domingo, 29 de agosto de 2010

En respuesta a Batania tras cruce de breves correos

Dicen que lo importante no son las respuestas sino las preguntas, y yo siempre he pensado que sólo es auténtico poeta quien provoca que los demás se las hagan. Camina Batania de noche y a escondidas sembrando poesía sobre muros y paredes, terrenos que antes sólo servían para que orinasen ciertos animales, de varias especies. Él dice que quiere ser escritor y yo digo que áun no se ha dado cuenta de que lo que emergió, con Iratxe o sin ella, más allá de cachicuernos, neorrabiosos, camisetas y otros merchandising, seguro que cuando murió su padre, es la ecoica voz de un auténtico poeta. Pocos datos tengo, pero con lo que cuento, eso colijo.
Yo dejé de tirar todo cuanto escribía a la edad de 39 años, al poco de morir mi padre, traumas añadidos aparte. Es la soledad que ningún humano desea, la no pretendida, por muy amantes de la otra que podamos ser, la que hace posible oigamos la voz del poeta diciendo: "¡Eh!, ¡que aquí estoy!".  Algunos tal vez, tengamos el oído más afinado que otros (de tísico, que siempre se ha dicho). La voz del poeta no se hace ni se aprende, quizás todos los humanos la llevemos dentro, pero sí necesita hueco por dónde salir a flote. Después, termina inundándolo todo, como un pozo del revés, riega que te riega esta costra dura de la nomenclatura.





La otra cara de sagesse

Ahora que lo pienso, conscientemente,
creo que es verdad, rara soy.
Debo ser extraña.
Nunca me propuse futuro asible
ya saben, certero, por mí posible,
lo que necesitara alguna maña
con conocimiento
sobre el medio, estrategias desarrollables
y demás ata-puercas que justamente guían
al conocer la red de cuadrículas donde se juega.
Nunca me he planteado qué quería ser,
pero hago camino siendo
lo que no sé soy y lo que los demás creo ven.
Ven, venid y decidme qué halláis
en estas palabras hiladas
en la rueca
que hace girar el motor de la lavadora,
que voy haciendo continuos,
lavados, no sé, coladas de lava seguro.
Si saber a dónde llevan sugiere destino,
ni lo sé ni me importa:
El poema camina y yo lo sigo.
Hasta muerto el volcán se comunica con el núcleo.
No sé si la vida es o mejor hay que hacerla
siendo aun sin saber qué,
el único medio a salvo del miedo
jugando con lo que Batania
tan bellamente clama.
Creo, en fin, el poema es ser de vivirlo
siendo
el hacer lo que uno quiera por escribirlo.


Sofía Serra, 28 agosto 2010

viernes, 27 de agosto de 2010

La muerte de Afrodita




La muerte de Afrodita


Dejo de mirar la puerta por donde llego./
Hoy ya sí, años tras la espalda./
Espero, pero otra espera…/
Cambio huerto por una fuente,/
mudo tierra a otros cielos./
Hoy navego surcando los mares/
aéreos cruzados por los vientos que/
en tu boca pronuncian mi nombre./
Porque rauda, rauda soy,/
lejana ya de mis raíces quietas,/
cercana ya, momento a momento/
de lo que llaman/
sueño, quimera, mentira, utopía,/
qué más da,/
y yo sólo puedo nombrar como cierto./
Mas de mi memoria me perdí,/
subsumí haciendo mía esta patria de presente./
Renuncio a mí misma por todo lo que fui./
Tú, desconocido de orilla,/
mira bien esta lengua, y estas letras,/
ya cansadas de tanto lamer la costra tan dura-dura como la nomenclatura/
que conforman,/
no desdeñes palabras que de estas yemas nacen./
¿Los espárragos?,/
ellos lo tienen fácil: se-lo-hacen-to-do. Se lo hacen./
En la sombra vivo feliz, vivo calma y vivo vida./
En la sombra, pero no a escondidas.


