miércoles, 30 de noviembre de 2011

Fragonar(d)

Fragonar(d)




Cuando te columpies conmigo
cuida de hacerlo sirviendo
de grupa a mis piernas abiertas,
lleva la rosa en una de tus manos
y, en la otra, un bate de béisbol
que me sirva a mí
para estrellarlo contra los mosquitos
que vengan a chuparte la sangre.


que aprendan a morir
los ahogados en el misterio
de la lucha de la larva
del insecto en el agua.
Que aprendan a respirar
como peces voladores,
y si no, que fragoneen
y se desplomen de espaldas
sobre las zarzamoras
verdes y moradas
por las púas como aguijones.


(Sofía Serra)

martes, 29 de noviembre de 2011

El verso

El verso


el aroma de abalorio
transparente pasado
por la lejía
con olor a rosas
y acebuche y alguna
gota de almizcle
o fijador mental
extraído de cualquier gónada
—glándula fértil—
de cada cuerpo que se abre
como gentil estrella
de cinco puntas.


(Sofía Serra)

domingo, 27 de noviembre de 2011

El muriente

(Correcciones "El muriente")


El muriente


Ante el misterio, cantar o callar.
Y me robaron el silencio
hace mucho tiempo.


Cansadas, las rémoras se duermen
al amanecer, justo oriente.
Canta el mirlo cuando menos se espera,
ave nítida, tan límpido su eco.
Un acervo incita,
no instiga, no
duele más, no
pervierte el son.
Así que, recuperando un dios que no se oculta,
desde esta memoria hablo:
Mi pecado ha sido
recoger el caudal de genes que mis padres,
padres nuestros, amasaron
para nuestra fortuna.
Padres y madres míos
que engendrasteis este río,
mudad la desembocadura
desde este alba
al muriente,
que ya aquí pernocta la mañana,
que aquí, ya, transitan las corrientes,
que aquí en cuenta abierta,
el mirlo ya canta
sosteniendo en su eco subacuático
todo aquello que, desde las aves y los peces
que poblaron nuestros pies
allá por donde entonces,
el tiempo con banco en el paraíso,
nos hizo más hombres sin disimulos,
más hombre junto a la piedra de la orilla,
más hombre erguido sobre su bípeda simiente,
que ya otea el horizonte buscando la otra baya
que ya  introduce en el estómago con su mano,
que más allá del árbol fuente bebe y la digiere,
que qué árbol sino aquél
que el árbol ya hecho leña.


Para candela
de la caverna.


(Sofía Serra)

sábado, 26 de noviembre de 2011

Viernes de noche

Viernes de noche


en balde suena
la suma incisa, cesa
el pulmón al aire libre
de tu pecho,
lleno mi entrepierna
con tu muslo y mi deseo.
Desinhibir.
No tiene fin el frío,
ni el invierno que aún
no ha llegado,
yo he llegado al límite
de las subvenciones.
Ellas pagaron mi abrojo
y ahora es él el que se apaga.
Joyas. El monte sacro
verdea más allá de mi linde.


A un segundo de tu boca,
ni el amanecer.
Al segundo vivo o día
que arriba me pregunto
sobre las noches.
Y ni estos ojos suceden al pasmo
que habilitó la medida de la costumbre
y los anteriores ocasos.
En esta cuadra salvaje como
la primera noche del mundo,
me gustan todas tus yerbas,
las secas, las de vejentud aplanada,
las de meliflua subsistencia.
Todas viernes de orilla,
todas viernes de noche:
todas vienen de ti.


(Sofía Serra)

viernes, 25 de noviembre de 2011

A cuatro patas

A cuatro patas


¡sacadme de aquí!


¿Puede acaso la zorra
debe pedir auxilio?
entra que adentras
y desgrana la majorca,
pártete los dientes y haz
enfermar
tu estómago come huevos
y lombrices y deja
que te aparee el gallo
de plumas verdes.
Ya parirás el embrión del nuevo nido.
Lo peor llegará cuando te quiten al cachorro
herido de muerte, asfixiado
en la cáscara blanca o casa de muñecas
donde lo engendraste.
No hay mestizaje posible
entre un ovíparo
y las mamas que cuelgan
y rozan la yerba en las razzias
nocturnas antes de morir ahorcadas
por el lazo de alambre en la valla
que levanta el otro bípedo.




