viernes, 31 de mayo de 2013

El Arte

No es necesaria la instrucción, la explicación. El único hallazgo válido es el que se realiza por uno mismo. Todo lo demás sobra. Banalidades. Vanas palabras. La explicación no es un lujo. La explicación es innecesaria.
Es gerundio del nombre de olvido.
No conseguís aprenderlo nunca. Así nos va. La sensibilidad y la creatividad no están reñidas con la inteligencia, sino que se inter-alimentan. A mayor grado de inteligencia, mayor grado de percepción (no es otra cosa la sensibilidad) y mayor capacidad de abstracción (y viceversa) para, a través de los sentidos y mediante el análisis intelectual intuitivo y racional, ser capaces de llegar a la “conclusión”: the fact, el hecho, el gesto, el acto, la obra.
El Arte, ¿qué es el Arte?, la gran pregunta que todos se han hecho. Que yo misma me he hecho toda la vida, lograr definirlo. Hace cien días que tengo la respuesta pero no la escribo. Quizás me detiene el miedo a acabar. Pero por otro lado estoy deseando hacerlo. Acabar. ¿Qué sucederá tras su expulsión? Sólo hay una forma de saberlo.
Arte es todo lo que el hombre hace para hacer visible a la esencia en esta costra dura de la nomenclatura, inmanente, no sólo transparentarla como hace el pensamiento o la investigación científica. El Arte es la única forma de vida, la única forma de ser ser vivo como ser humano completo, es decir, el medio que el hombre construye, el ejercicio que el ser humano realiza, el único que le cabe realizar si quiere (voluntad) seguir viviendo conforme a la esencia, recordarla, no olvidar el camino que nos lleva a poder habitar ese paraíso imperdible, ese que nunca fue perdido.
Fue la literatura la que nos engañó (sin ella pretenderlo). Subvertir hasta la misma literatura, al mismo Arte, para sí llegar a la Verdad. Ese ha sido mi camino. El mismo Arte me ha dado las claves. La práctica de la poesía escrita me ha llevado al conocimiento de la Verdad, aunque la intuí antes en mis años de no escritura. La practiqué vitalmente antes de decidirme a registrar.
Fin de este continuum que ha sido hasta ahora este blog.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Filatelia

Filatelia

Descomprimido y permanentemente
hueco levantas preámbulos
de dos manos de alzada.
Se te colaron los dioses
por la rabadilla, te introdujeron
la sinapsis a golpe de tendido
eléctrico sobre la camilla
de aquel pequeño huerto,
el cachorro durmiente abre
canicas como planetas
a la luz de un universo
negro que conocemos
sólo por postales con borde
sinuoso. La yema de mi índice
lo recorre sin padecer ni él
ni mi dedo. Un perfil podría dibujarse
entre la tierra y la luna
y no parecería el de un dios.
Enormes somos reduciendo
a sello lo que no abarcamos
con nuestros brazos.
La medida, para el coleccionista.

(Sofía Serra. De La exploradora)

A un girasol de la portada de un libro

Hoy se presenta en Sevilla este libro, "Libre de la tormenta", de Javier Sánchez Menéndez. No es que lo recomiende, es que si tuviera la autoridad suficiente, exigiría su lectura como condición inexcusable antes de cometer la presunción de nombrarnos como poetas (y editores otros).


A un girasol de la portada de un libro

Hay ocasiones en las que una
debe vestirse de largo,
cubrir sus piernas
y procurar dejar de ser
cariátide de arena
para pasar a ser
columna o fuste almidonado,
tronco de madera
ya pasado por el clave, la honda
disculpa que una debe a la tierra
por haber nacido lejos
de su capa, ajena a los mirlos,
distinta de la lagartija,
del erizo, del renacuajo…
Hay ocasiones en las que menudeo
tras los dientes que me abarcan
solicitando la venia
para no enmascararte,
para orar porque siempre seas,
girasol, la corona que me cubra,
el templo que refugie,
recuperar la osada costumbre
de repetirme y hasta bilocarme,
multiplicar este fuste
que hoy me nace afirmando
la conquista de haberte hallado,
señor del mediodía, ser capaz
de construir el peristilo
que custodie tu aureola
de consigna franca, pura
alegría amarilla
de origen y hallazgo
del dios de mis días
de poeta
o lo que sea
que sea. Que seas tú,
es lo que cuenta.

