miércoles, 31 de marzo de 2010

Canción de La Flor de vida








Título de la fotografía: La Flor en tu cadera


Canción al  verbo enterrado

No quiero andar más que para gastarme,/
no quiero gastar más que para la luz,/
no quiero iluminar,/
no quiero vivir, no quiero gozar,/
no quiero revertir más que para asomar/
a esta blanca página de paz que la mañana/
ha vestido de mí hecha ya sombra a la luz/
de tu cobijo anterior a mi futuro,/
de tu sangre bella que no quiero/
apartar de mí más que para soldar tu flor a tu vida/
formando agua de amor derramada más allá de mí./
Más allá de mí./
Que siempre viva./
En la flor,/
vida pura tuya y agua,/
muero para renacer en tu encina caliente y nueva,/
que mi soldado corazón se desnuda/
para armarse de tu pecho ya grande,/
que tu piel sola, que me prende/
como la flor a tus caderas de hojas verdes, que son verdes como el sol vivo/
bajo el mediodía, sol y flores abiertas./
Para mi cielo, tu azul./

Y vivo en ti y por ti colmada a todas horas,/
y a todas distancias de mi alma a la tuya,/
y al núcleo verbo que mantiene mi sien perfecta llena de tu frente y tu herida que es la mía./
Yo lloro esta noche sola, sola noche sin columna/
que sólo tierra soy,/
ni templo ni hija ni mujer ni poeta,/
sólo yerba, sólo agua, sólo luz,/
y te entierras, y te anidas y te ahogas y te apagas,/
y en vida tuya te alegra el sol,/
te amaban la noche, la candela, los grillos,/
te amaba el amor./
El amor te ama sin tener que morir y te da el alba./

Para mi noche tu latido./
Cambio este verso por mi muerte,/
cambio este alma por tu risa,/
cambio a La Flor por tu cadera/
de hombre vivo/
andando./

(Sofía Serra 31 marzo 2010)

lunes, 29 de marzo de 2010

Desde lady Frances Elizabeth Jocelyn (Non solum mater filii, sed photographa)


Título de la fotografía: La fuente y la encina viejas



Desde lady Frances Elizabeth Jocelyn (Non solum mater filii, sed photographa)

Por dos cabezas que ganaste, perdiste la sombra en el cuarto que ondea bajo la nieve./


Una mujer, travestida en su recóndito profesar/
posa casi desnuda ante el parasol de sí misma/
y el antiguo relámpago que la entrecomilló/
en las densas mareas de los tiempos./
Una mujer bajo la escalera, tan cercana/
como si mi sombra fuera./
Nos distinguen nuestros peinados,/
alguna falda más la cofia y el cenotafio,/
altares e hijos mojados por el chaparrón del destiempo al nacer/
bajo el manto de imperios diferentes./
¿Tan distintos?/
Amabas con las arenas mojadas de tanto sudar nadando/
bajo esta densa pleamar de lluvia/
que poco tiene que ver consigo misma./
Ni contigo./
Ni conmigo./


Un acto reflejo equidistante entre dos partes,/
la de la luz y la del suelo./
Que nadie las aplaste o distinga,/
a la encina o a la caverna, ambas viejas./


Yo me asomé a tu cueva clara en busca de las sombras/
y en ellas descubrí piedras tan blancas como el peltre./
Afuera no encuentro más que los tópicos que me opusieron. Fiera/
combatiente a hierro y fuego/
contra la man-sed-umbría, las costumbres y los fueros: yo me ciego/
buscando las sombras transparentes./
Y al final, non solum será lo que tú y yo fuimos, mater filii,/
lo que acontecerá en ese río sin lugar de la justa suerte y el acontecer humano,/
mucho más lejos de la orilla, estigia,/
lejos, muy lejos del tópico que extirpa cualquier pecho de conocimiento./


Tengo que desentrañar a la memoria que aun oculta resplandece a través de tus
reflejos de clara cualidad de vida/
interpuesta entre el espejo y tus ojos. El parasol es mi centro./
Tengo que embravecer al lago de las horas/
que acobarda al destino de ser de Hombre:/
Tú, ¡tú!, ¡hombre de oro!, ¡¿cuándo recobrarás el ornato de/
tu indumento?!/


