lunes, 6 de junio de 2011

El deshielo

El deshielo

Si de vez en cuando mi boca en tu boca se enreda,
alerta a los nervios opacos,
esos que no excluyen a la materia,
con permiso o sin él afianzaré mis ijares sobre el suelo.
Mi boca: mi yunta y mis alas abiertas.
Si de mi boca espanto a estas dulces llagas
que como palomas de ida y vuelta sostienen a la memoria
tras el aullido del agorero salvaje,
tú no te asustes, amada ama de mis venas.
Sólo los bancos y los árboles permanecen anclados a la tierra oscura,
y hasta en el deshielo,
comienzan aturdidas esas tuyas a licuarse: ríos de mares aún nonatos,
verbos contenidos en los glaciares bajo la presión de los heleros
deshilando el cambio termal como soplo oxigenado
sobre estos ya jadeantes pulmones.
Del deshielo a la muerte anuda el paso del natural suceso
como aquella que nos dio vida y lugar,
madre, no deseo tu muerte
precisa la ancianidad, me conquisto y luego contigo me iré…
Vejez, pero no carencia.
Vejez como humana naturaleza,
vejez como flor espigada, no contrahecha en cementeriales plásticos.
Vejez resistencia, que yo contigo me quedo.
Vejez como la del río, cada vez más ancho, más pausado, más fértil,
más desprendido de su cauce,
espacio ilimitado, acontecer sin tiempo,
planicie moldeada a fuer de amables ecos
de los gritos proferidos por el hombre…
mar.

Como tú, madre, como tú.

(Sofía Serra, 2009)

2 comentarios:

Leonel Licea dijo...

Otro poema que merece ser leìdo, Sofì. Mi mente, inevitable, viajo allà donde mi gente...
Un abrazo.
Leo

Sofía Serra Giráldez dijo...

Lo mismo pienso sobre el poema que subiste anoche a tu blog, Leo, sino que era tarde y preferí esperar a hoy a decírtelo...ahora iba, ahora voy.
Un beso

 
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