Y será contado.

(Sofía Serra, De La clave está en los árboles)

Fuego cruzado

Fuego cruzado

imagino que no digo tú,
que por una vez digo ella,
ella y yo en ella y no sé.
no hay apuestas, sólo
imaginaciones de un día
más de ella y lo que de ella
me quede sin saber
si te nombro si estarás
tú imagino y no advierto
el derrame. la poesía
arma el futuro,
su sentencia es la cuerda
del presente. En él me si-

-o

es que duele almarse
de valor para afrontar
el camino más difícil
sabiendo que ellos
practican la cruzada
con armas y a lo loco.
los disparos llegarían,
tú en el camino y el resto
a un lado a salvo
en la espesura
del bosque.

¿Y yo en el otro lado?

(Sofía Serra, de La clave está en los árboles)

martes, 28 de mayo de 2013

Mis fotografías a cinco euros

Se puede leer AQUÍ.

Posada de noche (I, II, III, IV)

Posada de noche (I, II, III, IV)

Variación I
Terminar una noche
con dolor de espalda
anclado al dominio
de una sentencia con agria
disconformidad. Escepticismo.
los pájaros duermen. Ellos saben
de horas. Menos el ruiseñor.
Aún resuena en el pensamiento
su dolor dulce de canto
en mi compañía. las encinas
y la noche azul. mi sentido
del olfato se enreda
en las madrugadas en rima
con el cielo y la tierra.
Una sola mujer sola
y toda la noche serrana
tan sólo extendida para ella.

Me pregunto si me recordará.
Y si sabrá volver a crearla.

Variación II
La habitación húmeda
sabía a polvo de huerto,
la casa cerrada se había hundido
en la tierra removida, sonaban
leves clarines con voces
astutas y alegres del zorro.
La yerba y la luna.
La falta de miedo en el suelo.
Mis pies frescos.

Variación III
Inabarcable como
el volumen
espaciado de la noche.
Tan libre azul
súbitamente se abarandó
el cielo nocturno,
azul siempre de negro
vestido para mí
y no matarme
al verme caminar
hacia el ruiseñor
célebre dulce íntimo
mío canto de amor
y consuelo. La plácida
belleza del bálsamo.
La recompensa.
Plenitud.


Variación IV
Despierto con el alegre canto del zorro. Las cinco de la mañana y dulce oscura la noche. Me levanto y voy hacia a la puerta. Al abrirla, mi piel se refresca con la caricia del aroma nocturno. El azul saborea mi mirada a la luna. Poso mis sienes sobre el canto del ruiseñor.
Las cinco y el campo me saluda. Buenos y nocturnos días de plenitud tras la guerra.

Sofía Serra (De La exploradora)

lunes, 27 de mayo de 2013

Poema de amor (A-promise)

A-promise





Poema de amor

Nosotros somos otra cosa.
Tal vez no más que el puerto y la bahía, o, quizás, el ave fénix,
un condenado facsímil del libro de la tierrao simplemente las gotas de lluvia que comienzan a limpiar las aceras polvorientas de la ciudad.
Acaso una semejanza escrita con la sangre de nuestro pulso o, posiblemente, con las lágrimas saladas de la alegría.
En todo caso, otra cosa.
Suspendidos del valle de nuestro acervo, la cordillera nos queda tan cercana…
¿Quién puede dudar sobre lo que somos más que nosotros mismos?
Nos parecemos a aquellos gavilanes que, desdibujados,
atraviesan el parabrisas del automóvil,
vistos y no, y continúan volando,
como el mar bajo la ola, que existe más allá de sus tormentas
o sus recalas sobre rocas o leves y curvadas y amplias viñas de arena.

Plantaré para que la dicha te asome al menos una vez por semana,
sobre nuestros pechos o la muerte de lo malhadado,
pero alojaré, sembraré quebrando nuestro vuelo en el que giraremos rumbo al norte de la esquina donde los pasajeros ya no pueden vernos.
Porque nosotros, amor, somos otra cosa.
Tal vez palomas, tal vez árboles como la encina y el tilo,
tal vez, no más, que una plaza de otoño engalanada con farolillos de abril.
Algo así como compañeros del tiempo.