La encina,  la escalera, la fuente. El cielo./


¡A ver cuando leemos con ojos de nuevo nombre!/
lo que nos trama, lo que nos surte, lo que nos hace,/
que no hay más que justo proclamo sobre todo el orbe de que tu carencia es mi sobra, y tu aporte,/
mi escasez torpe y muda,/
el estigmatizado resorte, disparo a todas luces, la tuya y la mía, necesario./


Yo la doy y a ti te la quitaron. La alegría./
Tan iguales./

Sofía Serra, Marzo 2010 (Del bestiario de los inocentes)

Acto de amor artístico


Una de mis fotgrafías preferidas, hecha ya hace algún tiempo, y que elegí después para la portada del poemario "Son-ethos", porque ilustra el tercero de los veinte que lo componen, el tercero, que conforma  la clave de todo el poemario.

Su portada ya elaborada



Y el soneto:

III

ACTO DE AMOR ARTÍSTICO

Resuelve el aire en sutil quejido
que yo de ti adolezco vana y presa,
abierta a tu estirpe de fuente terma,
reptando por el pretil del suspiro.

Ya me tañe en abandono lírico,
de mí misma y mi vientre que anhelas,
el locuaz sonido de barranquera
de mi cóncava lente en tu gemido.

Me derramo en ti repleta en mí misma,
me abarcas tú para necesitarte.
Me cuelgo con mis yuntas de tus hijas

libada, loca, ida en enjuagarte
con mi agua caliente que vivifica
tu frente y mi frente limpias: nuestro arte.

Sofía Serra, abril 2009

viernes, 26 de marzo de 2010

Conjuro contra La Bestia


Título de la fotografía: La fuente clara


Conjuro contra La Bestia

Brama la casa por no poder hacer más que esperar a que la abran./
Llena, blanca, alma,/
clara puerta./
Se quedaron los poemas vacíos de palabras./
Noche blanca, orilla,/
marea salada./
Refrenan con su pálido orgasmo de piel, tranquila,/
venida a menos por los que callan por amor, dicen,/
mirada baja,/
con pestillo, mirada sin aviso de urgencia/
a tu soplo que es divino./
Pordioseros tapices cubren sus labios en sordina,/
corneta pagada, clarín festejado,/
retrato de La Locura disfrazada de simpleza./

Tengo que abaratar al Amor para que en todas partes quepa:/
Ese tan humilde venero que favorece la vida./
Ese que surge sin miedo y sin deterioro de la tierra,/
ese que gentil y mago se diluye hasta ser hoja, tus ojos,/
el sudor de tus labios y mies de tu estómago./

Definitivamente, lo has enterrado en tu avaricia./
Las baldosas se hacen infinitas, la geometría ocupa lugar en tu memoria,/
el lugar inventado, tu espasmo y el giro de tu cuello hacia tu omóplato:/
Gurú de la mala muerte,/
del orden de lo ajeno,/
funcionario del miedo y la destreza,/
qué bien sabes convivir con aquello que entorpece./
Francotirador con diana fija,/
mercader del aire, ¿cómo haría para silenciar/
tu desafinada proclama?/

...La Bestia, la Bestia que por tu boca se alimenta./

Sofía Serra, Marzo 2010 (Del bestiario de los inocentes)

Prueba de poema voz

Por una vez , y sin que sirva de precedente pongo un chiste en este blog...DDDDDD

miércoles, 24 de marzo de 2010

Hache-dos-o


Título de la fotografía: Ese tan humilde venero


Son veneros humildes, calma encontrárselos, o tal vez llegan porque la propia  calma los ha precedido. En todo caso, sustantivan la paz a modo de reencuentro, o viceversa, un reencuentro que reconcilia a la propia física del sujeto. Por fin, ¡te hallé!, clama el viento, ¡por fin!, en ti me baño y mi sustancia aérea encuentra acomodo de sinergia líquida en tu transparencia.
Y es que la paz quizás no consista más que en  lograr volver al propio estado físico, conseguir hacerlo. Abrir nuestro brazos para dar cabida la propia humildad de ser lo que somos: Moléculas,  mas moléculas elásticas y tangibles por nuestro propios dedos y los ajenos.

