lunes, 30 de enero de 2012

El hombre y yo

El hombre y yo

ahora la playa cabecea desierta
ahora la playa debe sentirse vencida
situándose entre mis hijos
se agolpa paulatinamente
paulinos somos
nietos que engendramos
efebos de la Grecia antigua,
las mesnadas sufrientes,
las ptolemaicas abstracciones
pasean por ahora la playa
que hierve en salud de sal ya tan vista
ya tan visto y tan dado todo
como en el mostrador
de aquella tienda de ultramarinos.


la velocidad se torna puente
y aún no sé si rodarán
mis ámbitos con guardabarros
o sin ellos.
esta playa, esta abierta playa
esta hermosa y amplia
labia de mar valiente y sometida,
y esta playa esta supuesta playa
gimosa, lateral a la medida de unas cuantas
curvas como el sol te doblega el perfil
cuando miras el horizonte flexible
con verbales respuestas que se desarman,
o desaman,
en el entresijo entrecomillado con todas las altas luces.
te regalo el mar para que duermas
en los brazos de la odalisca
siempre numantina ante la vejez,
tu vejez


sonreía con las ruinas de tu nombre
paseando por las mejillas
era tal la blandura
túnica y mente quisieron
beber de ellas algunas lágrimas
y sólo separaron tu sed de su alivio
y calma la tormenta del vaso
del cristal de tus ojos,
qué solos se estremecen y temblaron
las hojas sobre la ingenua superficie del mar
tan lisa y caliente como el descanso
que necesitas.


ni nematodo ni platelminto.
sólo tan primitivo
una luciérnaga de las que planeaban suspenderse
del salvaje cielo pleistocénico sin afán por querellarse
contra las eras que la transformaron
en insecto de algún
centímetro apenas.


¡ah!, qué pena, qué pena
pendiente de tus cebollas y mensajeros,
qué pena tus pendientes en las orejas
del escarceo entre los cuerdos y tensos cuernos
de la embestida adusta,
qué pena y solitario magnífico
paseas lamiendo la tierna carne
de las gustosas anémonas virginales
tan cándidas y prístinas como
el ciclamen de invierno,
qué pena tu alba blanca de sacerdote
ungido por la cabellera unísona del arroyuelo
qué pena que no te merezcas,
qué pena ese sol en la puesta de poniente
que sólo sabe iluminarte a contraluz.
Los negros te hacen flaca justicia.
Aunque te alimentes de la gorda:
la abundancia.


tendré que aprender a reconocerte.
No tienes ni carne ni huesos
tu mano imaginada me sabe a hueco
y sobras de algún aire
lejano tan abstracto
y sin embargo me hinchas el vientre
con las domeñadas de tu abrigo, las insurrectas,
tendré que reconocerlo algún día
de esos que no existen, cuando la noche
se haya ido y el día ni asome pero todo sea luz o negra nube
tal vez nieve en los adoquines del sur
y la mialgia de amarte
y qué solo te encontré en la esquina
entre los barracones de feria
sentado sobre el barril de madera
de mi alma hueca,
que esperábamos ser llenados
o desarmados
para volver al naufragio que sobrevivió
sobre la orilla de ahora nuestra playa.


Sofía Serra (de "Suroeste")

domingo, 29 de enero de 2012

La sed

(Correcciones "Nueva Biología")


La sed

Tantos días y noches despierta,
tendría que adivinarte bajo este sol
que es sólo noche de cuándo y cuando
acudiste a los mimbreros y te pedí
viento y agua.
Este porvenir embadurna
las esquinas de una azotea.
Juegan al sol maldito,
se divierten a costado mío,
atraviesan células de espanto:
no acierto ni dormida a soñar
con la cosecha del trigo.
Este blanco me debilita.
Juego a amanecer
de alguna hoja suelta.
Las jacarandas, allá sobre el sur
perdido en la esquina redonda
de los cuarteles de verano,
aún cantan en clave de verde.
Temblorosas sus hojas saben
mucho más que yo,
que sigo en blanco.
Sin caer.


Nada tengo con sentido de lo que se escapa.
Nada abundas.
Nada sed abusa.
Nada extiende el blanco amianto.
Nada obstruyes no.
Nada ramifican,
—¿qué somos sino uno y el infinito?—.
Nada perdernos siempre
y hallar gracias
a que somos nada.


Sofía Serra (De "Nueva Biología")

sábado, 28 de enero de 2012

Poema en 3-D

poema en 3-d

si alguien conserva la armadura,
ya es hora de que dé la lata
y la comparta, bien abierta.


si alguien conserva la abertura,
ya es hora de que dé la lata
y la comparta, bien abierta.


si alguien conserva la cordura,
ya es hora de que dé la lata
y la comparta, bien abierta.

Sofía Serra (de "El hombre cuadrado")

viernes, 27 de enero de 2012

La escafandra

La escafandra

Aminoácidos sutiles
y algún esclerótico seno,
el paisaje de tu ensenada
barrosa. Volverán los lirios
a florecer pesados y rumbosos
como la ternura y tantos besos
laminados en la superficie de las aguas.
el estuario juega al pan
partido y repartido
para todas las bocas abiertas.
No entran moscas en el lecho
del río correspondiente.