Son mis parasoles los que abro,/
son mis manos las que se yerguen creando propia sombra junto al laurel/
del adormecido sino./
Aquí, junto a la fuente, agua fresca vierto en sus labios celestes/
con celo sobre su aliento. Agua que bebe/
agranda mis cauces internos,/
mi gruta caliente, este huerto/
donde puede cultivar hasta en pleno invierno./
Las humedades recreo con estas carnes salubres,/
estampida de la espuma sobre la sal marina que se crece, se crece como regente de la ola que se hace grande,/
más grande mientras más se acerca a la orilla,/
algas… algo de yerba/
que se me queda prendida en el pelo./
Son recuerdos./
Retozar sobre cementerios/
siempre conquistó albas de la muerte en vida:/
¡ay, la sal!,/
sal de mis amores y de tus olas, ¡sal huyendo!/
Ola mía, ola brava, ola tuya,/
salina ola, ¡no claudiques!,/
arremete y sigue muriendo./
Tumba dicha rubia arena,/
tumba agosto dicho sal, ¡sal!,/
tumba cercas, atraca tumbas,/
tumba vida, vive tuya y dame, dame ya tu buena muerte./

Sofía Serra, Agosto 2010

miércoles, 25 de agosto de 2010

Tres eran tres las potencias de sagesse

Son tres fotografías "antiguas" sobre las que probablemente trabajaré para portada de novela que publicará Bohodón próximamente, unas fotografías que quedaron especialmente grabadas en mi retina interior. No quiero perderlas, las subo tal cual las preparé en su momento, año 2006. Parece que en este cajón abierto de la red pudieran quedar más a salvo que en ningún lado.
Los versillos los he escrito por acompañarlas. La cuarta fotografía es retrato de la "muda".
;)









Sagesse nunca habla
sagesse nunca canta
sagesse vino al mundo sin tesitura.
Ayer me sopló unos versos,
sagesse,
hoy me visten como plumas
que al viento,
sagesse,
el viento se las llevaría
si no fuera por mi canto.
Pierde sagesse el suyo.
Yo vuelo bajo el suelo.
ajena.

Hoy canta la muda ahora que nadie la escucha:

No vivo por hablar,
ni hablo por cantar.
Si canto es porque sé,
si sé es porque viví,
si vivo es por amar.

Sagesse es la muda.


lunes, 23 de agosto de 2010

La canción del guindo en flor



La canción del guindo en flor

Cascarón de amor./
Cascarón de un huevo partido en dos/
colmo de la desventura o la suerte fecunda./
Pero, si no vuelvo a ti, no encuentro paz./
¿Qué será de lo que abasteces a esta pobre lluvia?/
¿Eres suelo a dónde llego?, ¿eres cielo de dónde vengo?/
Escurre por las esquinas de esta pradera/
la perplejidad:/
No más celaje de medio suelo./
Saltan bravas las gotas sobre la dura tierra de Agosto,/
las metonimias/
acompañan al viento/
que ya ni espigas que tumbar encuentra./


Y yo te canté, yo te canté allá por mi muerte./
Mas no te enterré conmigo./


A la suerte y al rondó que tararea tu sonrisa,/
gobierna el azul del verde estío en las rojas cerezas./
Yo sembré un guindo que descaminaba el ámbito de las estaciones,/
yo lo sembré, según me dijo./
Hoy mis dedos acarician yema a yema sus blancas flores/
que destilan gotas/
que ayer soñé sudabas:/
no duelas más, pajarillo mío, que si vuelas es porque estás vivo./


Ésta es mi vida,/
ésta mi suerte, ésta mi hora./
Ésta es mi brisa, éste es mi viento./
No quiero sueños ni futuros,/
mi yunque-yunta-yugo se han escindido/
de esta tierna célula./
Camino a cuatro patas/
olfateando el aroma de la muda humedad desde acá,/
mi estómago adaptado a la curva amistosa de la tierra./
Zahorí desde mi ombligo, me doy la vuelta y me tumbo/
de rostro al cielo:/
no quiero más,/
no quiero más que lo que soy,/
esta flor más entre las flores,/
esta yerba más verde,/
esta espiga rubia más harina,/
este cuerpo humano más amable. Tan en paz./


Y no más/
que decir salvo que mis propios ojos/
no son dos estrellas fugaces./
Brisa que te vi, brisa me devuelves al cielo, al cielo,/
y ya llego a tu corola, flor de mayo./
Desde este suelo duelo, canto, vivo y río por todos lo que han muerto/
queriendo quedar callados./


Que no se confunda,/
que no se dispense suerte de grave poesía tierna o leve./
Este universal navío no tiende amarras/
a las hojas puerto del muelle calendario./
Sembré un guindo que florece todo el año;/
sus frutos llenan ahora mis cestas./
Cerca del tiempo las palomas se posan:/
No temen al equilibrio de la muerte./