Eran ya muchas las ganas por volver a sentir  la paz  en este cuarto claro.

domingo, 21 de marzo de 2010

La presencia por la ausencia, publicado en formato blog


A modo de introducción, por parte de la autora del poemario y de su publicación en este blog.

¿Qué lleva a una escritora de poesía, amante además, del hecho del libro publicado en papel, a auto-publicarse en este medio?

Aquellas personas que me conocen en mayor o menor medida tienen la respuesta. Para ti lector que por primera vez ves mi nombre unido a este acto dejo la siguiente explicación.

Cuando alguien escribe su primer poema no tiene ni idea de si lo que pretende con su acción es dar a conocer aquello que mediante el arte de la escritura literaria ha exteriorizado, desde su ego, lugar físicamente indeterminado, hasta el propio del papel o de la plantilla de cualquier programa que permita la misma. Pero cuando esta acción se repite una y otra vez a lo largo de toda una vida, o media vida, va emergiendo la sensación de que no todo acaba "ahí". Algunas personas escriben para sí mismos, otras no. Otras van adquiriendo la conciencia de que si una y otra vez ejercitan esta acción, es porque se persigue algo más.

Creo en el hecho artístico o comúnmente entendido como creativo como el único signo que permite ser nombrado como exclusivo del ser humano. Todo signo conlleva la posible existencia de un lenguaje, en este caso el artístico. Todo lenguaje posibilita la comunicación. La comunicación facilita el intercambio de ideas, sensaciones, pensamientos y sentimientos que conforman los distintos egos o individualidades. Con este intercambio es posible el acceso al conocimiento del otro. Si conocemos "al otro" podremos llegar a comprenderlo. Si nos comprendemos, la posibilidad de un mundo mejor tiene más amplitud de campo para su realización.

Se escribe para decir, al menos en mi caso. Si se quiere decir, no se puede convivir con el esparadrapo en la boca que el estado de los distintos sistemas sociales del "decir" habilita en estos momentos.

"Digo" a través de este medio porque es libre y gratuito. Nadie ha intervenido en la publicación de este poemario salvo la autora.
Publicando aquí no contribuyo a saturar el mercado editorial.
Publicando aquí posibilito el acceso de casi cualquier persona a, en este caso, este poemario completo.
Publicando aquí termino de hacer, a medias, siempre es así, lo que me llevó a escribirlo.

Sugerencia para su lectura:

La autora planteó la lectura de este poemario como un recorrido desde su principio hasta su final. Así puede ser leído siguiendo el natural modo de acercarse a este soporte que es el formato de blog.
Ahora bien, cualquier libro de poemas, todo lector amante de la poesía lo sabe, tiene múltiples formas de ser leído. Es el lector el que lo decide abriendo por acá o allá una página en el formato de papel u otra. Por ello se incluye en la columna de la derecha un índice completo de la obra. Desde ahí, y sin depender de en qué poema (entrada) se esté, se puede acceder a cualquier otro. Con este ejercicio por parte del lector se deconstruye el orden previamente designado por quien escribe. Es para mí un índice en un libro la apertura a la posibilidad de otro orden, una especie de invitación por parte del escritor a que su obra pueda ser "alterada", y, jugando con la misma etimología de esta palabra, casi nunca mejor dicho, pues parto de la creencia de que toda obra expuesta no termina de ser obra hasta que el otro (alter-lector) la hace suya, es decir, interviene en ella.

La poesía, desde la concepción de la autora, intenta hablar, mostrar, lo que a todos nos subyace. Para ello el escritor, usando mecanismos tan múltiples y de tan diversa índole que sería imposible enumerar aquí, parte de su percepción de lo externo a su yo hasta grafiarlo en forma de escritura poética en este caso. El escritor, en ese ejercicio íntimo que le permite la transliteración de lo externo, rompe la apariencia natural de lo percibido hasta hacerla "suya", y aquí, en este punto, es donde debería saber conectar con ese fluir natural que a todos nos subyace. Si lo consigue, aunque adrede no pueda ser nunca ejercitado, habrá nacido el acto poético, y con él la poesía, que no es más que la voz que por todos puede ser reconocida como "propia" independientemente de los artíficios a los que natural o artísticamente se haya acudido.