En este confidencia me columpio
sobre la vida del revés,
como el calcetín de la abuela
dormida justo al final de sus afanes.
No sueñes, reina mía. Los pelícanos
aún planean la tierra, auguran
candados abiertos a las nubes
con su boca grande de alquiler de sombras,
una boca tan estrafalariamente abierta.


y a voces
se fundieron las otras bocas
en un sol-o torneado
por la arrogante escuela del arbotante.
Sobre tu mullida longitud
de pernera invisible,
los cabezos amarillos posan semidesiertos
y alojados cada uno en el hombro
del siguiente anticipando
la espina dorsal del mar.
Un aire llamativo me sabe a quieto oleaje
trepanado por tus miembros:
quisiera yo, a veces,
zambullirme indiscreta y transparente
en tu entrepierna de agua,
la juventud de tus miasmas enloquecidos,
la senectud de tu estrambótico deseo,
la pleamar de tu combatiente
calma y el mar caliente
que te espera.

Sofía Serra

miércoles, 25 de enero de 2012

A Fermín (poema y vídeo de fotografías con audio)

A Fermín


Hoy ha muerto un buen hombre
y todos lo hemos seguido
camino del cielo.


No estamos solos.







El tren detenido bajo las palmeras

El tren detenido bajo las palmeras

el tren me recuerda una soledad
sin línea,
la alegría (sic) de los judíos
cuando los embarcaban
en los vagones de madera negra
y moho tan grande para tantos ayes
que los sueño durmiendo o haciendo el amor
sobre la arena de una playa, los niños jugando
con la pelota de plástico
que aún no se había inventado, sus madres
bebiendo limonada bajo las gafas de sol
y los coquetos sombreros de paja y sus padres
jugando al dominó bajo la sombrilla de colores
y bajo las palmeras sus abuelos con bañadores de flores
bajo las palmeras, porque es una playa del Caribe,
claro
el sol
clara
el agua
claro
el cielo azul
y el techo negro
se me hunde
bajo las palmeras,
bajo las palmeras los adormezco
desde los 13 años allí
se me quedaron parados
y se supone que he cumplido 49
arrullándolos.

Sofía Serra, Enero 2012

martes, 24 de enero de 2012

Bicordial


(Correcciones "Nueva Biología)
Tengo este poema señalado en rojo desde el día que comencé a corregir este poemario, como aviso sobre mis dudas por incluirlo en él o no. Aunque lo voy corrigiendo, aún permanece la duda.

Bicordial



Al Amigo.

Corazón, quedo y mudo
en tu silencio. Corazón,
aprieto con tus manos
este gemido. Corazón,
no te hago caso omiso:
al alba te alivié.

Corazón, tu tierra, mi
tierra, tiene plumas:
sobre ella despedazaron a las aves blancas,
frenaron el sereno de su sal con las fauces.
Pero tu mi tierra tu tierra canta
sobre fósiles y fantasmas
que logramos resucitar henchidos
de agua, sustancia y carne.
Tu tierra y mi tierra funden luces
sobre la faz tornasolada
de la colina tan reseca,
la casa azul sobre la espalda
—al peso de los riñones—,
el toro en bisiesto año,
la amargura del oro líquido,
la lluvia sobre la carretera…
Tu stop, corazón.

Tu tierra mi tierra,
clama tiempo, clama día,
clama por tus hondas huellas
al son del canto que moldea
el barro en dos, ojos,
los azules, corazón:
Las palomas que de la nada nacen,
el santo y seña, suertes que nos hacen:
No somos aves, no somos duendes.
Al despojarnos del miedo
—¿qué es la muerte sino un desnudo?—,
sólo nos queda el nombre.

Corazón, desde esta garganta
y la tuya te expandes
abriendo estas proclamas
al orbe dicho, quieto y al unísono
se cantan mutuamente, juntos
no somos uno, sino dos,
que es un mayor número.



(Sofía Serra)

sábado, 21 de enero de 2012

Mañana de 21 de Enero invernal

Mañana de 21 de enero invernal

Ajena de todo

el cultivo de esta madrugada en peltre
alegría, que me resulta otra.
Vencen los peones callados,
signos sin fresadora
que los enjugue de lo que les sobra,
veinte huéspedes duermen ya posados
sobre las alas del firmamento
oneroso hasta para los mismos
pábilos divinos.
Pesarosa y cuadrada la noche
se unge y el amanecer
no espabila
la luz del recuerdo de lo que ayer fuiste
o era apisonando sustanciales
llantos. las letras siempre las letras
operan la intervención fallida,
se piensa sobre las estrellas
y la pared de enfrente que abre
al rosa su canto de fachada.
Ni muro, ni conciencia ni recuerdo
de qué alojará esta mañana
tan urdida en la costumbre
y tan nueva.
resuenan las ojerosas sienes.
Ya pían los vencejos.

y de nuevo las tórtolas, felices
y virginales tórtolas
e invioladas por la negrura de la noche
abren las puertas —como abren sus alas—
del templo del nuevo día,
las vestales y primorosas azucenas
vestidas de ceniza y plumas
nuevas para mis ojos
tu deseo de hombre bueno

en este abismo hasta la primavera.

