lunes, 25 de noviembre de 2013

Sin apatía

Me sobrepasa este estado depresivo. Siendo habituales las crisis entre los dedicados a la escritura artística en cualquiera de sus formas (qué es un dibujo sino un grafos), no le encuentro medida a esta. Me sobrepasa. Una vez más lo digo, me sobrepasa. Con un poemario recién maquetado, listo para llevar a imprenta, continuo frenándome. No lo envío. No, no tengo miedo. No hay dudas sobre su contenido, o solo las inherentes a estos procesos: Nunca se está completamente seguro de nada, y, sin embargo, se sigue para adelante. Además, a mí el miedo no me paraliza. Justamente me provoca lo contrario, el arranque, el impulso bestial, el lanzarme sobre la barrera de tocones puntiagudos.
No hay enemigo más que esta propia paralización a la que me veo sometida. Solo puede llegar a su causa desde dentro mía, pero por más que me inspecciono, o que descanso (¿descanso?), no logro dar con el motivo.
Y soy tremendamente racional. Hasta que no encuentro el porqué, no sé combatirlo (o asumirlo, que es lo mismo). Ni intuitivamente me nace. Ni emocionalmente.
Solo el llanto en silencio ante mi propio contemplarme.
Y contemplar el todo.
Y ante el todo, el freno
Solo el freno.
¿por qué "mente" en griego (frenos-ou) se nombra con este vocablo que comúnmente significa algo tan material e inadecuado para el continuum que practico casi instintivamente?
¿Por qué solo el campo y tu beso de hoy en mi mejilla me hacen sonreír? ABIERTAMENTE. Como si el corazón se me derritiera-se me licuara-se me evaporara...
Como sin voluntad... Pero con pathos.
 
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El cuarto claro by Sofía Serra Giráldez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.