Sofía Serra, Agosto 2010

viernes, 20 de agosto de 2010

Amanecer en Sevilla


Título de la fotografía: Amanecer de Agosto (azotea de Sevilla)




Amanecer en Sevilla

Labrada ya la noche del estío/
en este auténtico cántico de aluminio solidario/
que seduce a la salvaje y transuniversal gracia/
de todo lo flexible, mudable y eternamente temporal,
respira la adormecida de esta vela plegada tras el envite/
del viento huracanado/
en el quicio de la puerta de majestuoso albor, diseñada por las manos providenciales del tiempo sobre mi espacio./
Quebrada termina su oración con un amén silencioso, amén/
de furtivo ensueño entrevisto en los laureles de la azotea de esta casa que es casa de todos./
Alma para no tener que nacer y lograr morir sobre la utopía del canto habitado, mi cisne/
muerto redivivo./
El ave alada de la conciencia que, al volar,/
espanta al espejismo de la imaginada lluvia sobre el lago./
No más que agua, agua embalsada y dulce,/
agua quieta suspirando a través de sus brumas por la aurora del canal que la encauce/
mudándola en arroyo cristalino de azul satisfecho./
Hasta lograr ser río, o tal vez mar./

O ya, océano./

En todo caso, agua y más agua, agua de marea, agua de viene y vamos:/
Del agua muerta de los cisnes al agua edénica de los pelícanos./


Sofía Serra, Agosto 2009

martes, 17 de agosto de 2010

El desvelo (para mi amigo Manuel Moya, autor de "El sueño de Dahckla")

Sigo re-corrigiendo "Canto para esta era".

A Manolo Moya lo conocí cuando tenía 19 años. Era el mejor amigo de un novio que por entonces tuve,  como si fuera su hermano podría decirse. Ya en aquel tiempo despuntaba en él esa especial sensibilidad, inteligencia por la que, casi treinta años después, no me causó sorpresa verlo convertido cuando lo reencontré en la vida en un digno y respetable, RESPETABLE, esto es muy importante para mí de señalar, poeta y escritor. Recuerdo que me ayudó con la la elaboración de un trabajo que tuve que realizar para la asignatura  Historia de la Literatura  que por entonces se incluía en los planes de estudio de la carrera de Geografía e Historia. me tocó hacerlo sobre el libro "Poeta en Nueva York", de Federico García Lorca. El profesor que impartía la asignatura no era, digamos que el ideal de profesor, esa guía con la que todos soñamos  nos haga como mínimo interesante la asignatura que explica. Muy al contrario,  a mí, que era amante de la literatura desde pequeña,  estaba consiguiendo separarme de ella nada más que por su nula capacidad no ya pedagógica, sino  diría que hasta humana en el sentido de no lograr provocar ningún tipo de empatía con aquello que tenía entre sus manos, tal era su talante al menos percibido desde mi sensibilidad. Resultaba, además de decepcionante, verdaderamente estresante contemplar cómo una materia tan rica podía quedar despegada de nuestras neuronas tan sólo por la insufrible arrogancia de ciertas personas metidas a "vocaciones" que no son la suyas.
Pero entonces Manolo Moya elaboró para mí una serie de fichas con guiones exhaustivos sobre el libro en cuestión, las cuales nada más que tuve en mi poder  y leí consiguieron reavivar esa llama que me unía a la literatura. Lo que percibí en él, que por entonces contaba con aproximadamente los mismos 19 años, en su agudeza, en su capacidad analítica interpretativa, en su capacidad perceptiva por los lenguajes poéticos, de un texto además tan complejo, hizo que volviera a creer en eso que sin saber aún como nombrar sentía que me unía con el espíritu creativo,  e inteligente, del ser humano.
Si no es por él, hubiera dicho adiós al contacto con las armas literarias y artísticas probablemente para siempre.

Hay que ver lo que puede hacer un maestro cambiado de sitio en nuestras vidas...
Y, también, un amigo llegado a tiempo en las mismas.