Sofía Serra ( de Suroeste)

viernes, 20 de enero de 2012

A un príncipe cretense

Sigo corrigiendo el blog de la cocina. He recordado este pequeño poema al leer una de las recetas de allí, una de tradición cretense, el o la (no estoy segura) Gémista.
AQUÍ os la dejo por si os apetece hacerla, es muy sencilla. Hay también un enlace que en su momento y para aquel blog que se suponía escribía mi madre, me resultó oportuno incluir. Hoy al recordarlo  he introducido el nombre de Potnia en la wiki y he llegado a esto:


Curiosamente,  este poemario pensé en titularlo de alguna forma que evocara a la diosa Artemisa. En él además incluyo un poema dedicado a "ella": La perdida o enviada por el arte o algo por el estilo, aún lo dudo, jugando con una sui generis descomposición de su nombre. "Arte", y "misa", yéndome hacia el latín en vez de hacia el griego, jugando con el verbo "mitto, missi, missum" (enviar, transmitir, lanzar etc). 
Muchas veces pienso en retitular este poemario como "El hombre encuadrado", pero  aún no me he puesto a corregirlo de lleno.




                                                               Príncipe de los lirios (hacia 1400 a. C.)




A un príncipe cretense


Ejército prometeico este campo
abonado por las lises de tu mano,
soldado gigantesco de la nube
y el racimo de moras o espigas
que germinan soltando el paso
y el vuelo de toda ave, toda mariposa
aventurada por el soplo de mis labios
a tu cintura, tu perfil, tu corona,
iris circuncida el viento con mi pluma.


Sofía Serra, "El hombre cuadrado"




El río viejo

(A partir de hoy vuelvo a abrir los comentarios por completo en mis blogs, incluidos los anónimos. Dejo de tener miedo. Creo en la luz y el registro. Sólo me han tenido muy condicionada estos últimos tres meses, pero nadie, ninguno de mis iguales, es más ni menos que yo. Si me bajo de este burro, me bajaría de mi propia dignidad, mis creencias, que es lo único que tengo, lo único que verdaderamente somos.)


El río viejo


Habituada a todo
tramo entelequias subidas
de nombre te engolfo,
encabo, te arrío y encauzo,
río bravo, te avino
el poniente como lametón desde el juego
geográfico vendido entre cárceles.
Los cabezos se agrupan en tus márgenes
de página imantada por el sol de la lluvia,
cuando sólo soy yo,
blando y unísono excombatiente
de la guerra contra las piedras,
la venerable escritura de la montaña
que ríe pendientes de lamentos
por hacer
me abarco tan solo.
sugiero la planicie que me ama.


habidas voces se inventan
solitarias regueros de luces
cristalinas que discurren sobre
salientes, las estelas de los caracoles
pavimentan los caminos de las luciérnagas de día.


Trasladé aminorando la marcha,
ven y arróstrame
como muerto peso
pesado en tu balanza
sopórtame,
tus rodillas me aman,
soy blando lodo y mullido
suelo solo para tu corona de cruces.


Río enterrador de las tramas
ambivalentes, a un lado, tú,
al otro, el horizonte amarillo
y mi soledad.


Sofía Serra. Enero, 2012

jueves, 19 de enero de 2012

La hija (La cocina de Loli)

Tal vez esté algo más callada estos días por aquí. Voy a ponerme  a arreglar el blog de cocina que dejé hecho hace ya "la tira" de años, por eso lo tengo actualmente desenlazado.
Este es:

A lo mejor a algun@ os interesa conocer recetas de tradicional cocina sevillana. Garantizo su fiabilidad, ;).
Lo tengo hecho unos zorros, en redacción incluso, hacía las entradas sobre la marcha y cuando no sabía casi ni cómo se editaban, pero creo que merece la pena dejarlo apañado.
Dejo este "dgfbetvsvhfyt" (es tan corto que no me atrevo a llamarlo poema) que forma parte del poemario "Nueva Biología" para introducir este blog de cocina:

(Correcciones Nueva Biología)


la hija


menudo callo comportamos.
Mamá, guísalo,
anhelo poder digerirlo.


Sofía Serra (Nueva Biología)


;)

Nota: Allí podrán encontrar la típica receta sevillana "Menudo", que, la verdad, tengo la sensación de que es casi idéntica a la conocida como "Callos" en Madrid (nótese el cambio en el uso de una forma verbal, si entráis podréis entender a qué se debe...;))

miércoles, 18 de enero de 2012

Los cotiledones

(Correcciones "Los parasoles de Afrodita")