(Sofía Serra)

jueves, 24 de noviembre de 2011

Interview pop-ear

Ya le he encontrado título al último poemario con el que estoy. Nunca definitivo, pero parece que es el suyo: El hombre cuadrado




Interview pop-ear


Entrevemos a un periodista
entrevistado por un periodista.
No preguntan ellos,
preguntamos hoy los periódicos
uniformados
por el cansino diario,
los coti-(yeah)-(dia)-nos
a la hipotálamica prensa:


¿Dónde han quedado los oídos
ahora que todos somos bocas?


(Sofía Serra)

martes, 22 de noviembre de 2011

Estomatología

(Correcciones "El muriente")


Estomatología


I
Digieres no saber
de qué hablas, y así,
al encuentro cruel,
cruenta boca, el estómago crudo
parlotea por los nudos
de tu lengua tiempo aliento
de mí y de un presente
que no logro abrazar
o abarcar.


II
cuánto completo
y cóncavo hueco convoca
no poder digerir
mi propio estómago:
hablar.


III
tendré que no decir al sol
en el hálito sin aviso de suelo,
en el implícito asomo al vacío
salto de mi estómago a la huella
en el instante preciso
en que la palabra queda
sin habla.


(Sofía Serra)

lunes, 21 de noviembre de 2011

"Venus sola al sol" en audio

Respondiendo a un deseo que Rafael me dejó explícito, dejo aquí el audio de un poema que hace poco subí.

Espero no defraudar mucho tus expectativas, Rafael, porque difícil es de verdad. El próximo poemario que escriba en plan "cantos" juro que lo haré ciñéndome al  cuatro por cuatro o compás de compasillo y con diccionario de calle por delante, para traducir lo que de mi mente salga a lenguaje fácilmente "decible" fisiológicamente, o sea, pronunciable (no sé si "cantable").

Es hipermejorable, no soy declamadora... vamos, ni mijita, pero, bueno, ahí va, por ti...



Venus sola al sol

Ven usada a morir
Voy a nacer
para no morir.
Voy a yacer
para no dormir.
Soy no sólo luz, Amor.
Soy la que soy sin ahuyentes,
soy la fuente que consumo y doy día a día,
desde mis fosas nasales hasta mi matriz
siempre llena y anhelante de alma labradora
y bomba corazón que riega
las células con sangre y agua y sales
de mí al extraerte ya, nula yerba, débil
árbol sin raíz de parte a parte,
de simiente inasible,
de sol símil de sial alumbrado
por los nifes expandidos
que cantaron en mi boca a tus ramas secas
de abandono, tanto ultraje en la interna tierra.

Tan alta te llego,
tan alta te abarco y te escarbo
con mis manos y con mi frente
de acero derretido en sangre madre,
que como Lobezno me integro y me revierto
en la que me subyace a todas horas,
gravitacional en mí misma,
plena y correspondiente.

No con uno, sino con los cinco mil millones.

Como aurora, como aurora.
Como tarde, como tarde.
Como atmósfera bailando por el orbe
libre ocaso, libre alba soy y osadía
en esta tierra llena de memoria y descuidos,
tan humana, tan caliente, tan salobre
que te saca de tus sales,
y que pasto de las llamas seas, por seco
y por semi-divino venido a menos:
yo peleo por lo que nunca abocas,
que no es fluir,
que no es verso, es
llegar,
que sólo sal-go!,
¡sal!,
ceniza embriagada de marinos vientos
con velocidad de presencia
cuando ellos no están ausentes.

Yo sólo amo Lo que sí sabe nombrarme.

(Sofía Serra. "Los parasoles de Afrodita")

Rosas rojas en el mar (soy sevillana, ¡ea!)

Hoy me ha dado la poesía Yahoo. Luego algun@s se preguntarán que por qué me siento como una extraterrestre la mayoría de las veces, no hay más que ver esa manchita roja al suroeste del país... y encima, con los semejantes tan lejos.

Dos rosas rojas en el mar

Y no hablo de siglas. Sólo de colores y su significación ideológica.
Dentro de la frustración siento la alegría de la RESISTENCIA y el orgullo de ser SEVILLANA.

Y no hablo de patrias, sólo de la belleza de las cosas, de la justicia de las cosas, de la poética.

