domingo, 17 de marzo de 2013

tres en uno

La prueba de mi propio curso. La prueba de que mi cabeza ya muerde mi cola. Un poema escrito anoche casi en estado comatoso de sueño dice lo mismo que tres del 2009. Y en esos tres sin saberlo estaba definiendo las bases de la teoría de la costra dura de la nomenclatura que después pude verbalizar, o mejor, dibujar después de Afrodita me pusiera el plano pr delante con sus dos dimensiones.
Debo conseguir volverme loca para poder callar, como corresponde a quien ya sabe que ha dicho todo lo que tenía que decir.

Poema de amor II

no necesito leer para saber qué
te duele, tu grito
es mi consuelo no
por común sino
por igual ambos
y sufijo de mí
y yo sufijo de ti
como la suerte
que al fin y al cabo
, como la cola y la cabeza
de la serpiente se unen, nos
hila, nos funde sin confusión
de dos sino tan sólo
explicación de uno.
Como los árboles juntos
de tan bosque vergel y santo
y verde y suelo de fondo
y el lucernario de las amplias.
porque la luz es ordenada
de cualquier
coordenada el tiempo
la abcisa,
nuestro compañero.

Sofía Serra (De La clave está en los árboles)


(Los dos poemas antiguos, de Canto para esta era)

La Inhumana (Oda a la luz del sur)

Y de nuevo llegó la que emplaza al ritmo batiente de la tierra
en su honesta simplicidad.
La que a los pasajeros desbanca
de sus humilladeros de asiento obligado,
a aquellos hijos de la paz que, por no pervertir su simbiótica calma,
imploran al silencio como único y obsceno dios,
difuso, perennemente difuso,
casi desoído a través de los raíles de su siempre establecida supervivencia,
tambores lejanos sin espacio ni presente.
La que luce como habitual aureola sobre frentes y ensortijadas bóvedas.
La que vadea, sinuosa y quebrada, incesante,
conllevando los rondas con el tiempo,
los cauces,
para abrir los suyos convenientes, perpendicularmente a la medida.
La que alumbra a golpes de azada.
La que nunca flaquea. La que nunca duda.
La Inhumana.
Ella conformó estériles impenitentes sobre el ileso mármol,
tan blanco como alejado de su longeva edad,
y aun joven, recién nacida,
sonrosada su cabellera y su tez de día,
se comunicó con el sol,
que levanta los pretiles de color azul celeste del cielo iluminado.
Y entonces, de nuevo, se autoconstruyó sobre las calles y las clausuras,
desorbitando a su paso,
paso travieso, paso al través del tiempo,
las torpezas.
Llegó la que rige sin cetro ni purpúreo manto orlado de armiño,
la que gobierna con arengas verbadas al hilo de la cristalina sombra.

Y así retumbó sobre el orbe como trueno veloz
quebrando los sonidos del tiempo
allá por su enigmática linde con el horizonte:
el espacio habitado por los hombres.
Llamó por su nombre a cada uno, a cada ser vivo y a cada ser muerto,
y proclamó, sin ambigüedades ni equidades,
que Ella a todos pertenece y a cada uno atañe.

El infausto silencio vistió la faz de la tierra…

Y entonces, detonó la campana de la espadaña.


ENTREACTO

Aquí, sobre el canto rodado de esta higiénica situación,
granito labrado y ahuecado con el trabajo de los verdes siempre activos,
se levanta la escultura amena de una vida que transmite paz y presencia.
Comienzan los diluvios de azul fresco al anochecer,
breves y leves como el tiempo sobre mi carne,
como la espuma saltarina de la ola
sobre su propio estómago de esmeralda lúcida.
Los adoquines cobran vida de entreacto,
actores liberándose de sus disfraces para permanecer
más mudos que ante la platea.
Reservan, para el después, el interno tiempo
que los mantiene vivos como muertos,
a la espera de la restitución que les otorga el charco espejado.
Y de nuevo se desperezan ante la experiencia de su lozana gallardía.
Y conceden su alma al mundo.
Justifican por sí mismos su existencia.

Las piedras sobre piedras lamen las heridas de las perras,
animales de auténtico peluche originario de los panes de la vida.
Culminan su tarea de sustentadoras proclamando alivio sobre la tormenta,
limpiando con su permeabilidad las esquinas
alabeadas en romboidal geometría
ya desconcertadas ante el súbito giro de la superficie terráquea
que se rompe al compás del salto del eje sobre el eje:
el sol caminando, paso tras paso, por la lluvia de planetas ensordecidos.
Se rompe el tiempo, que al fin y al cabo es mi compañero.


