sábado, 14 de mayo de 2011

Diario de tu mala boca

Diario de tu mala boca


Cuando dios nació,
las sombras hablaban
idéntico divino idioma.
Abducido el impasible,
la planicie enmudeció,
y la medida.
Trepamos por los árboles
como manzanas que vuelven
a la crecida rama sobre el río, el lecho.
Tú y mi silueta de ti, tan juntos.
Newton nos habría odiado.
O no: Él fue físico.


Nuclear derramaste ni una sola lágrima
al nacer a tu pecho mis ojos licuados
que blandieron mutismo, tan hermético,
tan sobrecogedor en lo sobrante,
tan administrativo de llantos
y soflamas amatorias periodistas,
epistolares funcionarios
de prisiones sobre mi pecho
y tu pecho tan ajeno
a tus ojos, tanto sollozo perpetrado
contra mis pezones.


Trenes amamanté con mi falda de
algunas flores, benditos fines de semana en
los que sus colores se tornaban grises, que
trastabillaron la vigía avizora de
los humeantes hocicos: benditos principios de mes
en los que tus testículos volvían a tierra,
enarbolaron el atracón de trufa
de los marranos antepasados: malditos mediodías
de agosto
en los que
mis rodillas
flaquearon


sin sobrevivir ni aún al segundo
tras la caída de tus ingles
bajo el peso a plomo de la sevicia.


Tú me has ahogado.
Pero sin agua.
Como el aire al mosto.


4 comentarios:

eloy dijo...

Lo leo y me gusta. Lo vuelvo a leer, me gusta su ritmo ¿te he dicho alguna vez que me gusta el ritmo de tus poemas. No sé si me ha llegado la intención o el fondo del poema. Decía Celaya en un verso que "todo poema si vale se transforma en otros labios". Al leerlo el poema se hace mío, ya es otro, me llega distinto a como lo creaste. Creo que eso es una característica de la poesía (de la buena).
Creo que ya estoy divagando y me voy por las ramas de esos árboles que tienes en tu blog de fotografía que acabo de visitar. Solo decirte que me gustó mucho tu poema de hoy. así de simple.

besos

eloy

Sofía Serra Giráldez dijo...

:), sí, me lo has dicho en otra ocasión, pero tú no te preocupes, a mí me encanta que me lo digas una y otra y otra, yo no me canso de esas cosas, :))), te lo prometo.
No sé si lo bueno, o sea, si sólo sucede con lo bueno, pero sí sé que cualquier obra artística no termina de hacerse hasta que otros ojos, otra boca, otro ser humano en definitiva, no lo ve, no lo toca, no lo pronuncia, no lo hace hace suyo, y lógicamente "trasnformándolo", pasándolo por su filtro...ése y no es otro el misterio del arte, un lenguaje abierto y sin fin, el lenguaje más maravilloso que ha podido "inventar" el ser humano. Por eso lo de las interpretaciones sobre cada obra está de más y el que crea sabe que es lo de menos. Con cada visión o asimilación distinta la misma obra se enriquece y por demás el propio autor como persona, hasta la externa visión del autor sobre lo hecho la convierte en otra...

El sursum corda de cualquier expresión poética sería que pudieran existir cinco o seis mil millones de interpretaciones sobre ella...!!!!
Y ahora disculpa tú por mi divagación, Eloy, ;)... me encanta que Celaya hablara también de ello. Tú sabes que es uno de mis preferidos.
Un placer siempre tus visitas, Eloy
Un beso

acróbata dijo...

Casualidades de la vida o más bien del "feis", me han traído hasta aquí, y compruebo leyendo tu poema que me gusta la cadencia y la riqueza de lenguaje que tienen tus versos.

Voy a dejar una piedrecita a la puerta de tu casa de letras para saber volver.

Saludos.

Sofía Serra Giráldez dijo...

Hola, Tomás. Facebook también tiene sus cosas buenas, como todo en la vida, :), todo depende de para qué o cómo se use.
Y ya no creo en las casualidades, y menos desde que he entrado en tu blog y me he encontrado con "mi" fito y precisamente esa canción , ;).
Ya allí te he dejado mis palabras. Encantada de verte por aquí.
Un abrazo

 
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