¡EA!

(Imagen extraida de la página de yahoonoticias. Leyendas y marco añadidos por mí)

domingo, 20 de noviembre de 2011

Primitiva

Primitiva


Me queda poco sobre qué pensar,
un solsticio de animosos cantores
se apiña en torno a las manos
rezadoras, orantes a salvo
de la nieve que golpea
desde el abeto solo
en algunos países del norte.
Serpentean
el cuervo y la herida.


nematodos, Némesis,
frenólogos y otras lindes.


efectivamente nos quedan cuatro días
efusivamente andan inquietos
a ese lado del mundo
los expatriados como tú y yo
quedamos solos
ante el vecino
que no se movió, no se mutó
en zíngara salvaje y tierna.
del zaguán de su puerta,
y me entrenaré en sonsacarte la herida
hasta que no quede más
que albas puntas de un doméstico
desaire de geometrías
apestantes, volutas de la radioesfera
que suministran tus cabildos gozos,
esos que la penumbra sostiene
sobre mi cabeza para no destocarte
para que siempre acontezcas
aunque yo ya muera,
aunque tú ya mueras
o ambos muramos
ojo a ojo, diente a diente,
de oreja a rabo en el otro descabello,
el de las pieles rojas
y verdes.


Descombatir el desvío hueco
y absoluto dejamen
de las cosas.
Denostar aunque no te rías,
perpetrar y subsumir,
contrincar.


En rojo y verde me siento
sobre la tierra, me hundo
en el barro y camino a cuatro
suelas o lados que vuelan alto.
No necesito padres para sostenerme,
me basta el duro suelo
de tu mente y el tierno vello
que de tu mano enciende el sol,
tú, humeante hombre cuadrado
con verde nuca transparente,
eres mi auténtico amor,
con todo los inconvenientes
de mi verdadero amor,
incluida la ruptura
de mi verde roja pulpa.


Los goces, para los civilizados.


(Sofía Serra)

La lluvia (Poema de Borges)

La lluvia


Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.


Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
y el curioso color del colorado.


Esta lluvia que ciega los cristales
alegrará en perdidos arrabales
las negras uvas de una parra en cierto


patio que ya no existe. La mojada
tarde me trae la voz, la voz deseada,
de mi padre que vuelve y que no ha muerto.


(Jorge Luis Borges)

El Dis-Curso

(Correcciones Nueva biología)


El Dis-Curso


Duelan las patrias: Suelen.
Padecen las matrices: Hagan.
Penen los enseres sobre los que vacilamos,
si discurrir sí…,
si pensar no…
Ajustamos el estómago a las curvas
ciñendo nuestro patri-monio, o matri-monio,
a meras huellas de partidas. O llegadas.
De nacimientos o defunciones
(de cualquier tipo, hechura o estilo, todo hay que decirlo)
están los archivos saturados,
colesterol engrasando
ácidos que nos ayudan a digerir
que no somos ya
ni tan siquiera un disimulo divino.
Ni siquiera amor,
ni siquiera pabilo.
Si acaso sombras,
mía sombra y tuya sombra más
la del edificio o la del sol al ocaso,
sombras juntas, sombras
hechas sombra una
sobre el suelo.


Él nos redime de los límites.
¿Qué nos impide entonces?


Sofía Serra (De Nueva biología)

viernes, 18 de noviembre de 2011

Entre fantasmas (domésticas tele-visiones)

(Correcciones "El muriente")


ENTRE FANTASMAS (domésticas tele-visiones)


una mirada desde el más allá


Desde tu fotografía
desde tan lejos llegas
y tan certero en mi herida clavas
dolor en el hueco de plasma, ya
agua lenta sin ambages,
marea baja.
Aquí bandera o isla
en tu recuerdo,
un soldado en alguna cueva
bajo la manta de piedra.
Lía un cigarrillo entre sus dedos
mientras yo intento acariciar una mejilla.
¿Con qué tocar lo que nos separa
si a este arrastre de abandono
añado alguna gota de lluvia desvirgada
(ya con tierra donde engendrar),
morrenas y riachuelos de grava
y piedras que avanzan rodando con estrépito?
¿Cuánto habitáculo celeste nos corresponde?


mientras más caminas
hacia delante
más se acerca la memoria
desde atrás


en el borde del precipicio.
Y el mar brota desde la sima.