Aprovecho esta entrada para decir que la editorial Baile del sol me ha asegurado por dos veces su interés por publicar este poemario. Saldría para el año que viene. Lo escribo en condicional porque aún no he firmado nada y queda mucho tiempo.
Este poemario, aunque pienso que es de los más bonitos que la poesía se ha dignado en querer hacer salir de mis manos, es muy complejo, por sus poemas, claro, también por la idea de su tema sobre la que  se fue pergeñando. En realidad es un intento de reivindicación del eros personificado en la figura de Afrodita,  una especie de pelea mía porque todos fuéramos capaces de ponernos en el lugar de ella, que tanto ofrece y sobre la que tanto se pervierte, se usa  fraudulentamente, sus sufrimientos, sus batallas y su necesidad de hallar paz y hasta cobijo (parasoles).
Pero como digo es complejo, la mayoría son poemas muy-muy extensos, con ritmos endiabladamente dificiles, creo que gana por completo cuando el poema lo recito, no por mi voz o mi capacidad (escasa) para recitar, sino porque al menos puedo así transmitir el ritmo y tono originario desde el que nacen, que sí es muy particular, mío, una amante de la música, el ritmo, sevillana, medio africana y encima con conocimientos musicales porque anduve en mi niñez y adolescencia estudiando en el conservatorio, o sea, todo se me junta rítmicamente  en este poemario.
En cualquier caso, aunque terminado, no dejo de darle vueltas, sobre todo a esos poemas más extensos, así que subo este con nueva revisión (décimoquinta según mis archivos tras seis anteriores de estructuración).
Este poema en particular es importante en ...bueno, mi poética, porque es cuando por primera vez consigo nombrar algo que se convierte en clave de toda mi concepción del arte, esa "costra dura de la nomenclatura" sobre la que tanto abundo siempre, incluso fotográficamente.



Los cotiledones


Fuente y albedrío libre de junto a mí:
ya sobrenada tu agua bañándome
desde mis manos que sobre ti han sudado.
Suerte-sal y urbano renombre del monte
sobre el monte de Venus,
o sobre la colina del loco,
hacia esta orillas vivas de estuario
que se abre a la barra del río que me hace y renace.


Ay, Amor, cómo destilan néctar
las flores de estas jacarandas
altas, altas como los rascacielos.


Desde estos valles de verde amapola,
yo respiro exaltada sobre mi cadera unida
a tu alma cerrada de vértigo
a los dólmenes que sostienes
con las puntas de tus dedos,
a los adoquines mojados,
al pilar-soledad de tus retozos
sobre las vendas de seda de la droga blanda
de las carnes acicaladas
de las diosas que no son griegas.
Solapando temblores,
apisonando tu bomba-corazón
bajo las otras humanidades, las otras voces,
las vampiras de la celeste sangre.
—Y todos abastecidos
sin saber que el agua
que bebemos no proviene más
que de un mismo pozo
que no tiene nombre.
Mar eterno, mar sin orillas, mar subterráneo
bajo la costra dura de la nomenclatura—


Ya se yergue salvaje y sañuda
el ave de la suerte. ¿Suerte?
Suerte nuestra de Ser de Hombres.
Sino lleva destino sin nombre
de vida y marea, la vena
que nos atraviesa de parte a parte y no duele.
Ay, salvaje clámide que te espera,
velo translúcido a horcajadas de tu cintura,
tanagra abrigada, ¿a qué esperas para desembarazarte
del telúrico manto de lino que te ampara?
Luce como la Venus de Milo, aun sin brazos,
luce cual estatua blanca de alma,
predispuesta a tornarte
en manca y grande esposa viva
del hombre y su tierra y su agua clara
del pozo desde el que ya naciste.
¿Libertad manca?... Libertad plena.


Cerrada la puerta de amapola
viva, no olvido que tras el paso de la corriente
quedan germinales nuevas semillas,
tartáricas visiones de quien anduvo soñando muerto
que duerme sobre la cama de su osamenta
clavada al suelo de sus necesidades,
mis anhelos.


Canto al poeta en paro,
canto al de roja sangre,
al derrotado en la tierra
ante los ojos torturados del semejante.
Canto a la vida fecunda que adquiere nombre de vida
más allá de tus manos o los cotiledones de mayo,
canto serio sin sonrisa de risa: nunca ríes, poeta de ti.
Come alegría, come vida, cómeme.
Cultiva mis lágrimas, lava mi ropa, revuélcame en tu cama.
Acoge en ti algo más que el título bajo el que te escudas.


El poeta quiere estar sólo, ¿qué le pasará al poeta?
¿El signo por sus alas o el saco desgaje
de su vientre descuartizado?
¿Qué le sucede al poeta que ni sabe ni contesta?
El poeta tiene que estar solo, ¿cómo puede vivir el poeta?


Poeta a más contra el viento,
poeta a más contra la suerte que surte
poetas de más y más voz contra la mansedumbre
y las vieras de peregrino hacia el lugar que ya sabemos.
Que no es Dios.
Solo, libre y pendenciero contra su alma,
el poeta nace más allá de la entrepierna madre,
en las almenas que amilanan
la sombra de las nubes bajo el cielo, bajo tu cielo,
hunde tus hombros en el poder de la mies,
llora naciendo, que así cantaremos
con tu llanto los que nos pudrimos,
los que morimos, los que abaratamos este silencio
con míseros cantos de gozo travestido.


Ya ves cómo abro esta risa a caudales de dos manos llenas
de aire va, agua viene, tierra fértil, fuego mío,
sentencia a sangre de poeta abrasada en viento,
no más que ente divergente ya sin voz, aún sin flores y sin llanto:
no más que dos cotiledones abiertos al sol de mayo.