Sofía Serra (De Canto para esta era, de la trilogía del mismo nombre)

Comercial

Comercial

Siesta de índole indiscreta,
tetramundo
de la fuente hostil
beberemos hasta envenenarnos:
jamás claudicaré
ante la guerra
de tu olvido cúrame,
sáname,
dame
un pequeño precio.
Voy a vivir hecha
a tu compra.

Sofía Serra (De La exploradora)

viernes, 24 de mayo de 2013

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Atónitos paseantes
de la heredada,
¿de qué se compone un hueco
blanco y seco
aludido por la inerte
cuando mesura intacta,
sin roce posible,
su-primida
fe-haciente
comu-nicada
Victoria en los humedales
con el agujero de metal
por el que se va la vida
litúrgica, mitológica
y soterrada,
y el sofá, de quimiogénesis extendida
como si goma suntuosa fuera,
como si las paredes chorrearan
oro y esmaltes derretidos,
licuados metales preciosos
deviniendo en los mágicos
colores de la lluvia, el sol,
la yerba, los insectos, las flores
y la naturaleza de todo año
y geografía imaginable
desde el desierto cálido o helado
hasta estos lodos…

para estar hechos de barro,
resultamos poco moldeables,
y, aún menos, fundibles
armónica, lumínica,
humanamente
fusibles
somos.

Sofía Serra (De El hombre cuadrado)

jueves, 23 de mayo de 2013

Primitiva

Primitiva

Me queda poco sobre que pensar,
un solsticio de animosos cantores
se apiña en torno a las manos
rezadoras, orantes a salvo
de la nieve que golpea
desde el abeto solo
en algunos países del norte.
Serpentean
el cuervo y la herida.

nematodos, Némesis,
frenólogos y otras lindes.

efectivamente nos quedan cuatro días.
efusivamente andan inquietos
a ese lado del mundo
los expatriados como tú y yo
quedamos solos
ante el vecino
que no se movió, no se mutó
en zíngara salvaje y tierna
del zaguán de su puerta.
y me entrenaré en sonsacarte la herida
hasta que no quede más
que albas puntas de un doméstico
desaire de geometrías
apestantes, volutas de la radioesfera
que suministran tus cabildos gozos,
esos que la penumbra sostiene
sobre mi cabeza para no destocarte,
para que siempre acontezcas
aunque yo ya muera,
aunque tú ya mueras
o ambos muramos
ojo a ojo, diente a diente,
de rabo a cola en el otro descabello,
el de las pieles rojas
y verdes.

Descombatir el desvío hueco
y absoluto dejamen
de las cosas.
Denostar aunque no te rías,
perpetrar y subsumir,
contrincar.

En rojo y verde me siento
sobre la tierra, me hundo
en el barro y camino a cuatro
suelas o lados que vuelan alto.
No necesito padres para sostenerme,
me basta el duro suelo
de tu mente y el tierno vello
de tu brazo que enciende el sol,
tú, fuliginoso hombre cuadrado
con verde nuca transparente,
eres mi auténtico amor,
con todo los inconvenientes
del verdadero amor,
incluido el desgarro
de mi roja pulpa.

Los goces, para los civilizados.

Sofía Serra (De El hombre cuadrado)

miércoles, 22 de mayo de 2013

Mar de humo

Mar de humo

el mar que se hizo tierra
por toda parte escapa
camino de la permanencia
su mansedumbre derramándose.


Densidad y dolor de escape
en las primeras vueltas de las horas
netas, y recia podredumbre
del agua en su vertical sonido
de hambre de aire, la tierra
ensimismada loca
abunda lacerando,
gime adventista,
niega su pasado
de ola amarilla
rompiendo en la orilla
del camino. Así se abastece
el ayer de tus sentidos:
ellos reniegan un abuso,
ellos se visitan desde la marea
vieja de un viajante
por los humos del recuerdo,
y ambos de nuevo viejos
campo y yo
de viejas soledades
ambos nuevos amigos
compartimos techo
como si el nido se hubiera hecho grande.
Y tú tan nuve y nuevo,
y yo tan niebla y nube.

como siempre los árboles
viejos y nuevas sombras
—siempre luces
nueva, siempre viejas
luces—o no sé
si agonía o vida
u olvido de la tumba
o, quizás, de su muerte.