Título de la fotografía: Sedentes


El desvelo (Para mi amigo Manuel Moya, autor de “El sueño de Dahckla”)


 Enlaces:  Manuel Moya  y  El sueño de Dahckla

En este desvelo que, promiscuamente ensordecido/
tras los ruidos de los motores, bautizado/
por las aguas del devenir vital, acaba por/
depositar el espejo de cuerpo entero sobre la piel del segundo, del tú al que hablas/
habituada a entreverte siempre de soslayo, sólo ligeramente abocetada/
por la mirada del opuesto a la tuya,/
del ser de enfrente,/
tal vez ojos claros,/
tal vez ojo discapacitado ya por las fiebres de la edad,/
tal vez ojos dorados,/
seguro ojos limpios de ti,/
ojos que sintetizan en sus iris la sincronía de tus pasos con los de la gemela que va/
renunciando a sus huellas sobre la arena…/
En aquél y este desvelo, como decía,/
se sufraga la perfecta caricatura./
Por más que se excuse, por más que hable, por más que degenere./
¿Acaso no la ves?/
¿Acaso tú no tienes la tuya?/
¿Acaso todos no vertemos sobre el pañuelo de la vida/
no sólo nuestras lágrimas, sino también las excreciones/
de nuestras mucosas, pieles en semicarne viva duchas en protegerse/
con los lubricantes transparentes originados por la histamina segregada/
ante la propia visión/
de nuestras existencias,/
de esos seres que, sin haberlos soñados, terminamos por ir esculpiendo como verdaderas/
estatuas vivas,/
autorretratos de poca monta, o ninguna, que concluyen su tiempo sirviendo de retrete a las palomas?/
Como caricaturas,/
como santos sudarios,/
como cantos vivos tan sedentes como la roca varada en la vena litúrgica de la tierra,/
No más somos aquello que nunca podremos contemplar: la visión del otro sobre nuestra propia efigie./
Nula la posibilidad de encuentro con nosotros mismos,/
cae el imposible dogma,/
la fe concebida a golpe de coitus interruptus sobre cerebros cincelados/
con los vaivenes de las centurias en las que la unicélula tuvo que aprender a protegerse del hielo/ acumulado en los glaciares./


Y ya, en el momento sin pausa,/
sollozamos, tal vez por puro desconsuelo,/
hasta que el sol pudo reventar./
Y, así, desautorizamos a la sevicia,/
con estos brazos abiertos que recogen el corazón diastólico de la poesía./
Mas olvidamos prever/
que tras la supernova acontecería el futuro sin aplazamiento./
Que las piedras continuarían semivivas generando costra helada sobre la tierra./
Que los ciervos sólo serían visibles cuando nadie los mira, a las ocho de la mañana./
Que la senectud únicamente genera semillas fértiles en la oscuridad de la valentía./


…Y yo, sembrando madreselvas a destajo./
…Y tú, abonando las tuyas./


…Los aires, los aires de la estepa sedentaria recorren la lontananza/
de ese mar tan generoso, tan pletórico de sí mismo y de nosotros,/
tan abundante, tan fantasmagórico, tan habitable, tan inaprensible, tan de soslayo y tan inmanente./
Tan nuestro mar de humanos sitiado por esos temerosos pies que apenas se atreven a traspasar el borde líquido de su orilla./
Gentío, ¡gentío descolocado!:/
¡A nadar!. A nadar, ¡a nadar!,/
a ejercitar brazos y refrescar los rostros resecos,/
caricaturas de lienzo,/
¡venid a sumergiros!/


Para no tener que seguir batallando./


Y así, tras el deshielo, encuentro tu cauce de nuevo/
entrecruzándose con el mío en el amplio delta, y, como entonces,/
ancho y despierto, tu cauce,/
como tus azules o verdes ojos siempre abiertos,/
y tus francas manos siempre abiertas, siempre cauce extendido, gobierno de la sin tregua/
avenida de lo que ya no sé si puedo llamar río,/
que ya nombro poeta mar,
humano poeta que humedece las resecas arenas de los humanos abandonos./


Sofía Serra Agosto 2009



Título de la fotografía: Ver-mer 

En Almiar, 2005

Febrero de 2005.
Ver AQUÍ


sábado, 14 de agosto de 2010

... Y sonó la flauta, ;)


Título de la fotografía: Logia





DÍA (LOGIA)

Madrugada

¿Cómo se llaman los que abaratan la suerte?
Mal-hechores.
Puede que risueños malhechores.
Quedó perdido el mío clavado en la espina de la acacia escondida entre las encinas.
A las cinco azul llegaba
al toque de queda,
sonaba la canción del vampiro,
celeste sangre para la noche que rondaba con estrellas sumergidas bajo este río
de agua brava que desborda su cauce al son del vegetal estío.
Paradójica circunstancia se vivía
en aquel paisaje, se suponía seco,
de la ancha Castilla o la baja Andalucía.
No sequía, sólo dulce
y escorrentías iluminando aterciopelados tejidos de carne viva.