Se resquebraja aquella lasca
como agrietó mi frente
tu mirada vítrea de soslayo,
de ni un atisbo de tu latido
que ya no bate.
Suelto y al mar.


Así te fuiste.


El soldado permanece liando un cigarrillo en su cueva.
Se ahueca la tierra y yo enmudezco.
Conquistó el alba como
conquistó la bandera en Iwo Jima
tu soldado,
corazón, verde y extracorpóreo corazón.




la(bo)res


(La pala)
En la televisión
en media hora
se ve el final
de una segunda
guerra mundial
en media hora.
Hace 55 años y pico
que murieron 50 (¿por qué no cincuenta y cinco?)
millones de seres humanos
a manos de otros iguales.


(El pico)
1. No sé cómo aún quieres ser letal
    para el ser vivo que te mira.
2. No sé cómo aún tienes valor
    para cobrar dinero por un poema.
3. No sé cómo no deja paso
    la vieja joven a la vieja anciana
    en la cola de la caja del super-mercado.
4. No sé cómo puedes juzgar
    sin conocer.
5. No sé cómo puedes no poder
    morir a diario.


Hoy pagamos hasta para morir
fueron dioses efectivamente
fueron nuestros ante-pasados.


Sofía Serra (De El muriente)

A la aurora (Gutierre de Cetina)

A la aurora


Horas alegres que pasáis volando
porque a vueltas del bien mayor mal sienta;
sabrosa noche que en tan dulce afrenta
el triste despedir me vas mostrando;


importuno reloj que, apresurando
tu curso, mi dolor me representa;
estrellas con quien nunca tuve cuenta,
que mi partida vais acelerando;


gallo que mi pesar has denunciado,
lucero que mi luz va oscureciendo,
y tú, mal sosegada y moza aurora,


si en vos cabe dolor de mi cuidado,
id poco a poco el paso deteniendo,
si no puede ser más, siquiera un hora.


Gutierre de Cetina (1520/ 1557)

martes, 15 de noviembre de 2011

La novia cadáver

La novia cadáver


No, creo que no hubo
amniocentesis.


algunos hombres y mujeres
cocean, vocean aullidos
de sus trancas y pezuñas
castañas.


Caminar, tanto caminé
sobre las ortigas
como terminan los pies
en dedos de costumbre
en la yerba
y sus flecos punzantes.
Consumisteis un porvenir
de solaz indiscreto,
oculto lo más bello
ahora como siempre
trabajan los dioses.
Y yo lloro,
lloro.


ese habitante cuadrado
habla verdes por tu nuca.


Si más deseo
avarientos jamelgos
y otros cuadrúpedos
Himalayas
como techos andróginos
donde todo es posible
en el vaso boca abajo
y la salud requerida
por tu lengua escalando
el cuello de los olvidos, timbres
del arco trilobulado que abre
son, sentido y mecha
hasta la escafandra.


he pretendido adioses
cuando sólo he casado              con mis muertos
estas manos y tu boca
qué soy sino
tan sólo
una
sola


(Sofía Serra)

En recuerdo de Tomás Segovia


recuerdo


D
Esplazar el contenido de este verbo,
Para así detenerte en mi frente.


                                           
Hasta ayer mismo no me he enterado que había muerto. Un poeta cuyos textos me acompañaron más asiduamente la primavera pasada tan sólo porque tuve la suerte de dar con su blog. Un poeta que aún seguía creyendo en la poesía y en la necesidad de compartirla, necesariedad para unos y otros.
Tuve la fortuna de cruzar con él un par de breves correos. Me impulsó a escribirle el hallazgo de un poema, entre sus últimos, que hablaba de lo mismo que  había ido descubriendo desde que comencé "El paraíso imperdible" allá por 2009. Sonrío ahora porque tuvo la amabilidad de contestarme (¿cuántos poetas actuales se dignan contestar, aún siendo amigos, de una a un correo?) nada menos que agradeciéndome mi "palmadita en la espalda", como si alguien con esa monumental obra a las suyas pudiera necesitar el ánimo o la felicitación producto de la admiración de una lectora cualquiera: tanta humildad en tan poco contenedor usado, un breve correo de los, imagino, cientos que podía recibir y contestar a diario.
Cuando tuve noticia ayer de su muerte, me pregunté que qué clase de mundo vivimos, y entre todos permitimos, rebosante de información, de posibilidades de conocimiento, de bombardeo de datos, aconteceres y voces que sin embargo no me permite enterarme de la muerte de un poeta al que admiro y con el que tuve la entrañable suerte de contactar personalmente.
He estado releyendo poemas suyos  en su mismo blog, hay también muchos más expuestos en cualquier lugar de internet, pero no voy dejar aquí ninguno. Me reservo uno de ellos con el que dado casi por casualidad (sic) para una entrada muy personal que llevo pensando desde Agosto. A cambio dejaré una de sus cartas, tan actual como su misma muerte. Él lo decía, que de lo que tenía nostalgia era del futuro. Yo me identifico con sus palabras.
Dejo tan sólo el enlace a su entrada en wikipedia, para los más despistados: TOMÁS SEGOVIA