Breve

-La presencia por la ausencia corresponde al título del cuarto poemario escrito por la autora, inédito en papel o e-book, como cualquiera de los otros ocho suyos.
-Fue escrito durante el tiempo transcurrido entre los años 2005 y 2007, como se especifica en la entrada correspondiente al último poema.
-La autora es consciente de que este medio, aun dada su creciente accesibilidad, no llega a todos los rincones del planeta, ni siquiera a todos los rincones del país desde el que se escribe.
-La publicación en papel aún continúa teniendo sentido mucho más allá de gustos o fetichismo particulares, por el bien del ser humano, por continuar haciendo posible la extensión de la posibilidad de conocimiento a cualquier rincón del planeta, por el libre intercambio de bienes no materiales entre todos los seres humanos.

Querido lector, tras una voz poética no hay más que un ser humano que habilita un lenguaje para exteriorizar lo que como tal percibe. Con por como tal entiendo como tú o como yo, como seres humanos con capacidad para pensar y sentir sin distingos sobre lo que circunstancialmente vivimos. A algunos, aún no sé por qué, les llega el momento, nunca diré capacidad, porque parto de la base de que tú y yo somos exactamente iguales, de decirlo. E, indefectiblemente, en ese momento comienza a nacer el milagro de la voz poética, un milagro que no es patrimonio exclusivo de quien la emite, puesto que hasta que esa voz no es oída, no puede siquiera ser llamada voz, amén de que el  autor debe a la existencia de TODO LO OTRO el punto de partida para ese camino que recorre en el proceso del acto creativo. El hombre no crea desde la nada, NUNCA. Todo lo más que esa voz puede ser llamada hasta que es oída es simplemente ruido. De ahí que tan importante en su factura sea el hecho de tu existencia.

Sofía Jesús Serra Giráldez, Sevilla 21 de marzo de 2010


Edito el 10 de noviembre de 2010. Este poemario ha sido publicado en papel ya. Reabro el blog en el que lo transcribí advirtiendo de que cuando supe que iba ser puesto en papel lógicamente de nuevo lo revisé, de tal forma que no son exactamente iguales las "dos originales".  A su vez encontré cuatro poemas que tenía perdidos, además de que escribí dos para su dedicatoria. Todo ello aparece en el libro. Tal vez algún día me anime a subir en blog el libro exactamente, aunque eso sí, supongo que entonces de nuevo lo revisaré.

viernes, 19 de marzo de 2010

Imagen de la entrada anterior

Como algunas personas me han preguntado, por privado, sobre el montaje fotográfico de la entrada anterior, y ya que parece que interesa el saber de dónde llega, dejo captura de la carpeta donde he unido los archivos de una foto y otra usadas. Se pueden ver todos, más o menos, los que voy acordándome de guardar, los pasos dados:

Los viajes y el arcángel

Ayer,  camino de Marbella pasando por Málaga, llegué a Córdoba, y pude por fin retratar al patrocinador de los versos con los que inicié mi etapa en la vida de poeta con necesidad de no tirar lo que escribía


Una representación del Arcángel San Rafael, basada en una pintura de Valdés Leal (siglo XVII), en un magnfíco mosaico de azulejos provenientes de un taller sevillano del siglo pasado (no debo aportar más detalles prosaicos sobre la imagen por motivos de obligada discreción laboral)

Ahora, ese primer poema con el que inicié el  poemario "Asesinos de almas"-



DUELO

I

Detrás de toda vida se divierten los demonios,/
risas hojarascas, de ojos,/
ladrones de hálitos e ilusiones,/
circunscritos a la piedra de la inmovilidad./
Piedra muerta, piedra viva matada en el abrazo de la tierra inerte y fría./
Y cuando esto sucede,/
cuando la suprema muerte aflora,/
yo sólo quiero enterrarme en la tierra,/
sumergirme en la calidez de mi alma, que no es mía,/
sino de la verdad que me alimentaba./
ANHELO, NECESITO, DESEO, EXPLORO a través de mi piel/
rebuscando recovecos de terruños que, en vez de arañar, aterciopelan mis vellos rubios de las viñas
inexistentes./