Amanecida

Antes fue el verbo, después la carne;
primero la paloma, después el cielo que hallé en este suelo.
Y a ti llego suministrada de años y sueldos,
memoria inextinguible hecha presente
por mor del futuro que a mis pies,
con esos dedos de aquellas manos, extiendes.
Y ya, ya, ya.
Ya llega,
que se me van las mejillas asomando al beso mudo del comunicando,
se me van con suerte,
se me van acariciando el aire.
Este calor inventó el hombre, que nombró como pudo.
Para gobernar sus afanes pervierte el frescor de la noche,
la risa de la aldaba matutina se adormece
en la almohada de algún tiempo que ascendió a su sitio, al vacío.
No hay nada y yo conformo pica en Flandes.
Me puse en mí sobre la yerba y el cielo negro me acompaña.
Amanecida habla de suerte,
alma dormida que descansa reposando con sus alas.
Él.
No estoy ciega.
Sólo abierta a mí misma.

Mediodía

Hay más futuro en ciertas hojas que se desprenden del árbol
verde de verano que en esta linde de presente.
Me separa, sólo tangencialmente, de mi susurro incesante,
ése que más que adormecer, aviva este frondoso corazón,
húmeda y fresca
sombra de ya el todo, ya el continuo, ya el viviendo.

Tengo que trabajar sobre la estera quieta del porvenir.
Pienso sin existir más que en mi mente,
lluevo sobre hojarasca que pronto conformarán trituradas pavesas de
antigua vida.
Respiro.
El calor me ahoga los pulmones.
La libertad ofende a quien no la practica.
Brisa, brisa ligera que vivifica, ¿dónde dejaste tus parasoles?

Anochecida

Hoy no se escriben palabras sobre esta piel rasa y blanca tan ajena;
la mía, que es negra, sólo se halla en la del trigo verificando el contenido
de las cosechas y las estaciones del año;
suministran ellas a golpes de azada
argumentos
para el zócalo que levantamos sobre este suelo,
izando muros, construyendo la choza,
tornando el azabache de ese velo y esa zafra de nocturna seda
en verdes prado y lecho donde solazar lo que nos queda,
lo que damos,
lo que por dar–nos–queda.
Yo no quiero interrumpir tu paz,
bravo soldado de rubia esencia
y risueña faz.

Pero rompe tú mi sueño.

Sofía Serra, Agosto 2010

viernes, 13 de agosto de 2010

Un mismo disparo para dos revelados (portada y fotografía)

Pensando en el diseño de portada para un poemario que Bohodón publicará, recordé un antiguo disparo, del año 2008. Edité la fotografía y preparé la portada. Ésta es (como siempre sin título ni autoría). Espero que sea del gusto del autor.



Posteriormente he vuelto a reeditarla "para mí". Me quedé con las ganas, ;)


Canto de egoísmo

Sigo en lo que me da lugar corrigiendo "Canto para esta era". Con este poema más o menos exactamente arranca.


Título de la fotografía: La bacante



Canto de egoísmo


Antes que el ser y la belleza estás tú, hermano de mis células./
Antes que la causa y el mismo recuerdo de tus pasos, que no fueron pasos,/
sino llantos de la misma esencia de la nada por sentirse deshecha, deshijada.../
Y si tú no puedes cantar, tuya será mi voz. Y no hallará signo el fracaso./
Y si tú no puedes llorar, de mis ojos brotará el manantial salado de tu alivio./
Y ya no existirá el dolor./
Y si te persiguen, creceré como el eucalipto y secaré la tierra, que se desmoronará llevándome consigo,/
para que tú, hermano, puedas volar como mereces sobre nuestra propia fosa abisal./
Hermano de mi yo, de nuestro yo sin verbo, del total destino del ser UNO a UNO,/
hermano mío, hermana tuya soy,/
aunque en ti no me halle, aunque sobre ti yazga la permanencia del olvido./
Tan ausente ahora./