Sofía Serra (Los parasoles de Afrodita)

martes, 17 de enero de 2012

Iconoclaussum

(Apunte para una posible futura Crítica, ;):
He ido percibiendo durante este largo año abundante en correcciones que compongo de distinta forma estilísticamente hablando cuando los poemas son, digamos para entendernos, más conscientemente autobiográficos o autorretratísticos. No abundan, pero en los ejemplos que he ido recogiendo se hace visible claramente, aunque no sé si solo será percibido por mí.)


(Correcciones "El muriente")


Iconoclaussum

(basado en dos iconos, uno que elegí, otro en el que me inscriben)


Con Los Beatles aprendí hambre.
Inglés también.
Cuando mataron a John lennon
en 1980,
lloré por la terrible injusticia:
Alguien who gave peace
a chance
moría víctima de la violencia.
Después me fui desenamorando de Paul.
Lentamente,
sin decepción.
Hoy sólo queda él.


With the beatles, separados
antes de mis trece años,
yo tan tarde siempre tarde tan yo,
supe de los corazones solitarios.
Nunca fue mi preferido,
aunque           mi siempre torpe-mente
cuando           buen arte encuentra
donde             le corresponde ubica
dentro             suya,
allá, en(la)cima de la colina
de la loca en lo más alto.
Debe de ser que he escalado demasiado,
yo, que padezco del mal de altura,
yo, que no le encuentro sentido a ese deporte
con cadáveres congelados como fotos finish,
hoy encuentro mi fotografía
en esa obra maestra del arte pop.
Sargenta pimienta nací
sin saberlo
encriptada
en las polichinelas de los circos ambulantes.
La morsa me acompaña.
He costumizado mi uniforme,
el de la banda de los corazones solitarios.


No importa que digas que me amas.


¿Qué tipo de estómago
bombea un corazón solitario
que no hay hambre que lo sacie?
Corazón sin anatomía que lo sustente,
como los que pintó Frida
suelta de su cuerpo,
enlazados ellos en el aire,
sin huesos —ya juntos, ya siempre juntos—
o con huesos rotos, rota ella
sin aparato digestivo,
sin siquiera colon irritable,
sólo oídos para despeñarse
ante la visión de su propia boca
corazón, corazón solo
sólo hueco para el hambre,
sólo palimpsesto de un autorretrato
antes de morir muerto de mudeces,
antes de salir salido de ingles,
¿qué boca puede alimentar
un corazón solitario
sino la que inventa
una autista de su música
para evitar el desequilibrio
del mal de altura?


Quemé naves y me incineré con ellas
para nunca/siempre –es LO mismo- volver a la orilla.
Corazón suicida,
corazón suicida,
corazón suicida.


Sofía Serra (De "El muriente")



domingo, 15 de enero de 2012

El perdón

El perdón
Vini vidi vincit.


                         Aún
sin poder
               contar con
saber si


sobre tu boca pasean los galgos
liberados del miedo del invierno,
los alcatraces recorren veloces
las plumas de la nieve tundra
callando en el mar.
me pregunto si la sal
derrite las menudas pestañas
que te separan del alumbre.


servicio de mensajería externa,
¿a qué con-vida el recurso de tu boca?

(Sofía Serra) 

sábado, 14 de enero de 2012

De orfandades, poema de Juan Carlos Sánchez Sottosanto

Un poema que anoche publicó Juan Carlos Sánchez Sottosanto que me conmovió por completo nada más leerlo. Sintetiza su poética mis siete años de vida en el campo. Allí llegué  recién huérfana de padre y viví casi huérfana de madre, sintiéndola envejecer en la distancia sin poder hacer casi nada por vivir junto a ella la naturalidad en los ciclos de la vida, lo que tan importante resulta para la psicología humana. Y para rematar, con esa soledad impuesta a la que nos obligan las acciones  crueles y malvadas de algunos de nuestros semejantes. En definitiva, huérfana de ser humano, huérfana de los semejantes, efectivamente como el poeta remata, desahuciada.
Y cuando un ser humano se siente así, desahuciado, sólo le queda la tierra como con-suelo.

No hay geografías en la poesía, no cuando un Poeta la re-crea y le canta. Los poetas también necesitamos a los poetas, a otros que canten por nosotros.

De orfandades

Poco a poco me voy tornando huérfano.
La orfandad es esperada y esperable,
pero siempre arriba inesperable
como la noche súbita en eclipse.

Y hay hoy las orfandades que de puro pretéritas,
lo fueron siempre, y la ausencia entonces,
es inútil llorarla: ¿quién recuerda
las púrpuras de amnios y placenta?

Pero las otras, promiscuas, paulatinas,
son aquellas que dan vuelta los zodíacos,
el meridión, el septentrión, la mácula
de la muerte por mácula de vida.

Y así a quien acunó hoy acunamos,
y así a quien protegió hoy vemos, tristes,
nuestras falibles manos tan en vano
intentando dar fuerza en la caricia.

Y el candor que un lecho o un recodo
nos brindó con piedra y con certeza,
arenisca es hoy, y escurre lenta,
y no hay límites seguros en el páramo.

