lunes, 22 de agosto de 2011

Cien pies y una salamandra

(Correcciones "Nueva Biología")


Cien pies y una salamandra


Blanca, avarientamente blanca,
me escarbo.
Sol, yo aquí. Vos, sin hueso.
Esta pérdida es mi norte,
¿cómo puedes vivir mi ausencia si aún no te has ido?


Salamandra vespertina,
qué bien suenan tus flores malvas
frutos de la vid que me despertó
sobre la clara piscina del día
cubierto con rosas flores,
y el trino del ambidiestro volante
que me conduce
por los pasillos de este hospital de guerra y luces,
un hospital en llamas.
Sentada quedo observando tu gesto de niño travieso.
Surtidor
que escala al cielo,
que al cielo escala
y luego
baja.


no sé qué es peor,
si un boomerang de canto
o un buey al pairo
de tu andanada sobre los verbos.
Son los dardos que las yerbas lanzan contra las tibias.
Ay, mi eremita andante, qué difícil
mover tantos pies desde la columna.


…De dónde llegan y hacia dónde van
vía intramuros.


Sofía Serra, 2010 (Nueva Biología)

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