jueves, 1 de septiembre de 2011

Corazón, verde y joven corazón

Este poema lo compuse para exactamente mi hijo, inspirándome en una fotografía concreta de dos años antes, la que expongo más abajo, pero hasta hoy mismo no me he dado cuenta de que hablaba de otros y hasta de cualquier otro verde corazón. Los poemas que escribimos también nos hablan a los mismos autores tiempo después de escribirlos.
Aprovecho esta entrada para comunicar que he decidido ir pasando a papel por mí misma los poemarios que vaya terminando de corregir. He aprovechado durante el verano para hacerme con el funcionamiento de un programa de maquetación distinto del que dispuse cuando estuve en la editorial. Sólo me queda resolver el problema de las portadas porque no estoy segura aún de qué materiales usaré.
Empezaré por "Canto para esta era", del que este poema forma parte, que es el siguiente que siempre he pensado como el siguiente para poner en papel, aunque sea la segunda parte de una trilogía. Por eso lo he desenlazado de su fotografía en la columna de la derecha.
(Y ahora me doy cuenta de que sin pensarlo hace como un mes que decidí cambiar la tinta con la que este blog se escribe, del matizado gris al verde... cosas de la poética de las cosas, ;)



Corazón, verde y joven corazón


Sé de más verdes corazones
que los que la cristalina sombra y la senectud auguran.
De donde yo llego, todos se funden en armónica algarabía.
Allá, el verde es tan sólo un color.
Camina el soldado por la desierta llanura
poblada de esmeriles y rubia yerba agostada,
sobreentendiendo que,
a su paso,
el sol sólo hace vegetar lo que como astro necesita,
cuando,
sus hombros, su gentil nuca y su verde corazón
soportan el peso consumado de la existencia,
los valles poblados y la misma cordillera renqueante
cuajada en cojeras al son de la irrevocable cadencia de
sol muerto,
sol vivo,
luna con el orbe,
tierra de planeta sobre la estera de la puerta
en el zaguán de la nomenclatura de aquél que padece y no sonríe.
¡Ah!, mi verde y joven corazón,
eterno bajo las pieles ajadas por el acomodo
y las jactancias, bajo las víctimas
y los ruidos externos y arrugados
y los síncopes de las ajenas melancolías,
las cortapisas a tu propia pista…
¡Ah!, qué bien combates como valiente soldado,
corazón, ¡verde y joven corazón!
Tan solo.
Tan solo...
Tú, arquitecto de pirámides,
único posible guerrero cuando el silencio
no deja ni piedra sobre piedra allá en la tumba.


Sofía Serra, "Canto para esta era" (2009)

2 comentarios:

Flamenco Rojo dijo...

Después de leerlo pienso que sería una buena letra para una canción...sólo le falta la música.

Un abrazo.

Sofía Serra Giráldez dijo...

jaja...pues sí, mira, porque la poesía que escribí en este poemario no tiene nada de musical, y rítmica sólo en algunos poemas.

A ver si se fija en él Shakira por lo menos, yo daría lo que fuera...
:), un beso

 
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