(Nota personal:Cuando se comience a leer el texto que abajo dejo se comprenderá por qué he incluido ese tango flamenco en esta entrada. La busqué el otro día porque es una de las que más me gustan de las con que ensayamos en las clases de flamenco. Pienso que a Tomás le gustaría oírla y verla bailar.)


CABALES 
TU EDUCACIÓN O LA MÍA
          Querido Matías Vegoso:
Es claro que tú y yo, cuando decimos modernidad, no pensamos en la misma cosa. Para empezar, yo no comparto tu entusiasmo incondicional por una época que nos ha dado a Bush, a Berlusconi, a Putin –y no sé si tú colocas en esa misma época a los no menos encantadores Hitler, Mussolini y Franco. Tampoco soy necesariamente entusiasta de una época que ha llevado al paroxismo a Madonna o a Michael Jackson (gringos, por supuesto) y ha ignorado en cambio a Miguel Poveda o al Mono Blanco –y no me digas que no sabes quiénes son, porque con esa confesión me das del todo la razón. Esa ignorancia, en contraste con la fama de los gringos mencionados, en alguien de lengua española no es sólo falta de información; es perversión de la información. Es indudable, para decirlo del modo más impertinente, que por muy estimables que sean esas famosas figuras, la desproporción monstruosa de su fama no se debe a que sean monstruosamente mejores que los otros dos mencionados, sino a que su país es monstruosamente poderoso y tiene monstruosamente más cañones.
Además, la perversión de la información se ha vuelto especialmente mortífera porque en la modernidad (o tal vez fuera más exacto decir en la posmodernidad) la información usurpa casi enteramente el lugar de la educación. Acabo de leer en un artículo serio esta frase elegantemente escéptica: “si bien la alta cultura se empobrece, la sociedad no se derrumba: sólo se transforma.” Hombre, es obvio que la sociedad siempre se transforma, pero ¿es que da igual una transformación que otra? ¿Da igual que la sociedad, aunque no se derrumbe, se transforme en un hato de predadores despiadados o en una comunidad de ciudadanos solidarios y responsables? Y el artículo concluye: “Distinto es que la dirección que adopte ese cambio –las consecuencias de la libertad– pueda disgustarnos.” Si he entendido bien, el argumento es éste: puede que la sociedad que estamos preparando sea asquerosa, pero qué quiere usted, así es la libertad; no querrá usted pedirle cuentas a la libertad y arriesgarse a que la sociedad se derrumbe. Y nadie nos oculta de qué libertad se trata aquí: la libertad de empobrecer la cultura superior.
Pero que la sociedad se encamine en una dirección o en otra depende de la educación más que de cualquier otra cosa, sobran los estudios que lo demuestran minuciosamente. Y no sólo la educación básica, porque sólo una auténtica educación superior puede resistir frente a la tendencia posmoderna a reducir la educación, en el mejor de los casos, a mera información, y cada vez más en mera formación y capacitación. A eso los ideólogos posmodernos lo llaman una educación funcional: educar para los puestos de trabajo. ¿De trabajo social? No, hombre, ni que fuéramos comunistas: de trabajo en las empresas. Las cuales (liberté liberté chéri-e) son libres de empobrecer la cultura superior, que no sólo les sirve de maldita la cosa sino que más bien induce ideas raras en las mentes inquietas, y de requeteempobrecer la educación básica quitándole sus anticuados resabios educativos.
Que en las llamadas democracias la educación está en crisis es algo que salta a la vista. A Obama le ha puesto a parir, en sus proyectos educativos, una derecha oligofrénica con argumentos delirantes que nos parecerían de la edad de piedra si no fuéramos tan posmodernos. En España sigue enseñándose religión en las escuelas, sigue vociferándose contra la enseñanza de los valores democráticos en clase, y hay regiones donde casi la mitad de los colegios son o privados-privados o privados-concertados. En México la más avanzada corrupción (y ya es decir) es la del sindicato de maestros, de los cuales las dos terceras partes no pasaron la prueba de capacitación, más del 80% de los estudiantes son gravemente deficientes en matemáticas y los libros de texto obligatorios, si no tienen que retirarse antes de utilizarse, reciben las críticas más amargas de los conocedores. En Francia, madre de la educación laica y de la consiguiente separación de la Iglesia y el Estado (condición necesaria de toda democracia, por lo menos a juicio de todo el que no sea posmoderno), el neo-lo-que-usted-quiera Sarkozy ha declarado que su país es laico pero no tanto, a la vez que propone una “autonomía” de las universidades sobre el modelo de la autonomía de las empresas.
En medio de todo esto, comprenderás que yo no pueda dejar de preguntarte: ¿es moderna, o es posmoderna, la idea de que la libertad es esa cosa que se paga con desigualdad, injusticia y deterioro de la cultura? No me irás a salir con que los estalinistas tenían razón cuando describían así la “libertad” de las democracias capitalistas. Porque en fin, mal que nos pese a todos, empezando por El País y la cadena SER (pregúntale a Oliver Stone), los únicos países hispanohablantes que han desterrado el anafalbetismo son la España posfranquista, Cuba y Venezuela. ¿No sería interesante la idea de que en más de un aspecto posmoderno quiere decir antimoderno? A mí por ejemplo no me parece muy moderno diluir la laicidad del Estado como en el siglo XVII, favorecer la enseñanza privada como en el Antiguo Régimen, apuntalar al patronato y contener los derechos laborales como en el siglo XIX, confiar la salud a iniciativas privadas como antes de las guerras mundiales y otras menudencias de este calibre. En fin, creo que mucho de lo que tú llamas modernización yo lo llamaría demolición (derrumbe) de lo moderno. Y no sólo en lo político y social, porque ¿tú crees que Andy Warhol avanza en otra cosa que en demoler a Picasso o a Modigliani?
Un moderno abrazo de tu demolido amigo
                                                                                                                                         T. S.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Otoño embrionario