Sofía Serra (De La clave está en los árboles (o extinción de ruina)

martes, 21 de mayo de 2013

La esquina

La esquina

Se besaban
en la esquina
sobre los adoquines
el duro suelo
y su blanda alegría
se mecía entre su abrazo
sus lenguas y sus bocas
se besaban alegres
y blandos
los adoquines acunaban
el suelo de su beso
entre sus brazos.

No sé cuándo lo perdí, no sé cuándo lo perdí.
Sí sé cuándo lo perdí, sí sé cuándo lo perdí.

Tengo que pensar
en desasosiego
para volver a él,
desfallecer a la altura
del hombro de la vida, ceñir
el único paso
a tu calidad perpetua
de ente vacío
acostumbrado
a las señas
de un deseo, de un taimado
deseo de un vital
deseo de volver
la esquina.

Sofía Serra (De La exploradora)

lunes, 20 de mayo de 2013

Mi libro

Mi libro

un libro que desdiga.
un libro que deje
lo no dicho.


Del recio y duro tronco
hacia el cielo lanza
lo que le queda de vida
manando su presente
detercia, resume
subsiste
bajo dentro
arranca
de cuajo un golpe
de centro
nervioso y solo
o sólo soledad
que llaman de terceros
que se acercan
porque dos
somos dos
unidos por el suelo
cómo separarme de ti,
raíces mías,
cómo gobernarme al aire
y ser aunque sea
piedra que pueda
el arroyo rodarme.
Mas esta tumefacción
viva que me detiene
junto a mí mismo
quisiera poder
arrancarme,
reventarme
o más sencillamente
que llegara el leñador
para hacerme tocón
de nada, porque manos
no poseo más que raíces
y ramas y hojas a veces verdes:
un puro árbol, sólo
un puro árbol
entre tanta simiente
de tiempo, de espacio,
de límite.

Sofía Serra (De La clave está en los árboles)

domingo, 19 de mayo de 2013

Signos cantores recomendado por Felipe J. Piñeiro

Felipe J. Piñeiro ha tenido a bien recomendar "Signos cantores" en su página.

Ver AQUÍ

Muchas gracias, Felipe.


"Nuevo hombre en la cruz" en "La Peregrina Magazine"

AQUÍ el enlace general.

AQUÍ el particular al poema y la fotografía que lo acompaña.

Sorprendida muy gratamente además por la elección de fotografía que ha hecho la directora de la revista, Carmen K. Aldrey, para acompañarlo. Casi la había olvidado, cuando, aparte de una de mis preferidas, fue  producto de uno de los disparos casi simultáneo con el que realicé para la fotografía que luego sería portada del poemario en el que se incluye el poema, "Nueva Biología". 

viernes, 17 de mayo de 2013

Un corto paseo

Un corto paseo 

con la verdad en la mano
que se ha ofrecido hoy
a posarse en esta palma
que no clava sus púas
en las ganas de andar
entre la yerba cortada
que me lacera el empeine,
despellejo mis brazos
entre los leños secos
de los rosales, de los arbustos
y duermo derrotada
por la luz deslumbrante
de los blancos que has despejado.
Ya sin espejo asumo
mi sueño de cansancio
en un mundo sin límite
que me asfixia creo
que desde que nací
para el verde y el cielo
limpio o negro
de verano o de invierno,
para el frío sol o la húmeda nuve
hasta con uve de vida
trashumante por las veredas
de la naturaleza tan inmune a mí
como yo simbiótica de ella.
Concluyo, en pleno insomnio,
que es tu seca la noche
y mi escena aquella
donde las butacas no se asientan,
donde los hombres no se avienen,
donde la herida, la flor, el solaz,
la envergadura que no abarco
hace de mí buena compañera,
un con-sentido
por los años que quedan.
No importa si ninguno.