Vengo ya de tan lejos, que ni los ojos de tu nuca podrían contemplar el lugar, el allá tras el curvado horizonte de la lejanía,/
que sólo fue mía y sólo hoy puedo nombrar como mía y ajena a ti y a mí./
He habitado ya tantas moradas que este encuentro surgido en el abismo,/
un castillo de cuentos/
posado en la vertical de la aguja de la pétrea existencia,/
sólo me habla de que una más puede alimentarme y cubrir mis hombros que,/
antes,/
sufrieron el frío./
He vigilado tantas noches que tu hallazgo sólo dibuja luminiscente estrella,/
sol nocturno y breve,/
como tantas que me iluminaron, y como tantas otras,/
astros límpidos que tuve que dejar atrás./
Nada cansa, nada llega,/
que todo construyo para que habites por mí/
en nuestro paseo siempre esférico que se engulle tragando su propia curva que lo hace recordador,/
como el verdadero ente implosivo capaz de perpetrarse a sí mismo./


Tú, hermano, puedes seguir quedándote quieto, contemplar el paso de la luna sobre tu mente, mi amada entelequia, y rezar con buen deseo por el andariego visitante./
Pero nuestro estómago será siempre uno./
Yo deposito mi mano sobre tu frente.
Así comprenderás que, sin moverte, también puedes visitarme./
…Y entonces ya no anhelarás la llegada del hermano./
Aquél que yo contemplo cuando el tiempo posa su calor sobre mis hombros transformándome en encina de parra florida./
Aquél que también necesito./
Aquél que vive por ti.


Y seguiré mi camino alimentando tu propia turbina en flor,/
que yo te amo, rey de reyes, hermano mío./

Sofía Serra, Julio 2010

jueves, 12 de agosto de 2010

No sé si poema

Ya titulé alguna vez poema con este título: Si poema, ya sabes más que quien esto escribe.
Se vuelve a las andadas.
Tras siete A-4 nuevos lleno de ¿versos?, se van corrigiendo para hacerlos mínimamente presentables, pero nunca en orden de llegada.

Si poema , ya sabes más que quien esto escribe



Del manantial salubre de mi abandono/
llega la calma licuada sobre la curvilínea./
En estos parasoles, quinta esencia de la luz clara,/
yuxtapuestas reivindicaciones/
abastecen el amor cierto por las patrias de las almas./
Canto a la luna de abril, pequeñita mía, joya de mis para-soles,/
cuánto te extraño sobre estos hombros abiertos a otros astros,/
tan quemados ya, que dulce batalla se libera convirtiéndose en fragor de atapuercas,/
yacimientos escondidos de huesos secos y rupturas estáticas./
Arqueóloga quise ser, pero hoy sólo huelo a rosa viva./


Porque los muertos no arriesgan,/
porque todos desean pero ninguno hace,/
porque todos pueden pero nadie quiere,/
porque no creo en los sueños,/
porque todos abaratan el mejor precio,/
porque ninguno se mantiene sobre sus propios fundamentos./


Porque obsoleta muere la edad de tantos vaivenes,/
tantos hilos encontrados al pairo de lo sin rumbo sur,/
tantos entuertos provocados por el miedo./
Valientes se construyen por asimilar ciertas luces,/
mas pervierten los únicos sostenidos/
que a la verdad defiende:/
haz lo que quieras, haz lo que te pidan tus sienes,/
ésas que tiemblan contra el pulso,/
ésas que dibujan tus arterias cuando más completo te sientes,/
ésas que nos diferencian del homo contrahecho/
plastificado en vulgares tarjetas (crédito, ¿sobre ti?, paro, ¿no te mueves?, ¿dni o mejor adn sintético?)/ que guardas junto a tus nalgas o junto a tu pecho./
Ésos, tus nalgas y tu pecho, que ya pueden volar vestidos/
cuando mis manos abarcan, aliento junto a aliento, sus contenidos./

