viernes, 27 de mayo de 2011

POR LA DEMOCRACIA Y CONTRA EL LIBERALISMO ECONÓMICO

(Sólo apuntes. Hoy he tenido mucho trabajo. Lo que va en negrita lo escribí esta mañana en un etiquetado de facebook que me llegó.)

Los valores de la democracia no son falsos. Tan sólo sucede que sus principios son frágiles, porque se basan en el poder del individuo. Y el poder del individuo es inmenso con respecto a ella. Basta la inconsciencia de un sólo individuo para corromperla. Por eso nunca actuaré contra la democracia, sino a favor de la conciencia del individuo. Cuando todos seamos conscientes de ese paraíso interior que todos llevamos dentro, entonces la democracia no necesitará quien la defienda, porque el individuo se habrá convertido en pilar consistente de ella. Insisto, no falla la democracia, sino el que es capaz de corromperla. Esto ya lo intentó demostrar Sócrates hace miles de años, y aún, aún, no lo hemos aprendido.

Todo lo demás significa depositar el poder en manos del grupo. El grupo, organizado o no, no tiene cerebro ni corazón. El grupo es la masa. En el grupo el individuo debe sacrificar su propia libertad, su propio derecho a la diferencia en aras de la disciplina que será el único “pegamento” capaz de unir, siempre artificialmente, a todos los yoes posibles, cuando la democracia es el único sistema que hace el hueco a la independencia del individuo con respecto al otro. El que no reniega ni suprime la voluntad ni el libre pensamiento de cada ser humano, de lo diferente a uno mismo. Al contrario, se alimenta de ella, de la diferencia de cada cual con respecto al otro. Lo único que se necesita es que el individuo adquiera consciencia de sí mismo como ser diferente para que pueda otorgar lugar a la presencia de lo diferente como necesario también para él, el valor de la presencia del otro, de la diferencia a sí mismo para que el mismo sistema que los protege pueda asentarse en, en vez de en pilares frágiles, individuos sin consciencia, en un poderoso cimiento que conformará la suma de todas las individualidades conscientes de su propio potencial.

En la misma fragilidad se evidencia la grandeza de la democracia. No anula, no rasa, no constriñe, no cercena, no homogeneiza. Sólo establece un finísimo malla para que cada individuo pueda sujetarse dejando siempre el hueco a la diferencia de cada yo a la vez que hace responsable a cada yo de la pervivencia del otro. De cada individuo depende la permanencia del otro, del derecho a lo otro, del derecho a la existencia de lo diferente a cada yo.

La democracia no es ninguna madre. La democracia es una hija delicadísima y fragilísima que necesita cuido permanente por parte de cada individuo: la única herramienta para cuidarla es la propia conciencia de cada individuo.

Todos los sistemas basados en la existencia del grupo han concluido en sistemas totalitarios, ¿por qué?, porque el poder del individuo, en carencia, es inmenso, la necesidad del ser humano de destacar su propia individualidad es intrínseca al valor de ser “ser humano”. El ser humano es ser social y ser individual. Su propia inteligencia, la propia consciencia de su individualidad, cuando se halla en peligro de ser sometida, se rebela. En un movimiento agrupacional siempre habrá que renunciar a aquello que nos hace diferente por el bien mismo del grupo. Si esta presión sobre el individuo se acumula llega el peligro. Es entonces cuando esos principios siempre ideales en los que se basó la nacimiento del sistema grupal da con su talón de Aquiles: el líder. la figura del líder hallará campo abonado para la implantación de las necesidades de su yo sobre el grupo (las otras individualidades habrán sido negadas por los propios fundamentos del establecimiento del sistema grupal), incluso con la colaboración de él ( ya he dicho que el grupo no tiene ni cerebro ni corazón), aprovechará el entramado disciplinar y estructural establecido para poner en marcha los resortes para la defensa nunca ya de los ideales del grupo sino de sus propias necesidades individuales (corrupción del sistema grupal) Y entonces llegan las debacles en los sistemas grupales. Llegará la corrupción al sistema grupal. En los sistemas donde el cimiento es el grupo, la negación de la individualidad, siempre llegará a destacar esa individualidad más potente psicológicamente que las restantes, la cual, entonces, aprovechará la misma estructura condenatoria de las individualidades, fundamento del sistema grupal, para imponerse o someter al resto. Surgirá el dictador, surgirá Hitler, surgirá Stalin, con su correspondientes necesidad de exterminio de todo aquello que no sea lo que ya la propia corrupción del sistema grupal lleve a determinar.

En la democracia el individuo no tiene necesidad de rebelarse porque no hay carácter grupal que amenace la propia independencia del yo, por eso en democracia se está "a salvo" del surgimiento de dictadores.

Sin embargo es bien cierto que no se está salvo de las corrupciones de cada individuo puedan inyectarle. Pero un individuo siempre puede llegar a pensar por sí mismo, tiene cerebro. El grupo no lo tiene. Al grupo hay que convencerlo.

Apuntes contra el liberalismo económico

Se confunden las corrupciones del sistema con el propio sistema.

Se confunde democracia con liberalismo económico. El liberalismo económico se basa en la lucha entre individuos, entre estados, entre entes. Se basa en la competitividad, en la rivalidad. Tendrá derecho a más aquel que más valga: la ley del más fuerte. Se basa en el instinto más primario del hombre, el miedo al otro. La democracia anula potencialmente este miedo puesto que establece la igualdad entre todos, por su propio fundamento, cada hombre, un voto, independientemente de su posición social. Cada yo, el poder. En la diferencia está el valor, lo valioso. Cada yo vale por sí mismo. Convierte a cada hombre en responsable de la pervivencia del otro, de lo diferente a él.

