miércoles, 27 de junio de 2012

Man©ga

Man©ga
A un paisaje de castaños


Donde habitemos mientras
Reduzcan las jornadas
De ocio y esparcimiento de los brazos
Morenos y sueltos
Apartando las ramas de los perales
Yo a horcajadas de mi viento
Y de esa burra, burrita linda y noble
Que sin conocerme de nada
Me llevaba en su lomo, tan feliz
Era yo, tan feliz, ya menos inocente
Y tan torpe como ahora.
¿Por qué no frenaste, burrita?
Me hubieras barrido para adentro,
Aunque la embocadura
Habría encontrado otra avenida.
Y no es que reniegue, no,
Pero tal vez, sólo tal vez,
No habría resultado tan estrecha
Esta calle, y yo menos ancha,
Más ya cerrada, sí, menos débil,
Más lista, más lista, más lista,
Más lisa la terrera
Por donde cabalgar a lomos
De tu columna blanca
A lo largo del valle del señor.


Y entonces
Ahora sería tierna
Flor del peral
Futurible fruto
Y no rama no parte
De nada ni siquiera
De mis brazos. Que aparto.

Sofía Serra (De La exploradora)

1 comentario:

Rafael Mulero dijo...

Querida Sofía: ¡la imagen de la burrita encierra tantos significados!De vez en cuando, solo de vez en cuando encontramos a esa burrita dócil que nos transporta en nuestro peregrinaje por la via. Esa mano que nos guía sin esperar recompensas ni agradecimientos. La flor del peral siempre hay que guardarla en el corazón para transitar por el valle del señor.
Un beso.

 
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