Sofía Serra, Agosto 2010

miércoles, 11 de agosto de 2010

Otra cubierta

Esta vez se trata de la portada y la trasera (el lomo es un recorte de la trasera) de un libro de investigación universitaria dedicado a estudio antropológico sobre una zona del continente africano, también editado y próximamente publicado por Bohodón. Me ha resultado muy atractivo el tema en el que profundiza, una cultura tan distinta a la occidental psicológica, filosófica y artísticamente hablando como la africana, y a pesar de toda la influencia colonizadora europea tiene sus propios mecanismos para lograr desarrollar un corpus cultural tan válido, antropológicamente hablando, como el europeo, sino que completamente distinto en los fundamentos de los que parte, lógicamente completamente liberado de las ataduras del racionalismo. Los autores del ensayo, compuesto por cuatro artículos, pretenden contribuir con él al mejor entendimiento entre ambas culturas. No todo es Platón o Descartes en la mente humana. Gracias a dios... o al hombre, ;)
De esos libros por los que siempre he sentido una especial atracción, mucho más que por los de poesía o narrativa de ficción o no.





martes, 10 de agosto de 2010

El envés del pozo






Título de la fotografía: Pozo del revés


Ya llegó, ya llegó la azafrana vestida como canto


Ni estando quieta asomas más que cuando me levanto./
Huelga decir que ya llegaste,/
huelga el silencio./
Huelga almacenarse./
Huelga redonda y quieta de hombro a hombro,/
culminas afán de esquiroles./
Huelgan piquetes a la luz o a la sombra./
Me basto y me sobro/
perdida. Sin rumbo./
Perdida, sin huella./
Perdida solana./
Perdida en refriega contra el aire./


Tal vez abierta, tan abierta, que no percibo su llegada./


Sonatina de otoño,/
ya te oigo rondando por las sucedáneas de mis neuronas./
Sonatina de otoño,/
ya te siento borbotear en este pozo sin fondo./
Cual loca quimera la reina brotó ajena a las estaciones que la mancillan,/
cual esfera quieta supo/
engrandecer su volumen./
Cuentan, cuentan/
uno-dos-tres,/
cuentan asomos, acasos y voluntades,/
cuentan grandes,/
cuentan quejas, cuentan gobiernos, cuentan afanes/
mes a mes, me deshago en mí,/
hoja y verde otoño que amanece./
Tu inundable pozo sin fondo/
emerge./
Torre alta, torre verde,/
en blanco y húmedo estío me deslío,/
me deshago por las esquinas para diluirlas en canto de asomo./


Quedan, quedan aguas y yerbas quedas, dulce y suelto queda/
tiempo de jacarandas, queda/
marfil./
Queda batiendo en este entorno de pozo lleno,/
hondo./
RE-quiebro la verdad a medias./


Como ave de retorno,/
como ave de suelta de aves bajo el ocaso,/
como ave blanca de espadaña,/
como ave pozo,/
como ave, como ave,/
como ave que se posa/
como las aves./
Como mi propio abandono./


Que somos tierra y carne, nadie lo duda./
Enhiesto y engullido pozo vuelto del revés, te adoro,/
aunque extraño seas para el resto./

Sofía Serra, Agosto 2010

lunes, 9 de agosto de 2010

Cubierta para novela

Sigo con la elaboración de portadas para Bohodón. Esta imagen corresponde a posible boceto definitivo para una cubierta con solapas para una novela de trama histórica, pero introducida desde una perspectiva contemporánea. Muy agradable de leer, entretenida, amena aunque extensa, y por si fuera poco, instructiva en aspectos fundamentales del ser humano contemporáneo. El escritor ha hecho un gran trabajo de documentación, además de lógicamente el desarrollo de su labor como narrador.
También he realizado la primera corrección antes de maquetación del texto.
Por supuesto, no aparece en esta imagen con su título ni autoría y sí aún con medidas aproximadas.


sábado, 7 de agosto de 2010

Txocolat

Sigo con "Canto para esta era". Ya he podido guardar como mp3 los audios de los poemas.







Txocolat


Negra amante, cálida copa, abundo sobre tus formas/
sumergiéndome en tu fragante aroma estival de tierra mojada/
cuando ya nadie la espera, a la lluvia./
Generoso fraude empírico que me barre hacia dentro como para contagiarme de mí,/
ineluctable soplo semidivino./
Nada más bello que este ahogo de puro oxígeno,/
hielo embarrado, hielo achocolatado,/
calor agradecido que recorre mi garganta impregnando mi sementera./
Mi tierra llena, mi cauce inundado, mis límpidos rayos de sol paseando por el bosque de encinas subacuáticas./
Mi poesía, mi lo que haga, mi tú, mi generoso despertar, mi voz luminosa,/
mi grito de alegría, mi risa…/
¡No sé qué más decir!