Cuando la montaña se aviene a la curva de un pincel trazada en un lienzo,/
o los árboles que mañana alimentarán a nuestra especie/
se convierten en pestañas de esperanzas doradas/
en el amanecer de mis inviernos, observo y vivo./
Y entonces, ni asesinos, ni miradas de cuencos vacíos repletas de gusanos,/
repliegan la voluntad por el olvido,/
de odio, de siniestros, o derecho,/
de verticalidad por el dolor, de asunción de la hiel,/
de la agria descomposición que los cuerpos de los asesinos de almas/
provocan en su mera sístole, sin diástole,/
como simples gastadores de la celeste magnitud que envuelve a la verdialidad omnipresente./

Nombre de arcángel para el desquite de mi mente y el olvido de mi oxígeno./
Sin premuras ni esquinas enconadas te observo, y procuro/
que, en vez de anidar, encuentres la vaciedad de la inexistencia;/
sin aceptar errores, sin basas griegas, sin valle fértil,/
sin sur de esperanza, porque/
la vida, para el que la sustenta, requiere/
requiebros, dunas y arañazos de luna/
en los mares de nuestro líquido vital, azul,/
y negro, y verde como el mismo sol,/
en vez de celulosas,/
amarillas y grises de color,/
expelidas por los orificios hueros de tus fosas nasales ahítas de pestilencia./

No me llamo Sofía, sino ojos que te miran, sin dioptrías,/
cristales líquidos asumidos para la función que realizan./
Me llamo tu alma nonata, tu alma perdida en azulejos impregnados de desidia amarillenta./
Para que cierto verbo se ejecute,/
ni agua, ni fuerza, ni dirección precisa./
Sólo sal de amor, valiente azúcar y oro blanco de fuente necesito./

Sofía Serra, "Asesinos de almas", diciembre 2002

Quien quiera comprender... lo hará.
La poesía no es sentimiento ni pensamiento. La poesía es conocimiento.

martes, 16 de marzo de 2010

Canción del bruto


Título de la fotografía: Hércules llora en el jardín de las hespérides


Canción del bruto

Alguien debería saber, o decir, que nació pobre./
Pobre como las medusas enlutadas, pobres como ellas, pobres aguas/
parcas enterradas en la orilla./
Alguien debería haber podido retratarlo/
cuando lloró al robarlas./
Lleno de germinal fortaleza, suculento manjar para los dioses./


¡Que no te echen ellos todo lo que seas capaz de soportar, Hércules humano!/
Que la vida, las naranjas y el agua construyan tu tumba diluida/
en el sol cielo del dulce bálsamo para tu llaga del dolor que silencias./
Que sorteen las arenas de Gerión aquellos que/
no hacen ascos al pervertido barro convertido en sustancia maniquea de lo sin ser, sin fuerza y sin presencia./
Porque de tu osamenta renacen columnas de piedra/
que sostienen los templos venidos a menos/
en el abaratar del mundo/
a la raíz, raíz y junco entretejido,/
ocnario para tus potentes músculos,/
para tu fuerza bruta nacida de esta tierra de Verdad/
donde sembraste tu inocencia bruta./
Cuánta vejez se aventaja en los corderos degollados antes del camino./
Cuántas y seniles demagogias pervierten aún/
la almoneda pura de estas lanas con la que es necesario cubrirnos./

Por el frío./

No hay lobos./
Se extinguieron cuando el sol quiso,/
las pétreas gárgolas que artificialmente encauzan a las aguas de lluvia convirtiendo en caños al descompás de sus pasos./
El suministro y el hacha expandida./
la guadaña de la rubia mies./
...¡Qué suerte tienen los cosecheros!,/
pero ¿y los que siembran?/
¡Ay de los que siembran!/
Hasta las propias semillas han perdido su recuerdo./

Sofía Serra, 15 Marzo de 2010

domingo, 14 de marzo de 2010

viernes, 12 de marzo de 2010

El tiempo, que es nuestro compañero



De izquierda a derecha, Eva, Margarita y Sofía. Sevilla, Abril de  1967 aproximadamente. Lugar: azotea de la casa de los abuelos paternos, posterior hogar de Sofía y su familia.