¿Quizás el resignarse tornaríanos
libres como el chaparro, aislado
árbol pampeano que, superviviente,
olvidó la semilla,
olvidó a los hermanos,
olvidó que fue un yuyo trasplantado,
y resistió al desborde y a la seca,
y adapticio al paisaje, se conforma
con los verdes ocasos y los astros
que –felizmente- son los mismos?

Ni la pampa ya me da seguros.
¿Dónde está el sauce barrenado?
¿Dónde el fachinal que desecaron
y sembraron de rostros y de casas?
¿Dónde el roto camino, pura arcilla,
dónde el río de prepo encorsetado
por cauces de artificio y ultrajado
por puentes, acueductos, carreteras?

Madre pampa, tan solo vuelves madre
en tu feroz canícula de enero,
en tu feroz helada junio-julio,
en tu viento de polen de septiembre.

En la costra cuando el agua falta.
En el miasma cuando el agua sobra.
Pero de esa orfandad me libras, cruenta,
y no tornas los rostros devorados.

Como Uranos o Cronos, más que Gea
o Rea, devorante, tierna y sádica,
ahondas en las frentes las arrugas,
ahondas en las frentes los alzhéimeres,
y en tu seno recoges a los muertos,
anónimos o en pampa evanescente;
toda te cubres, al fin, de indiferencia:
lo mismo los guanacos que los indios,
los venados, los huincas, los matungos,
los asesinos y los asesinados,
las lápidas de mármol,
las fosas de NNs.

Al cabo tú también te sientas huérfana.
Tu demiurgo creador no dio bondades.
Te hizo mar, te hizo tierra, te hizo arena,
te hizo fósiles y luz y vendavales,
y ciclones y trombas y amasijos
del fuego con el agua, de la piedra
que llega hasta ser tamo, e invisible.
Invisible tu dios e indiferente.
La orfandad fue tu madre, y madre huérfana,
¿qué otra cosa criar que desahuciados?

(Juan Carlos Sánchez Sottosanto, 2012)

Sobre el habla sevillana

Extraído de wikipedia, a cuyo artículo (el referente a la ciudad de Sevilla, mi ciudad de nacimiento y residencia)  he llegado casi de casualidad, pero que me ha resultado curioso lo que remarco con negrita, porque es cierto, siempre me llama la atención que yo (¿eh?, he aquí la prueba) uso mucho tanto ese pronombre de la primera persona del singular como el "tú" a la hora no sólo de escribir poesía sino también de hablar (escribir) coloquialmente por aquí, y resulta que he detectado que en el 99% de las veces se interpreta  su uso acorde a los parámetros educacionales de otras zonas del castellano... cuando la autora es sevillana, y no fuerza su lenguaje mental en circunstancias en que tanto la espontaneidad discursiva como el fluir verbal presuponen confianza en el otro, por un lado, y requieren necesariamente congruencia verbal/mental y libertad de creación, por otro.
En cursiva señalo otros rasgos que aunque conozca me parece especialmente ilustrativos.

Habla sevillana:

En Sevilla se habla una variante del dialecto andaluz cuyas características principales son el seseo, en un territorio donde predomina el ceceo. En su morfología se produce un empleo muy frecuente, a veces excesivo o redundante, de los pronombres personales en función del sujeto, como yo y tú debido a la pérdida de la s final en las conjugaciones de los verbos, para que el oyente perciba claramente que se hace referencia a la primera o bien a la segunda persona: lo que tú digas. Por otra parte, tampoco se suele hacer uso del pronombre vosotros que se sustituye por ustedes, tanto en la segunda como en la tercera persona verbal del plural y así se dice: ustedes jugáis, ustedes juegan. Se produce de igual manera cuando se tutea o cuando se habla en registro de cortesía, lo cual está aceptado en todas las capas sociales. Sin embargo, se considera de rango más coloquial, e incluso vulgar, la sustitución del pronombre objeto os por se: ustedes se vais, ustedes se creéis que yo me chupo el dedo.233 Entre las características más sobresalientes de su fonética, además del seseo, se presenta el yeísmo (no se hace distinción entre /j/ y /ʎ/). [n] en grupos consonánticos se pierde ante /h/: naranja - /na'ra.ha/, berenjena - /be.re'he.na/ y también se pierde en agrupaciones como instituto - /is.ti'tu.to/, construir /coh.tru'ir/. En general, hay una escasa tensión articulatoria, lo que propicia relajación y aspiración de algunos fonemas o su pérdida. La [s] se aspira /h/ en posición final de sílaba o incluso se pierde al final de palabras: casco /'kah.ko/, después /deh'pwe/. También se pierden [d] y [r] finales: maldad /mal'da/, caminar /ka.mi'na/ y [d], por ejemplo en terminaciones ado, a: pescado /peh'ka.o/. [j] se realiza como una aspiración suave /h/, no /x/ como en la mayor parte de España. Se tiende a sustituir [l] por [r] cuando ésta se encuentra a final de sílaba: soldado /sor'da.o/, colgado /cor'ga.o/, celta /cer'ta/, el coche /er'ko.ʃe/ (pero el árbol /e'lar.bo/, porque la [l] aquí pasa a ser principio de la sílaba siguiente). [ch] no se realiza /tʃ/ sino /ʃ/: coche /'ko.ʃe/, como en países latinoamericanos como República Dominicana, Cuba o Puerto Rico. También hay un uso frecuente de la frase "mi arma" que quiere decir "mi alma", que se usa para referirse cariñosamente a alguien, o en ocasiones, irónicamente. Existe un rico léxico compuesto, entre otras, por palabras de origen árabe y arcaísmos del castellano. Aunque el dialecto andaluz en general ha sido duramente despreciado, puede afirmarse que se trata de uno de los dialectos más evolucionados del español.