Otoño embrionario

Golpearán
la linde del devenir
la niña y el autómata
soldado a sus meninges.
en este noviembre duro
y caliente como un soldado herido
en la circunfleja batalla
del devenir de las cosas
quietas e hinchadas
sobre sí y no
de quiromántica respuesta
ante el trago amargo de
las hojas vivas
y amarillas como el sol.
Y verdes como la yerba
de mayo.

Lo has vengado ya un poco todo
y la sien te habla y le amanecen labios
tersos exactamente simétricos.
Rueda la ventolera
de un perfil completo
de afasia,
algunos gobernantes
sin cetro ni urnas
blanden sus bocas
de alfanje.

de un otoño caliente
a un noviembre
medianamente obtuso,
medianamente obsceno
con muertos
con nombres
de verbos.

otoño engolado
y rápidamente converso
¿me ayudas?
no encuentro el modo
de extra
viar
me
de
des
aparecer
des
pistar
me
des
co
loca
irme
des
motivar
me
des
en
tu
mecer
cor
tar-los-cabos
y los me-nos-cabos
extra-su-e-tu
denarios.

escribir de noche,
para los vampiros.


otoño embrionario,
o La Noche.


(Sofía Serra, 4.00 a.m., 14/11/2011)

domingo, 13 de noviembre de 2011

Contribuir



(Correcciones "El muriente")


Contribuir


Le fue dado. La mujer del César
no tiene que parecer honesta.
Con que lo sea,
me basta,
me sobran las migajas
del pan nuestro de cada día
a salvo del de en medio
que es puerta al infierno
del sin tú.


los días


son tan cóncavos que les quepo entera
por las otras manos,
por sus manos
me llega
la primera vida,
la primera vida siempre marcha,
siempre en marcha
deduzco
que es mi inercia
la muerte.


