viernes, 8 de noviembre de 2013

Al habla por wasap con mi amor de los 20 años

Jolín, si ahora te tuviera en el wasap te lo diría... Joder, Lito, hasta en esto me vas a tener que dar la nota. Coges y te vas en el mes de la recogida de las castañas, justo cuando yo estaba cociendo unas pocas, en el mismo exacto momento... Ese "me", léeme bien, tú, que aún conservabas mis primeros poemas escritos a mano, esos que según tus propias palabras (por teléfono), te gustaban mucho más que los que ahora pueda escribir.
Para mí, ya sabes lo joía que he sido siempre, como tú me decías, no te me has ido. Hace mucho tiempo que tú y yo nos dijimos adiós como dos perfectos novios y creo que jamás pudimos ser amigos (tú ya sabes queyo no creo en la amistad). Pero sí afectantes. Jamás ese cariño rescoldo de nuestro amor se nos deshizo. El último año y medio nos hemos reído, discutido, compartido garbanzos y setas por wasap, hijos, madres muertas y hasta películas. Nos faltó el abrazo que tú querías. El de tu ratona ("¿Quieres ser mi ratona para siempre?" me dijiste. Ni tú ni yo lo olvidamos nunca. Pero ahora te riño aunque te sonría: hijo de tu madre (Urbana, esa Urbana que parece que murió el día que yo nacía para avisarme de algo, para recordarme lo que un día hace muchísimos años me dijo: "A este, (por ti, lo decía por ti), el día que yo me muera me lo llevo por delante"), ya sé que te gustaban los animales, tanto te gustaban, pero por dios bendito... Por dios bendito me digo, qué pronto te has ido...
Te hablaré como siempre. Nunca te nombraré la causa que te hizo hombre y niño. Y hasta un muerto. 
Ahora ya no hace falta.

Me lees libremente.

No puedo hablar. Es más, no quiero hablar sobre tu muerte. Sería darle la razón a ella. Sería reconocer el triunfo de una mala madre.
Me quedo con las madreselvas, nuestro molino mollera, ese aquel antiguo, sin vivienda rural ni leches migás, ese donde las tanas florecían como margaritas y donde pude contemplar una seta del tamaño del hígado de un buey, con la burrita entre los perales, con tu bigote y tu último desde el hospital "Hola chiquilla".
Y así te contesto, tal como no te has ido:
— Hola ratono, qué pasa...
—¿Qué te pasa a ti? ¿Estás cabreada?
— Sí, sí, estoy cabreada, como siempre... pero como comprenderás hoy por lo menos tengo motivos más que serios. ¡Solo a ti se te ocurre morirte!
Joder, Lito, joder... Qué poco me quieres...
Joder, Lito, joder, cuánto te quise...

3 comentarios:

Angeles López dijo...

Totalmente de acuerdo en todo. Doy fe de ello porque también lo vivi. Yo os quiero a los dos....siempre.

Sofía Serra Giráldez dijo...

Un abrazo enorme, querida Ángeles. Gracias por hablar aquí, en esta entrada, en estar aquí en este momento con... los dos...

MANUEL MOYA dijo...

Un abrazo, Sofía. Suscribo cuanto dices. Es imposible escapar al dolor. A la perplejidad. A la incredulidad...

 
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