viernes, 13 de enero de 2012

G-estación

(Correcciones Nueva Biología)

G-estación

Nos jugamos la vida en cada paso. 
Suelo incesante salvan
los tobillos, las rodillas, los muslos,
las caderas avanzan desde atrás
hacia adelante de las vértebras 
dibujando el continuo horizonte
señalado por   —nuestra  anatomía. 
Ahí concluye  —nuestra  gesta. 


La mirada al viento la levanta la osadía
de cada pie, de cada tarso de cada dedo.
Y van por pares, habitualmente.

Sofía Serra (Nueva Biología)

jueves, 12 de enero de 2012

Advertencia de contenido ;)

(Ya que facebook ha comenzado a bloquearme por contenido ofensivo de las entradas de este blog, qué menos que usar el beneficio que toda expresión de morbo desgraciadamente concita en los seres humanos, ;))

Tras  diez años en internet por fin hoy me he decidido a comprar un dominio con mi nombre (no se dirá que no me pienso las cosas con calma, ¿eh?). Por ahora no pienso en página web, eso es algo que me supera, pero sí intentaré redirigir este blog a esa url.

Se me ha juntado todo un poco, así que a la vez estoy intentando hacer algunos cambios en el diseño del blog, por lo que pido disculpas si como lectores del mismo percibís los traqueteos.

Algo más, me he visto obligada a moderar los comentarios definitivamente, algo que va en contra de los principios que me sostienen espiritualmente hablando. Lo que sucede es que la salud mental y hasta física son fundamentos más primigenios, y como no deseo que sufran menoscaba, por ahora al menos y hasta que algunas bocas recuperen la cordura (o se olviden de este blog), me permito el lujo de ser flexible conmigo misma.

Este blog, o la persona que lo lleva, o sea, yo, nunca ha tenido problemas de ningún tipo a través de este medio, jamás me he sentido acosada. Mas bien he percibido siempre que cierta salud  que podía desprender tal vez por el tipo de vida que elegí vivir, la de la lucha contra la bestia, se extendía en un mínimo aunque fuera hacia mis entornos. Pero desde hace un par de meses parece que la ferocidad que alentó un lugar de esta internet de dios consiguió alojarse en las mentes de algunas personas. No soy supersticiosa ni creo en la magia, como hace poco respondí a algún comentario en este mismo blog, sólo creo en el ser humano y en sus capacidades, en su esfuerzo y en su voluntad de congruencia,  que son para mí los causantes de la providencia benefactora a través de la cual puede emerger el Amor y el Arte, así, Amor y Arte situados al mismo nivel aunque cada uno en su cajón. Ninguno puede existir sin el otro.

Así que aún sin querer, y a pesar de algunas malas artes practicadas por otros seres humanos, veo que no han conseguido moverme de ese sitio en el que me puso mi madre cuando me parió, por lo que me siento muy feliz. Experiencia tengo en la vida como para saber que lo que triunfa siempre es el bien, por mucho mal que nos aceche, o incluso parezca que nos mate.

Dedico esta entrada a dos hermosos y queridos amigos que en estas semanas me han ayudado a mantenerme algo más serena. No digo sus nombres por respeto a sus posiciones. Usar nombres con más crédito que el mío aunque sea para dar las gracias, me parecería de una obscenidad rayante en el crimen, por muy exagerado que resulte, hacer uso del prestigio que pueda acompañar al nombre de determinadas personas para así obtener un rédito que no nos corresponde. Pero ellos me leerán y sabrán que le doy las gracias públicamente. 

Gracias también a quienes sin ser ellos, leáis esta entrada, y de nuevo os pido disculpas por los traqueteos que los arreglos puedan ocasionar en la visión de este blog. Los bombardeos no han logrado arruinar los cimientos, de eso podéis estar convencidos.

Un beso a tod@s con todo mi cariño

Provistos por escrito "n" (Empédocles)

25.
"Pues incluso dos veces, si es necesario, hay que repetir lo que es hermoso."


(Platón, Gorgias, 498 e)

miércoles, 11 de enero de 2012

El diente de león y la acacia (Memorias del cercado)

El diente de león y la acacia (Memorias del cercado)

No vestir nunca en otoño,
desnudar en todo acaso
lo que nos distingue en vana diferencia,
como cada coquina que desenterré en la playa.
Mis pies se arropan


sordos como la llave sorda
abre la casa sorda como
el hueco y el ave sorda
pero cantora.
Que no existe.
Berenjenar y subsistir, quemar
banderas y palos de arte mayor
y que el cruel castigo del látigo lacere
tu espalda herrumbrosa, vigilia vejada
por las nocturnas estrellas,
vender viento a manos llenas
hasta dormir deshojada.