De izquierda a derecha, Sofía, Margarita y Eva. Sevilla, Diciembre 2009. Lugar: actual residencia de Sofía y su familia, habiendo sido antes la misma casa residencia de Eva y la suya.
Casi medio siglo nos contemplan a mis hermanas y a mí.


Sinceramente, no sé a qué viene tanto miedo por parte del ser humano por el paso del tiempo. Ya me declaré compañera del mismo en algunos poemas míos. Su paso pone todo en su lugar, crea la sonrisa y calma los dolores. No es el tiempo el que los produce, sino  la sevicia humana en la relación con sus semejantes, y hasta con su propio entorno, el desencuentro del ser humano con el otro, y hasta con su propio cuerpo, con su propia naturaleza de ser vivo, por la cual nace, vive y muere, la incongruencia con lo que somos, tiempo también, no sólo "anchos", "altos" y "profundos",  la permanencia de las duras costras de la soberbia y el miedo ante el espejismo de la muerte del yo en la entrega al otro como reflejo fantasmal del miedo a la muerte de verdad, que es sólo natural suceso. 

El tiempo actúa como un bálsamo hasta en las más duras condiciones físicas. Sólo el paso del tiempo hace que el dolor de una artrosis se llegue a asimilar como parte del mismo organismo y por tanto a aprender a vivir con él. El tiempo es la representación exacta de lo verdadero en este orden ajeno y extraño en el que el ser humano se aposenta cuando pone los pies en esa corteza  de la perversión de los valores primigenios sustituyéndolos por los establecidos, que normalmente, como decía, derivan de las conflagraciones inútiles del otro contra el otro, y del hombre contra su misma solvencia de ser natural y vivo. El hombre, "loco", o desmemoriado, el "bello" durmiente, ante el paisaje desolador que él mismo "ve" en su ceguera, olvida el fluir natural de todo lo verdadero. 

Pero llega el "instante", siempre aflora porque siempre hay alguien peleando contra esa costra. Son los "ojos" fluviales,  a modo de lagunas emergidas  como ventanas a la visión del real paisaje de la esencialidad, ese tiempo que es nuestro verdadero ser. El tiempo, nuestra cuarta dimensión que siempre olvidamos saber contemplar. Desde que Euclides estableció la geometría, y a pesar de haber  gozado ya de la portentosa visión de un Einstein, seguimos negándonos a contemplar a esta cuarta dimensión tan nuestra  y bondadosa que es el tiempo.

Sólo la física actual, ciencia,  y  la poesía, arte, han logrado abrir los ojos, romper esa dura corteza fósil y anquilosada y lograr contemplar la verdad de ese río subterráneo que a todos nos hace y, por tanto,  beneficia.

Seamos todos compañeros del tiempo, nuestro amigo perenne, siempre leal si lealmente nos comportamos con lo que somos: seres vivos en cuatro dimensiones, ríos, rompamos la costra dura diariamente para no olvidar lo realmente verdadero, y por tanto lograr sonreir con felicidad en nuestros rostros.

No nos quejemos, luchemos contra esa costra. Si es que queremos vivir felices, claro.

martes, 9 de marzo de 2010

Con meridiana claridad


 Título de la fotografía: Meridana claridad


No hay poeta nocturno


Cuando atisbé el crepúsculo/
me asaltaron las horas de las fiebres./

Desde que te cuido, las auroras me parecen más lejanas./
Desde que velo por ti, los serenos sones de las olas/
retumban en mis oídos:/
zumban, zumban como abejas sobre las corolas./
No atormentes, deja que se mezan esos varales al son de la primavera que nunca deseo para mis hijas./
Son crujientes amapolas cargadas de estío./
Las semillas, sólo a sus semillas dejo correr por la palma de mi mano:/
viento salubre, tierra dura/
sin agua ni hendiduras propicias,/
regencia de lo impredecible./