Me voy al campo.
Allí casi no oigo
a nadie, casi no
te oigo, te veo,
no te imagino
andando sólo
justo tú siendo
como tú quieras.
Aunque me abandones,
aunque yo te abandone.

Sofía Serra (De La clave está en los árboles)

jueves, 16 de mayo de 2013

El ruido y un silencio (lucy-on-the-earth-without-diamonds)

El ruido y un silencio
(lucy-on-the-earth-without-diamonds)


A Lucy

Alimentamos sabañones
que nos dejarán la piel
reventada en tiras de aluminio
que se enrollan añarándonos
la entrepierna y hasta las corvas.
Juntos cederemos al buen paso
de la bestia, tanta raedera
salvaje, mullida de dientes
en escala perfecta con boca
de titanes y jorobas
de escleróticos esqueletos.
¿Cómo se entrelazan
los tirabuzones de su afecto?

Hasta las calaveras se aman
con su boca a boca tecleante,
diente a diente,
hueso a hueso.

nadie puede saberlo.
si no se dice nada
es audible nadie
sabe de esta entraña
terrena.

Sofía Serra (La exploradora)

miércoles, 15 de mayo de 2013

Adiós, poetas

Adiós, poetas

De sol a sed
desolada
la sal
lo sabe.

I (Las armas)

ellas se habían enredado a mis manos
porque
ellas no tenían
quien las acogiera en sus manos
buenamente.
Las yerbas habían encontrado
donde desentumecer
a la muda.

Me enreda menos, mas
no lleva tu nombre.

II (La política)

Política y honestamente
tengo más
que ver
con las yerbas
que con vuestras manos

(ya, sin la tuyas o la mías,
la pradera subsiste sola)

,
malevolencia
entretanto,
entre tantos
y con nombres.

III (La guerra)

La única revolución pendiente
es la del individuo sobre sí.
Y la única con final feliz
para el mundo.

                 No pidas
revolución
                   externa
si
                   interna
no la das.

IV (Victoria)

Derrótate
entonces
conocerás
batallas
ganadas.

(Sofía Serra. De La dosis y la desmedida)

martes, 14 de mayo de 2013

Peso vivo mío

Peso vivo mío

Así como
tú no
taladras mis arterias embebidas
en los rizomas esqueléticos
del coral submarino,
yo no
me basto ni para una sola noche,
esta sola noche tan cansada de mí,
tan plagada de este peso y muerto
pecho concentrado de planeta.
Tanto pesa, tanto pesa
la múltiple arcadia
que a todos nos haga felices.
La estratagema de la avispada estela
transformó números en un ejército
prudente y manco.
Bregan otras minúsculas centurias
poseyendo una piel lejana y obstetra
de todas mis huellas con futuro,
que es tuya, la tuya,
esa con la que no sé vestirme.
El cansancio busca reliquias
con las que poder orar,
levantar tal vez aquélla,
una palabra, un sinónimo
de cuerpo sin piel
que brega y piensa
y duele y navega y vive
y no descansa.

Sofía Serra (De La dosis y la desmedida)

Sólo él

Se nos van, un poco así como la lágrimas que secamos con el puño de la camiseta sujeto a la palma por nuestros dedos. nuestra ropa sirviendo de pañuelo. El amén que pronunciamos en el dolor, la sonrisa de la presencia en un hondo que nos habla y nos consuela sin suelo sobre el que descansar. El amor, quizá, al amor de nuestro propio corazón. Tan volátil en otras ocasiones.
Alegra sufrir por sentir la vida con su derrota. Nuestro rumbo común. Tan sinceros, tan francos, tan iguales. Sin diferencias más que en el lenguaje, que sólo es invento. Y tantas veces invento para nada.
Porque sólo tu latido logra contar el consuelo.
Sólo él.

lunes, 13 de mayo de 2013

Al través

(Tras alguna pequeña introducción, así comienza "La dosis y la desmedida"... Cómo podía imaginar, cómo. Nunca una, siempre Ella.)

Al través

Pequeños signos cantores,
tan mínimos y desfallecidos
como la consigna asediada.

