluciones
de mi cerebro
sino el silo
grande de tu glande
y mi enorme deseo

de justicia
sobre
ti.

martes, 10 de septiembre de 2013

El momento

El momento

Sólo sucede que cuando se rompe un vaso,
mi propia risa me duele
y soy yo la que recoge
hecha añicos la alegría
que la provocó ahondo
en las arterias de la lumbre plana
sedo bacanales de hambre
luego huyen como aves voraces y sedientas
de ombligos llenos de agua:
la tierra, la tierra madre
es mi abuela en la coyuntura
de esa escarpada linde
que me vio.
creo que nacer.

pero qué más da el momento.

La piedrecita rueda
por la cárcava arenosa del cabezo
de mimbre y cristal, la tierra amarilla
me cobija en su seda de lumbre
y hace décadas que aprendí a pintar
los colores del arco iris
con mis ojos fijos en el arroyuelo,
pequeño y mínimo
arroyuelo de agua dulce

que se deslizaba hacia el mar
y la torre albarrana en el mar
como ancla del mismo mar,

bellos tus lomos de tierra
y santo aroma del cañaveral
que endulza
mis dedos, las manos
nos damos las manos
junto a la orilla.

NADIE

Nadie, absolutamente nadie merece este esfuerzo de dos personas. NADIE.
La pregunta es, ¿acaso la literatura lo merece?
¿Acaso el Arte?

Tampoco. Presunción en grado sumo. La literatura, el arte, seguirá su rumbo sin este o aquel esfuerzo.

¿Acaso nosotros lo merecemos?
Descansar, sí.
Lo contrario es tortura.

No lean, amigos,  y, por favor, no escriban. Vivan, duerman, sueñen, mueran.

Yo haré lo mismo.

domingo, 8 de septiembre de 2013

La sierpe lozana

La sierpe lozana

¿mi dios se llama            él?,
¿mi dios se llama            tú?,
depende de donde          yo
                                       nos sitúe.

ellos buscan las estrellas
y tú donde no estrellarte.
las piedras nacieron
para que tropieces no
para que las lances
yo te lanzo mi aventura
sin nombre de talle
tan inverosímil,
tan alucinante tú
desgarraste
la última corteza de tu olivo
cuando yo amamantaba
bajo la lumbre del candil
de aceite que silo en el molino
que tú edificaste con ruedas
tan grandes como tu osamenta
de elefante puro y recio
fondeas tu trompa urbe
en el limo de mi abrazo
y aquí te inhumas sin saber tocar ya
ni una sola semilla,
ni una sola yerba
ni una sola brizna
de aire
hasta que asfixiado cierras
los ojos y yo
me nazco en tu muerte
que no deseo será que
tu entierro móvil, la ciénaga de tu sueño,
trabaja rasos sobre los que amanece
el nuevo día que me da
esperanza y la vida ya
cobra áspid
y sentido
para mi des-lengua
única.

no muerdo,
pero te roen.
Y yo necesito vengarme.

jueves, 5 de septiembre de 2013

La ventana rosa y azul

La ventana rosa y azul

voyme de nuevo
buénome pronto
buscando otros puentes,
otras salidas almenas,
la suerte, el desamor,
la menudencia prevista,
los ojos, tus ojos
verdes y rosa y azul
la ventana cerrada
para que no entren moscas
en la dulce estancia
de tu boca abierta.
Pero muerta.


AQUÍ en mayor tamaño

Poeta del día en el blog de Baile del sol

AQUÍ se puede ver y leer.

martes, 3 de septiembre de 2013

Tendernos

Tendernos

ante ti
miento
ante mí
mas ella
no miente
el espas-
módico deseo de
sentir
mi bien
estar
contigo
en silencio
hacer
el silencio
tender
el puente azul y la yerba
se levanta
descansada
y fresca.

"Los parasoles de Afrodita" ya disponible

AQUÍ en la página de Baile del sol.

