miércoles, 6 de abril de 2011

Lenta y duelo

Lenta y duelo

Me pesan los hombros
como se clavan tus frágiles azules
sobre las columnas de la noche:
Se acabó el sol por hoy y por tantos mañanas.


En esta noche de lunas quietas
ni los asombrados eclipses
viven atentos en el cielo.
Los hombres de este lado
dilatan los largos dedos
de sus venerables simientes.
No saben, aún no saben
que los claveles han florecido
desde tu boca.


El llanto de este vientre denso
enmudece la madrugada.
Blanda y sinuosa, media
muda, de mi abandono huida
y de mi beso huido,
ella tampoco sabe
que los claveles han florecido
desde tu boca.


Densa y cálida duerme
la espera. Se llama duelo,
pero duelo tiene nombre
de corto trayecto entre
tu palabra y mi mente.
Extiendo la lenta manta
sobre la blanda cama
de tierra donde brotan
los verdes lunares
y el sol aplazado.
Ya amanecen tus claveles:
el día mana dormideras
entre la ida y mi garganta.

Sofía Serra,  abril 2011

2 comentarios:

tomas rivero dijo...

El llanto de este vientre denso
enmudece la madrugada.
Blanda y sinuosa, media
muda, de mi abandono huida
y de mi beso huido..

Me rozaron la mejilla estos versos.

Sofía Serra Giráldez dijo...

Me alegro de que fuera así, Tomás. Tal vez a tan sólo eso se reduce la única poética en la que creo.

 
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