Al terminar, se deduce la escafandra
o la tensión arterial obstaculiza
los privilegios del paso de la sangre
libre por sus regueros de vino:

una prebenda y un pusilánime sentido
del estorbo. La juventud y la luz
sojuzgada por otros destinos,
paradisíacos o no, se sometieron.
Encontrar, más allá, abre los ojos
de burra tiene los ojos, tan grandes
y francos como los de Platero:

la libre calma abierta a toda duda,
la duda piedra perdida
en el río rueda en la quinta
avenida borbotea
orgasmos a toda pleura.
gimientes soldados
quedan a medias hundidos
en el limo aceitoso de la memoria
y en el huérfano descuido
se trabajan lentamente, se horadan,
se inmiscuyen entrambas
superficies por doquier, superficie
fundamentada.

No existirá un solo porvenir
al que asomarse si las juntas
de hielo persisten congeladas.
las barcazas hacen
el tiempo que atravesó
el lago navega rumbo al sol
irrumpido por las olas de la pregunta:
qué mar más bello sino
la eterna de si no somos
nada, no somos bajío,
ni orilla, ni probable respuesta.
Ni cuestión, nos advierte el mirlo
entonando su canto naranja
de fuego derretido en el mar,
la cuestión, comunicar
perdida la derrota.

La quietud en la saliva.
Sí, ¿por qué no?

No te escindí,
una luciérnaga boca
pasea
por el lúcido hilo.
Quieta emprende
quimeras. Queman.
Pueblan.

Irrumpes, verbo claro
—balanceas—,
al través
de un allá
hasta aquí.


Sofía Serra (De La dosis y la desmedida)

jueves, 9 de mayo de 2013

La sangre de las piedras

La sangre de las piedras

¿de qué estamos hechos sino
de flores y de perlas
o tus labios?
¿de qué sino
de tus conjeturas
en mi cuello caminando
al compás de la curva
prominente
del fresco en la nuca?
que me gusta quedarme.
que me quedo
ya sin habla
como piedra.
Con la sangre palpitando
entre mis micas y mis flores.

Y tu canto.

Sofía Serra (De El muriente)

Vídeo de fotografías sobre "Los parasoles de Afrodita"

Carmen Karin Aldrey ha tenido la generosidad y la delicadeza de prepararme este vídeo con fotografías relacionadas con el poemario Los parasoles de Afrodita. Ya que me resulta imposible hacer exposición física de ellas y económicamente no resulta producente incorporarlas al poemario que, en breve, y si la autoridad, es decir, la economía, no lo impide, saldrá en papel bajo el auspicio de la Editorial Baile del sol, me hace muy feliz poder disponer de esta muestra, que, aparte del cariño con el que sé que está hecho, es un ejemplo del arte de esta mujer, poeta y artista completa.

La pieza musical que suena es para el poemario algo así como ese fondo de microondas que existe en el Universo. Estuvo presente cuando lo escribía y en los dos o tres años, ya no recuerdo bien, que han durado sus correcciones: Las barricadas misteriosas, de François Couperin. Se ha eludido con intención la versión en clavicordio porque no es la que me gusta.
Incorporé la melodía como sonido de llamada en mi teléfono hará un par de meses. Anécdota. Con el cúmulo de anécdotas construimos vidas en rima con el cielo y la tierra: el río sin sombra ni cauce.


Sugiero verlo a pantalla grande señalando previamente en la ruedecita la resolución de nuestro monitor.

miércoles, 8 de mayo de 2013

"Elogio del cieno (diatriba contra la mezquindad)", poema de Ramón Ataz

Ésta es una entrada que hice hace más de un año en la "La fuente", el blog que ya cerré.
Me la traigo aquí. Conmigo, con todos los que se acerquen. Éste es un poema de Ramón Ataz. Que él me consuele.

Hace pocos meses que conocí su blog, El bosque de Mnemea, voy descubriendo su poesía, que me llena.

Elogio del cieno (diatriba contra la mezquindad)

* A todos los pequeños burgueses, por ser capaces de vivir nuestras ridículas vidas
con un orgullo verdaderamente inexplicable.

Pues todo está en la risa,
nos conviene
mirar también al cieno;
dejarse temblar en sus vapores,
sobrevivir en su fragua alimentándolo.