Salvo que existes de verdad./
Si te percibo es porque existes./
Nombren como te nombren, como tú sólo hay una,/
…y yo no nací en la calle, sino fundida en tu horma,/
que no eres más, aunque me equivoque,/
que mi propia osadía./

Sofía Serra, Agosto 2009

viernes, 6 de agosto de 2010

Soy pirata

Aunque ya había subido este poema, el año pasado por estas fechas, con otra fotografía, ayer mismo hice una que percibí unida a él. Aprovecho así para comentar que estoy preparando la publicación en blog del poemario del que forma parte, "Canto para esta era" que, junto a "El paraíso imperdible" me gustaría que algún día pudieran ser publicados en papel, los dos juntos, pues ambos van indisolublemente unidos.
Mi gusto hubiera sido añadir un archivo de audio, pero aunque ya grabado, aún no he conseguido terminar de hacerme completamente con el programa en el mac para poder pasarlo a mp3.







Soy pirata
Para el poeta Óscar Portela

Porque si canto es porque tú estás./
Porque mi salvaje fe en mí no es más que certeza de ti y tus sugerencias./
Y yo te robo./
Gesto y sutileza de transeúnte ebria/
abierta al orbe febril del extendido comunicando como clavel tras la siesta./
sin predicados,
sin absolutos dictámenes sobre el estado de este vasto extramuros de la noche y el día
que es mi hora,/
que me das,/
donde se atestigua la existencia de este inútil corazón /
vertebrado para la observancia de la cristalina sombra,/
augur de las evocaciones encontradas en el disparadero de la belleza incondicional./
Alegato postrero de mi creciente osadía,/
Barbarroja en el mar del asolado cuarto fértil/
que la nombra sin más y con todo y por todo,/
hasta esclava amada por mis manos avarientas de gozo y suprema asonancia./
Azuzarme como sombra en el viento del astro imperfecto: leve, trepidante y áurea,/
ambidiestra de amuras,/
semidormida para nunca tener que despertar, acunada en el sentido del esencial enturbio,
en el océano denso y cálido de La Fecunda:/
la jurisprudencia sobre la vida,
los seres afines,/
la bandera sin luces,/
la proa alzada,/
la osadía de traspasar, que me traspone y me conlleva, hasta formar ola que arrolla la cubierta del universal navío que también es mío./
Prendo la noche serena y turbia de marejadas alegres que hacen danzar al límite preciso del agua con el aire y su habitual abandono de estado líquido/
hasta mudarse en nube, dicha, vapor de alma común y belleza,/
de nuevo belleza…/
Que nunca se haga la luz, que siempre la semisombra envuelva estas candelas hoy marinas y dichosas./


Sofía Serra, Agosto 2009

martes, 3 de agosto de 2010

Puentes made-in-sol

Me pregunto qué es lo que nos hace escoger siempre el camino más difícil aunque a simple vista pudiera parecer el más simple. Llevo un par de días creía que más alejada de la poesía. Acabo de cambiar de ordenador y sistema operativo y las tareas habituales en estas mudanzas me han tenido muy ocupada. Parecía difícil, pero no, no lo es. Parecía inaccesible, pero no, no lo es. Es más, todo resulta más sencillo con él, sino que nuestras mentes contrahechas ya por el uso de maquinarias peor engrasadas, parecen entrar en estado de shock ante el cambio. Cambio de chips, cambio de esquemas y todo rueda infinitamente mejor que antes. En realidad, un encuentro con la "facilidad", con una herramienta y su lenguaje mucho más adaptada a la forma auténticamente humana de hacer las cosas.
Al fin y al cabo me he encontrado en el mismo terreno y en la misma tarea en los que suelo hallarme a la hora de escribir poesía o hacer fotografías, abrir agujeros en esta costra dura de la nomenclatura, algo así como darle bocados a la manzana. Sí. Sino que esta vez una tecnología humana ya lo había hecho por mí.

No es exageración. Esto es informática puesta al servicio del ser humano, y no, como sucedía con el otro, vivir para esforzarse acarreando  un peso casi muerto.












Se extendió un puente
entre el libre albedrío y la buena suerte.


Sofía Serra, julio 2010
 
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