El liberalismo económico se basa en la inconsciencia de cada yo sobre lo otro, sobre el otro, sobre las necesidades del otro. Sólo alienta las necesidades de “propio” ente.

El liberalismo económico es la garrapata sanguinaria (todas las garrapatas lo son, he estrujado muchas entre mis propios dedos) que se le ha adosado a la democracia, que ha aprovechado su misma fragilidad, la todavía poco extendida conciencia del individuo, para sentar su reales poderosas encima del mullido cuerpo de la democracia. La única forma de combatirlo es la misma por la cual la democracia llegaría a contar con pilares sólidos que la harían pasar de ser una hija frágil a una hija independiente ya de cuidados del hombre: la conciencia del individuo, la conciencia del otro, la conciencia de que si el otro puede menos y yo puedo más, y dado que la misma democracia establece la igualdad entre los individuos, se puede generar en el yo la necesidad acuciante de que aquel que es diferente al yo, tiene el mismo derecho a tener, hacer, ser exactamente lo mismo, porque somos exactamente iguales aun pudiendo de forma diferente. Es decir fomentar la conciencia individual de la presencia del otro en la tierra y de sus mismos derechos que la propia democracia establece.

En realidad y en el fondo democracia y liberalismo económico son incompatibles por sus mismos principios. Mientras que una asienta las bases para la contemplación positiva de la existencia de lo diferente, del otro, el liberalismo económico asienta las bases para el establecimiento de la contemplación negativa del otro convirtiendo al de al lado, es decir, al hermano, en puro rival, a la manera de nuestro padres los cavernícolas.

Este es el error que cometieron las democracias en el siglo pasado, asimilar un concepto (democracia, que llega desde la Grecia antigua) a otro (liberalismo económico, que proviene de la edad moderna inglesa) simplemente porque ambos se fijaban en la individualidad (corporativa o humana), ambos otorgan lugar al individuo, pero mientras uno parte de la igualdad entre ellos para llegar a la fraternidad (si tú eres igual a mí, tú eres mi hermano), el otro parte del miedo para dar lugar a la competición (tú eres mi rival), y por tanto a la eliminación (en sentido figurado o no) de lo otro, que es al fin lo que conlleva  toda victoria (salvo en democracia).

(Craso error: asimilar conceptos económicos con el ser humano. Ay, marx, marx..bueno no, y engels , y Hegel. Revoluciones burguesas contra monarquías= independencia de la clase solvente tras la revolución francesa. Marx, debiste hincarle el diente al capital, no al ser humano. pero claro, eras un científico..¿qué va entender un científico de aquellos tiempos sobre humanidades?
Claro que si hubiera seguid adelante la corriente panhumanística del derecho iniciada por fray Bartolomé de las casas en vez de que triunfara la de los empiristas ingleses, tal vez... tal vez... esto es una ucronía. Eliminado.)

— Reforma de la ley electoral, primordial, para que no favorezca el bipartidismo (los ingleses saben jugar entre dos, los españoles sólo armar la gresca, imagino que cuestión de geografías).
— Curso intensivo de educación para la ciudadanía a menores de 40 años y mayores de 60 ("resabiaos" de las antiguos conceptos revolucionarios), aproximadamente y estudiando cada caso muy detenidamente.
— Curso intensivo para cada ciudadano sobre la conveniencia de aprender a pensar por ellos mismos y no con la ayuda de los bancos.
— Curso intensivo para cada ciudadano para que aprenda ponerse en el lugar del otro y no sólo proteste cuando es él el que no ha podido seguir pagando la hipoteca.


2 comentarios:

acróbata dijo...

Si alguna vez aprendiésemos que somos animales grupales con una gran fuerza individual para sumar al colectivo y no actuasemos como lobos solitarios peleándonos con nuestros congéneres, entonces la humanidad terminaría de una vez de despegar.

En líneas generales el ser humano individualmente es fantástico, pero es muy cobarde y en sociedad se deja fácilmente corromper. En nuestra especie una sola manzana si pudre un cesto completo.

La democracia no es perfecta(nada lo es), pero hasta la fecha es lo menos malo, el problema es que muchos que no son nada democráticos se aprovechan de ella, pervirtiéndola en beneficio propio. Cuando manejan el poder son defensores a ultranza de sus tres pilares básicos, pero amigo, cuando no lo tienen no les importa ponerla en riesgo para alcanzar sus objetivos.

Muy buena entrada Sofía, ¿se nota mucho que me encanta leerte?...jajaja.

Buenas noches amiga.

Rodolfo Plata dijo...

QUE LA INDIGNACIÓN DEL M15, NO LA SILENCIE LA REPRESIÓN VIOLENTA SINO LA SATISFACCIÓN DE LA DEMANDA CIUDADANA QUE EXIGE SE PERFECCIONE LA DEMOCRACIA “AHORA”. Democracia es el gobierno del pueblo, pero delegamos la toma de decisiones de gobierno dando un poder en blanco a nuestros representantes electos cuantitativamente sin asegurar su fidelidad y desempeño específico. Este es un error capital de la democracia, origen delitos de lesa patria que quedan impunes debido a que los diputados y senadores se convierten en cabilderos al servicio de oscuros intereses para urdir latrocinios legalistas que benefician a imperios y potentados. Esta felonía de tracto continuo exige perfeccionar la democracia inmediatamente, abrogando la partidocracia e imponiendo la auto-gestión legislativa de tal manera que sean las propias organizaciones sociales, y no los representantes surgidos de los partidos políticos, los que promuevan las leyes y tomen decisiones de gobierno, a efecto de acabar con los privilegios e impunidad de políticos y potentados. http://www.scribd.com/doc/34007753/LA-AUTOGESTIO-LEGISLATIVA

 
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