A aquellos que colgáis de vuestros pies
en la sólida muralla de la noche,
ornatos del terror, propongo un pacto:

¡Amad!

yo seré las manos que recojan
vuestros latidos últimos.

Me conocéis por mi llanto,
escucháis los sonidos del invierno
en mí. Tristes caminos, tristes
a mi paso, blanqueándose
conforme mis zapatos los allanan.

Hombres atados, silbáis
porque el silencio es inhóspito,
pero a lo lejos, allá,
donde el placer se interpone a vuestra imagen,
sois un sonido feliz,
un viento cálido preñado de semillas.

¿Qué saben de vuestras piernas estiradas?
¿Qué del horror que acuna vuestro sueño?

Vuestros párpados moldean
el único horizonte permitido.
Párpados libres, ojos siervos,
¿por qué llorar?
no habéis nacido
y por lo tanto la muerte no os persigue.

¿Por qué pensar?

Solo sois cuerpos de arena,
el volcado en carne de un fantasma.
Sois solo risa,
el cieno todavía no os concierne,

así que os pido:

ya que podéis nacer,
naced.
ya que podéis amar,
amad.


Autor: Ramón Ataz

Ramón Ataz

Acabo de enterarme de tu muerte, Ramón. Yo sé que ya estás por encima de estas cosas. Tú sabes que congeniábamos, por ti, por tu amable y maravilloso talante. Has sido un poeta de verdad, una maravillosa persona, te has ido demasiado pronto. Yo sé que tú estás por encima de estas cosas y, hasta sólo un punto, me alegro por ti. Pobres de nosotros, pobre de mí que te echaré de menos. Que echaré de menos la generosidad, la amabilidad, la autenticidad que tu comportamiento y tus versos destilaban, tu calidad humana. Para ser buen poeta primero hay que ser buen ser humano. Ética y estética. Y tú lo eras.
Lloro tu (mi) pérdida. No quiero que te vayas de mi recuerdo.

recuerdo

D
Es-plazar el contenido de este verbo
Para así detenerte en mi frente.


(Sofía Serra (De El muriente)


Orbe II y palabras de Javier Sánchez Menéndez

(Intento embellecer el mundo con el escaso poder del que dispongo porque si no, hace mucho tiempo que tendría que haberme ido de él. Hoy nombra JSM en su texto las siguientes palabras: Sinceridad, compromiso, virtud, verdad, ética y estética. Literalmente. Son exactamente las que nunca están, las que siempre echo de menos me mueva por donde me mueva. Es ese echarlas de menos, me acerque a lo que me acerque, lo que llena mi mirada de tristeza, ahora y desde que tengo uso de razón.)

Orbe II

Carta reblandecida
sin palabras
de vuelta
a estas manos de delantal.
Aquí,
en este tejido de fuerza y escape,
en estos azules cuadros entreverados
con rosadas vetas de carne
está todo lo que nos interesa,
ahí,
en ese bolsillo cabe,
en nuestro pequeño hueco
puro, virgen y casto
bolsillo lleno de nada.

Sofía Serra (De El muriente)

lunes, 6 de mayo de 2013

Extinción de ruina

Extinción de ruina

La ruina se extingue, caen
los palos de arte mayor
como calla el soliloquio
del dragón de madera
con la nube

y el tronco-que-cayó,
estrépito en la noche
vaguada que no quise
transitar, permuta
el son de la tierra
en melodía audible
para el sonoro extravío
del hombre y su sombra señalante.

ya no hay árbol,
ya no dragón,
ya no hay dios.
Sólo asombra
el leve arrullo
de la claridad visible.

Sofía Serra (De La clave está en los árboles)

Le dicen fucking (el celo)

Le dicen fucking (el celo)

no sé cómo llamar esta extensión
de las sienes de mis pechos,
¿axilas? blancas
y voletantes, y andró-
medas se tornan
ahuecándose al paso
de tu saliva por mi corriente
venero
tu dentro
de este
adentro

y para cuando argüiste
la entrega me hizo agua
el gusano del desierto
de Dune y toda su fábrica
de especia
—esencia-especia-esencia
—, espacio
lleno.

yo no veo que nadie
enturbie el gozo.
tus dedos adormilados
y justos
donde más duele.
Ahí.