Se aploma el disfraz
para el que nunca muere,
para el que permanece
sobre el manto memoroso.
Beber de los meados del ñú
y escupir mierda sobre los girasoles,
los quema y los aja
como si las nubes
evacuaran ácida lluvia:


el desurco de la farsa,
la guadaña del falsete siega
y nutre tu ábaco cejiblanco
con la cuenta de tus andrajos
de seda y mi sombrero cornucopia
colmado de gargajos
y soles nutrientes de clorofila
que el agua escupe.
Beberán otros dioses
ahorcados por bufandas
de rayas como el payaso
se iracunda cada vez que se pisa
el pie con el zapato del segundo,
colgado de tu rama.


No quiero sino
caer a tu
país extraño.
Su corteza con agujas,
mis semillas como plumas,
—¿por qué tú, justicia,
no apuñalas mandíbulas
de vez en cuando?—
Volvamos al trueque:
cambiaría mi reino
de diente de león
por tu recreo de árbol
fiero e integrado.


Llevamos, ¿cuánto tiempo
acaeciendo juntos?

Sofía Serra (El hombre cuadrado)

martes, 10 de enero de 2012

Días de Reyes y Magas (poema final de "el hombre cuadrado")

(Relanzo esta entrada para poder introducirla en twitter, ya que por fin he podido activar los comentarios, ver nota al final)


Con este poema doy por cerrado el poemario con el que he estado los últimos meses, "El hombre cuadrado". Creo que ya ha empezado a germinar  "algo otro" que se podría titular "suroeste", en este parece que me ha llegado el título antes. A veces pienso en a ver si de una vez dejo de escribir nuevos poemas y dispongo de tiempo para, además de corregir poemarios, poder hacer algo con ellos, aunque sea imprimirlos por mi cuenta (lo que supone maquetarlos, etc, etc), pero no sé, no sé cuándo llegará ese momento, ni siquiera si llegará.


Día de Reyes y Magas

Artesonado o techo
en el quinto espacio de tu muñeca,
bebe tu pulso la arena del reloj
y se alimenta vago
de la especie de torta china
con la que regalas al mundo
tus miserias de bienhechor
escondido, de gaspar entretenido
en sus labores. Fuiste a saltar
y se abrió el precipicio bajo
su abertura del canal
se suspenden senectudes
del tercio de tu lágrima,
beber y hacer desaparecer
la única marca de tu nombre.


Con la venia y el desecho
te opusieron, feliz dama
de la noche luenga.
El parasol trama juncos
en tus pestañas se balancea
la púa del sol matutino.
Vence la diosa de la luz
llamada aurora de rizos
perpetuos como el hambre
que te sostiene.


vente a mi limbo de entretelas
y llanto dando tumbos,
ven desgranado y salvaje
apático de la tormenta
venga dormido
el verde de tus mejillas
como planta embrionaria
de enebro con agujas y sus luces
por donde el aire del hilo ajeno
encuentra hueco y pasas.
Grande el sol y grande tu boca
lenta y sumisa amante
de mi escafandra blanda.


la camella gime con sus ojos
de hormiga llorando por las nubes,
vándalas acompañantes
del cielo amaneciendo.


se descomprime
el corcho
de esta piel terca.
Y sorda.
Y cuadrada.


Sofía Serra (El hombre cuadrado)


(AQUÍ se puede ver fotografía de la camella que trajo la descompresión del hombre cuadrado, ;))



lunes, 9 de enero de 2012

Epata

Epata

Serán las hormiguitas de tus sienes
las que remonten la escalada
de prueba cisalpina. Convendrán,
aunque algo cansadas, en que no hay más que
galvanizar para que las huellas de sus patitas
queden grabadas en el acero de las escafandras
que te esperan tan extrañas y duras y tan ciegas
y mecánicas hormigas ferreteras de un mundo
tan duro y yerto y frío sin ti.


Sofia Serra (El hombre cuadrado)

domingo, 8 de enero de 2012

Mujer fuego o nieve (Mujer dragón)

(Correcciones Nueva Biología)


Mujer fuego o nieve (Mujer dragón)

No invento los nombres,
dibujo esa anatomía
a ritmo con el aire.
No importa nariz, pelo lacio,
cuerpo breve, mano tierna y recia.
Mi casa es pequeña.
Su luz, no sabe.


ábreme en canal
de cauce y embarque.


Qué poco aprendiste
mi cuerpo
fue laurel de invierno
con soldados de lluvia,
frío y montanera apagada.
Leves.


En este abandono ni la escarcha se llama.
Allá por los candiles posee un no saber
que me aplasta el pecho y comba
el hueco posterior a mi espalda
—mundo-fuego o mundo-nieve—,
eso soy:
un tú y un yo compatibles
en la noche redonda
que ni siquiera imagino.


Así, a dentelladas de dragón
te guían las manos
de la que ni brazos tiene.


(Sofía Serra, Nueva Biología)

 
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