Poema de amor

Nosotros somos otra cosa.
Tal vez no más que el puerto y la bahía, o, quizás, el ave fénix,
un condenado facsímil del libro de la tierra
o simplemente las gotas de lluvia
que comienzan a limpiar las aceras polvorientas de la ciudad.
Acaso una semejanza escrita
con la sangre de nuestro pulso
o con las lágrimas saladas de la alegría.
En todo caso, otra cosa.
Suspendidos del valle de nuestro acervo,
la cordillera nos queda tan cercana…
¿Quién puede dudar de lo que somos sino nosotros mismos?
Nos parecemos a aquellos gavilanes que,
desdibujados,
atraviesan el parabrisas del automóvil,
vistos y no,
y continúan volando,
como el mar bajo la ola,
que existe más allá de sus tormentas
o sus recalas sobre rocas o sobre leves
y curvadas y amplias viñas de arena.

Plantaré para que la dicha
te asome al menos una vez por semana,
sobre nuestros pechos o la muerte de lo malhadado,
pero alojaré, sembraré
quebrando nuestro vuelo
en el que giraremos rumbo al norte de la esquina,
donde los pasajeros ya no pueden vernos.
Porque nosotros, amor, somos otra cosa.
Tal vez palomas, tal vez árboles
como la encina y el tilo, tal vez,
no más, que una plaza de octubre
engalanada con farolillos de abril.
Algo así como compañeros del tiempo.


Sofía Serra. (De Canto para esta era, 2009)


Y ahora al titular la entrada me llega un engrama que pude fotografiar allá por el 2006.
Aquí en este enlace a meridiana claridad se puede ver (y leer, porque buscada ahora, he visto que la introduje con un texto bastante extenso, y me digo que sí, que ya no me queda ni un nanosegundo para llegar a ese estado de locura casi anhelada.)
(picar ahí)

TRES EN UNO (O LUBRICANTE PARA POLVO ESPIRITUAL)



7 comentarios:

Rafael dijo...

Admiro tu trabajo y te felicito por el mismo.
Un abrazo y que tengas un lindo domingo Sofía.

Sofía Serra Giráldez dijo...

Agradezco tu buena voluntad conmigo, querido Rafael.
Un abrazo lleno de sincero afecto.

Robín dijo...

Un breve inciso, parar un poco, bajarse, aunque sea para escuchar la publicidad en los tiempos en que nada es gratuito; sólo lo parece; pero a los ladrones gratis total les sale su hazaña común y cobarde; y esta canción de amor de Elvis; "Es ahora o nunca"; como si no hubiera más tiempo; como si no hubiera el tiempo; no estuviera él risueño ahí y distanciado; como si la resaca de lo que uno ha de aguantar debiera rebelarse; debiera revelarse; hubiera algo; algo debiera.. Si uno escucha la letra de las canciones de Elvis, uno se da cuenta de lo cargadas en sentido; de lo saturadas y densas que están; de cómo Elvis, estaba rodeado de malos amigos en el país que miente tanto libertad; pero en segunda posición sólo. Los que revolucionan, no paran de escupir por libre; los que el poder y riqueza para ellos solos disfrazado todo de cambio total y justo y milagroso; llegan primeros. Pero a Elvis, un débil que parecía muy fuerte; *lo condenan* de antemano los que escriben la letra saturada y sin retorno de sus canciones y también la música de opereta italiana fuerte y saturada y pegadiza y dura; en sus canciones duras; de sólo ida .

http://www.youtube.com/watch?v=QkMVscR5YOo

PS: Miré al Este y vi que allí no estaba la libertad. Después miré al que tanto decían ser su contrario; el Oeste y vi que allí tampoco estaba. Después miré al Sur y entendí que el Este y el Oeste juntos no nos dejarían libertad.

Robín dijo...

Como te veo distante y sé que el grafismo te gusta;

http://www.flickr.com/photos/53793971@N06/

Robín dijo...

Lo que hay que ver. En francés;

http://www.lefigaro.fr/hightech/2013/03/18/01007-20130318ARTFIG00613-l-incroyable-explosion-d-un-pont-aux-etats-unis.php?m_i=2F12vYXfENz9Ssyc9kGMQVv1z802Za0CRg7epSd9ei2geh52n

Robín dijo...

Jerry García con Muertos Agradecidos; es muy buena música; ¡cool and deep!..

http://www.youtube.com/watch?v=AQFeuAbLHro

Robín dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=7chbaB7sl7Y

 
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