Sofia Serra ("El muriente")

viernes, 11 de noviembre de 2011

Venus sola al sol

(Correcciones "Los parasoles de Afrodita")




Venus sola al sol


Ven usada a morir
Voy a nacer
para no morir.
Voy a yacer
para no dormir.
Soy no sólo luz, Amor.
Soy la que soy sin ahuyentes,
soy la fuente que consumo y doy día a día,
desde mis fosas nasales hasta mi matriz
siempre llena y anhelante de alma labradora
y bomba corazón que riega
las células con sangre y agua y sales
de mí al extraerte ya, nula yerba, débil
árbol sin raíz de parte a parte,
de simiente inasible,
de sol símil de sial alumbrado
por los nifes expandidos
que cantaron en mi boca a tus ramas secas
de abandono, tanto ultraje en la interna tierra.


Tan alta te llego,
tan alta te abarco y te escarbo
con mis manos y con mi frente
de acero derretido en sangre madre,
que como Lobezno me integro y me revierto
en la que me subyace a todas horas,
gravitacional en mí misma,
plena y correspondiente.


No con uno, sino con los cinco mil millones.


Como aurora, como aurora.
Como tarde, como tarde.
Como atmósfera bailando por el orbe
libre ocaso, libre alba soy y osadía
en esta tierra llena de memoria y descuidos,
tan humana, tan caliente, tan salobre
que te saca de tus sales,
y que pasto de las llamas seas, por seco
y por semi-divino venido a menos:
yo peleo por lo que nunca abocas,
que no es fluir,
que no es verso, es
llegar,
que sólo sal-go!,
¡sal!,
ceniza embriagada de marinos vientos
con velocidad de presencia
cuando ellos no están ausentes.


Yo sólo amo Lo que sí sabe nombrarme.


Sofía Serra (Los parasoles de Afrodita)

la-lili-put

la-lili-put
perdida en este asomo
de andróginos gulliveres




Y que ninguna salva
venga a pronunciarte,
a espantarme el alarido de tu nombre.
un corazón boca,
un estómago transferido,
una ausencia conjunta,
un hueco prodigioso
en el archivo de este vientre


durante el frío ascuas y el frío noche.


en la cadencia del alma
en las sedes de tu acceso,
en el vuelo del selenio sobre mis hombros,
la luz con dos velas que no enciendo
y el deambular reposado
de la yerba levanta tu paso
bienvenido sobre la tierra
húmeda y marrón
como un jazmín de otoño.


la bala perdida rozó
la esfinge de tu atajo
y yo ya no más fui.
Sólo aldaba.


(Sofía Serra)

jueves, 10 de noviembre de 2011

Canto de poeta loca

(Correcciones "El deshielo")
Canto de poeta loca


Demasiadas esquinas en esta plácida lumbre de otoño,
demasiadas para ser pobladas por el rocío.
Entablan diálogo con las verticales sureñas
almidonadas al hilo del puro jacinto y la escarcha,
descubiertas de arrobo, de senil jurisprudencia, de suertes ilegítimas.
Justifican por sí mismas a la apreciada lombriz
que bajo la tierra orea los otros páramos, 
los silenciosos, los horizontales, las jactancias.
Y ellas, demasiado sumisas.
Demasiado sumisas.


Y se quebró de nuevo el trampantojo:


Poema tras las últimas horas, poema tal vez
amarrado al ebrio verbo que presagiaba
la evanescente síntesis que el agua y las piedras levantan.
No hay lugar para el sobrevenir más que allá,
en la estera, ante la puerta del jardín de no sé qué delicias,
pequeñas suertes, el inabarcable entorno de la yegua sin errar,
los eternos circunloquios que hábilmente
aterrizan como ángeles de hielo
ante estos pies ya reconstruidos.


No atisbo el mar más que tras tu mirada,
no se evade de tus ojos la luminiscente,
sólo asomo de belleza cargada de ti
en el retorno de la marea que vuelve y que vuelve
acarreando de nuevo esta orilla,
estas arenas, estas piedras...
De nuevo piedras que se quedan
para vaciar el horizonte de rostros,
para poblarlo de penumbra agigantada
en el hueco de esta rima entre el sol y la tierra.