(Sofía Serra. De La exploradora)

El descanso

El descanso

el descanso se traduce
en tan ciertas bienvenidas
a tu boca aunque aún no
sé cómo logro recomer
esos labios tuyos
con dientes míos y mis cejas,
esas pestañas que culminan
un cielo de entrecejo
que me está vedado besar
mientras vuelco cadera
a lado vientre plano,
cómo este pubis
ventrílocuo —esa sonrisa
agua que sugieres, esa vuelta
lenta de tus hombros
hacia el pecho de mis sienes—
me sostiene siempre hablando
te.

Sofía Serra (De La exploradora)

sábado, 4 de mayo de 2013

El muriente

El muriente

Ante el misterio, cantar o callar.
Y me robaron el silencio
hace mucho tiempo.


Cansadas ya, las rémoras se duermen
al amanecer. Justo oriente.
Canta el mirlo cuando menos se espera,
ave nítida, tan límpido su eco.
Un acervo incita, no instiga, no
duele más, no pervierte el son.
Así que, recuperando un dios que no se oculta,
desde esta memoria hablo:
Mi pecado ha sido recuperar
el caudal de genes que mis padres,
padres nuestros, amasaron
para nuestra fortuna:
Padres y madres míos
que engendrasteis este río,
mudad la desembocadura
desde este alba al muriente,
que ya, aquí, pernocta la mañana,
que aquí, ya, transitan las corrientes,
que aquí, en cuenta abierta,
el mirlo ya canta sosteniendo
con su acústica subacuática
todo aquello que, desde las aves y los peces
que poblaron nuestros pies
allá por donde entonces
el tiempo con banco en el paraíso,
nos hizo humanos sin disimulos,
más libres en la piedra de la orilla,
más hombre erguido sobre su bípeda simiente
que ya otea el horizonte buscando la otra baya
que ya la introduce en su estómago con la mano
que más allá del árbol
fuente bebe y la digiere,
que qué árbol sino
aquél que el árbol
ya hecho leña

para candela
de la caverna.

Sofía Serra (De El muriente)

viernes, 3 de mayo de 2013

mayales 1

mayales 1

0. Al fin y al cabo
que sujetaste
con la primera mano
es el tiempo de distancia,
la medida, la una
que nos separa.

1. wish you were
here es la paz
ahora mismo
no se hallan
dos en mí.

2. seremos dos
hasta que la luna
cierre sus tres ojos,
que no los posee.

3. llegará el día
para dios cantarnos
una nana al cobijo
de nuestro cuarto.

4. Sopesar y transgredir,
así nivela el canto su mirlo
son síntomas causantes
del peligro y la lágrima
rodante curva abajo
de un mundo que fue plano
antes de que él lo quintuplicara.

5. Al pabellón de mi oído cóncava
sien trasladada a tu seís-mo
como si el latido del hombre
naciente embrionara
patente de nuevo.

Sofía Serra (De La exploradora)

jueves, 2 de mayo de 2013

La transgresión

La transgresión

Nieva lejos si al menos
la ojeriza soleara
el entredicho.
Cómo comu
nicar-te-licán
tropa mía,
que debes renegar
de la luna, que ahora,
sólo ahora, se revuelve
contra sí misma tornándose
poeta de su misma luz
al verte en el empeño
desde un ti y un desde mí:
la frontera.

Pero dentro,
en los cielos ambos.

(Sofía Serra. De La exploradora)

miércoles, 1 de mayo de 2013

Bajo el alcornoque

Bajo el alcornoque

Día de sueño para dormir
bajo la sombra del alcornoque,
la habitación se estremece
con cada brote de bellota.
tan tiernos maman del aire
tan duro hijo de mis carnes
cuando pienso en tumbarme
sobre su hojarasca puntiaguda
y sus velas iluminadas
con verdes durante el amarillo.

Menos mal que una tumba
posa su peso bajo
sus ramas.
A la muerte, a la Gran Madre,
veneramos con cada piedra
que amontonamos sobre el cuerpo
muerto de un afecto vivo.

El ciprés vence a la espiga.

(Sofía Serra. De La clave está en los árboles)
 
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