De venta en librerías y en los lugares online habilitados por la propia editorial.




tormento seco

tormento seco

esto para el amor
al que pertenezco
apenas significa más que un rayo
que le deslumbra en la comodidad
de su silla con las lentes tumbadas
sobre las blancas muela de otras bocas
oídas, mas, te señalo, relámpago
de tierra adentro, las encinas azules
de octubre se transparentan en la loma
negra de las siete de la mañana,
el aguacero engendra sus hijos
en la matriz de la noche duda
y mis dos manos sujetan las aras
pontificales y redondas
como el volante del coche
que nunca desertó.
las direcciones posibles
las decide el viento y su alarido
pequeño y mi miedo,
siempre el miedo
en la tumbona del río crecido
que cabalga lejano
a nuestro sueño de calma.
yo lloré
ayer, las gotas corrieron
hasta encontrar el vaciadero
de la cuneta, y se me perdieron,
se me perdieron, Amor,
y ya no sé Tú,
ya no sé de dónde llega mi llanto,
si del encuentro con la tormenta,
o de la cotidiana ausencia
de agua, de lágrimas.

¿dónde estás?
ni en las lomas terrizas
ni en las monteras de la lluvia
te hallé. tras los troncos
de las encinas, escondida
te dibujo.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Haces hablar a los muertos (The hanging tree)

Este poema siempre lo recuerdo con , no sólo especial cariño, sino simpatía, casi el guiño que la poesía me hace a mí sobre cierta forma de entender la vida y los sentimientos, el mayor sentimiento, el del amor, y su contrapartida, el del engaño, el autoengaño, la hipocresía y la cobardía.  Por eso lo incluí en "Signos cantores", la especie de antología que Linden Press me publicó. 
Nunca los explico, sería casi un crimen, claro, pero esta vez me permito el lujo. Está inspirado en una canción que me encanta, de una película que adoraba mi madre, por razones evidentes, ella misma, el film,  y el guapísimo actor que la enamoraba, :), y es de los pocos que he compuesto en mi vida al son de su archiconocida canción, rompiéndole el ritmo, a contratiempo de él, como se hace con el pie para meter unas palmas en una sevillana justo así, a contratiempo.
Morir en vida significa amar, dejar de ser, una anulación del ego para apostar por el "tú". La letra de la canción, en inglés, lo dice, y en el poema, intento el juego con el concepto, concepto en el que creo profundamente, como mi madre, que también cuando por algún motivo discutía conmigo o con mi padre, a ambos nos decía: "¡Haces hablar a los muertos, por dios!, calla ya!" (por tocapelotas, por decir verdades, por pesá que una es...;).) Lo escribí para un antiguo amigo con el que se metían mucho porque sus poemas provocaban "escándalo", entre los hipócritas, naturalmente.

Haces hablar a los muertos
(The hanging tree)

Si por quejumbrosa sutileza,
tu voz tierna y clara
es acotada por la ira del entredicho,
la nomenclatura de la supervivencia
o el aura lastimosa del apocamiento
de aquéllos a quienes la luz transparenta
mostrándonos sus vísceras repletas
de contenido nauseabundo,
o, por la vivencia amarga
de la elección errada, soportan sobre su testuz,
como animales de allende las eras, los uros,
o toros de esperma ya extinguido,
la bicéfala corona del engaño,
tú no fallezcas.
Hacer hablar a los muertos
es tarea de poeta encendido,
aún más que vivo, de luminaria
traspasando los arcos voltaicos
que se sufragan a golpe de tendido
orbital entre aquel planeta,
el perdido, y éste,
en acto inmensurable,
sin registro posible más
que en el alma y la amada carne:
las esferas cantando al son del Unídono,
la melodía siempre afinada
de la voz humana más allá del tiempo.
Porque el tiempo sólo existe para los no-muertos.

Para lograr morir hay que saber vivir,
y para vivir hay que morir
en el árbol del ahorcado,
nuestra inilustrable encina eterna,
altar del dios adorado de mi alma mater,
como la que acontece cuando esos ojos,
ebrios de torbellino luminiscente,
miran sonriendo tras el cristal
que nunca desfigura, el verdadero,
desde mi Gary Cooper que está en el cielo.


 
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