Y ya nada sirve, nada justifica tu envergadura
de piedra imantada más que el dorado que tu corazón proclama.
¡Corazón, corazón, ¿por qué pernoctas siempre sobre tu lecho de abandono,
de caudal abierto manando al borde del abismo?!
Cansar para doler, ésta será tu última tarea.
Como granada entre los alisios te recojo
y te umbro entre estos brazos tuyos, te acuno:
Duerme, duerme en tu llanto tu eterno soliloquio
de poeta extenso sin miedo al eco o al vacío,
al supremo reflejo del tú más tú en el todo.
La noche, que en esta suerte de otoño
se ha hecho más llagada, más justa,
aboga por tu propio desvarío de ser inconcluso,
de ser benévolo, de pobre cantor sobre las piedras,
las yerbas, las aguas claras y las azules aguas…


Si de la suerte a este abandono
va tan sólo el cauce ancho de este río,
que así sea, que no se seque el mar
por la ausencia del pequeño venero.


Sofía Serra, "El deshielo" (2009). De la trilogía "Canto para esta era"

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Un verde en dos poemas de "Canto para esta era"

(Correcciones "Canto para esta era")


Corazón, verde y joven corazón


Sé de más verdes corazones
que los que la cristalina sombra
y la juventud auguran.
De donde yo llego,
todos se funden en armónico galimatías.
Allá, el verde es tan sólo un color.
Camina el soldado por la desierta llanura
poblada de esmeril y rubia yerba agostada,
sobreentendiendo que,
a su paso, el sol sólo hace
vegetar lo que como astro solicita,
cuando, sus hombros, su gentil nuca
y su verde corazón soportan
el peso consumado de la existencia,
los valles habitados y la misma cordillera
que renquea cuajada en cojeras al son
de la irrevocable cadencia de
sol muerto,
sol vivo,
luna con el orbe,
tierra de planeta sobre la estera de la puerta
en el zaguán de la nomenclatura
de aquél que padece y no sonríe.
¡Ah!, mi verde y joven corazón,
eterno bajo las pieles ajadas por el acomodo
y las jactancias, bajo las víctimas
y los ruidos externos y arrugados,
los síncopes de las ajenas melancolías,
los cortafuegos a tu propia pista…
¡Ah!, qué bien combates como valiente soldado,
corazón, ¡verde y joven corazón!
Tan solo.
Tan solo...
Tú, arquitecto de pirámides,
único posible guerrero cuando el silencio
no deja ni piedra sobre piedra allá en la tumba.




Aún tu joven y verde corazón


Aún en todas las batallas del mundo
se alza tu estandarte extendido,
sábana de paz aleteando
al compás del poderoso y rítmico eco
que el pálpito de tu pulso
generoso y, aún, todavía, aturdido
por los menoscabos que tus pasos, aun escasos,
van absorbiendo desde la arena a tus huellas,
desde el agua salada a tu suave planta,
a tu carne aún joven,
a tu alma grande aunque tierna,
imprime en el libro del orbe.


…Que no lo tumbe el rompiente
de las olas de los mares ajenos.
Que las lenguas de sus mareas,
vivíficas como páginas de agua,
sólo te laman las heridas.
Si es que hubieses de padecerlas.


(Sofía Serra, "Canto para esta era", 2009)

domingo, 6 de noviembre de 2011

Pekinesa en adobo

(correcciones nuevo poemario aún sin título pero que ya va cogiendo sentido y forma)


Pekinesa en adobo




hablemos de honduras:
esta foto extraña
como tú mismo.
Ando solo ando
con las clavículas.
Ella trina vehemente
y anda, sólo anda.


luza ese circorama
y esa puerta sola
de paseo automarítimo
en verde y n(m)o-verte,
venir.


esas minúsculas y prescindibles autarquías,
el viento y el oeste uniéndose,
la nube y la montaña,
la altura,
la lluvia.
reciclaje.
beso a beso beben
sus reales salivas
se ven ven-irse.


(Mirad como desentrañan
las tripas algunos Hombres.)


esos son
ciertos-on
rojo entre
comillas


tú eres en el casto
idioma yo te hallo
hacia mi-y(ll)-oriente.


Sofía Serra
 
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