Se duda alguna vez en la noche, si el sueño sí,/
si no,/
si ese sudor que nos empapa (¡cómo?, ¿siendo invierno?)/
es sólo frío que se nos ha disuelto para forjar la pulsera que lucirá, templada,/
la muñeca leve de la primavera./


Tan lejos de mí que no sé cómo ahuyentarte./
tan cerca que me comprimes./


Una vez más me sorprendes sabiendo que existe la rosada aurora./
De ti a mí germina en el lodo azul/
el velamen de este sueño/
que es potencia precursora/
de mundos nuevos, sonata de levante, rosa de verde manto,/
tu encuentro, el deslacrado sello y la rosada garganta abierta al aire./


Rumbo sin mirada, sólo acontecer de brisa fresca,/
amanecer con el vuelo de estos brazos lentos, pesados,/
emplomados por las otras letras./


No es que el sol salga,/
es que la tierra asoma/
su rostro a la luz que comienza a caminar por el sendero de la mañana./


No hay poeta en la palabra si no hay poeta en la vida./

Sofía Serra, Marzo 2010

Del libro al aire

Del libro al aire

Pasados ya los vientos huracanados,/
el depósito se nutre/
del libro alojado en la arena quieta del conocimiento/
de aquellos a los que la luz sólo de la esfera radiante llega,/
o de las estrellas./
Los más pobres se alimentan del breve oxígeno que los más ricos resolvemos no extinguir./

Suerte, suerte tú que con sólo tu boca abierta/
alimentas a la atmósfera con divinas emanaciones/
de ser humano lejano y herido por las lanzas de los posesos./

Mi cantar se hará eléctrico para los sedentes,/
descarga de ejecutoria sentencia de muerte, quizás,/
pero para ti será ya/
siempre mi canto vivo a plena luz,/
sol del día:/
que con la fragancia del mar penetre hasta tus pulmones,/
que lo halles entre los cascotes de los solares construidos por las bombas/
y en la sangre de tu madre apedreada,/
en la bala con la que maniataron a tu padre/
o en el muñón que la mina entretejió con las venas de tu carne tierna./

Que no existen las ausencias,/
que el suborden de todo lo que te maltrata/
es presencia de amor, de casa,/
de madre con ríos de agua fresca/
chorreando por su rostro tras el baño en la poza cristalina y de padre con una azada en sus manos./

Y la tierra, la tierra siempre latiendo/
bajo esos cascotes de muerte, la tierra/
con sus oreadoras lombrices y sus fértiles minerales,/
siempre la tierra permanece./
Viva espera la lectura de tus ojos/
ahora que la has sembrado con el peso alado de tu pierna./

Sofía Serra, Marzo 2010 (Del bestiario de los inocentes)

jueves, 4 de marzo de 2010

Correo intercambiado con funcionario del ministerio del interior

 

Título de la fotografía: De rosadas auroras


Resulta algo kafkiano, lo comprendo, pero también esperanzador (es lo bueno de este medio). Explico por situar brevemente:
Copio respuesta que he dado hoy, literal. Llega tras dos correos de respuesta "suya" (no sé con quién hablo) a una pregunta mía solicitando información sobre si existe posibilidad de "oficializar" la autoría de unos blogs, es decir, dejar constancia legal de que lo que está escrito allí lo he escrito yo, vía certificado digital o cualquier otro medio. Esta persona se ha portado, pues como la mayoría de buena fé esperamos, como un verdadero ser humano en su papel de funcionario público, facilitándome información y al final diciéndome que, efectivamente como preveía, no hay forma posible de hacerlo, y como no la hay, que simplemente tuviera "cuidado".
Le estoy muy agradecida, sea quien sea. Ojalá en todos personas encontráramos la misma disponibilidad humana.
Hago esto porque siento la necesidad de explicarme en la medida que puedo. Faltan muchos matices por explicitar, pero espero lograr hacerlo en algún momento.

Mi respuesta:

Se lo agradezco muchísimo, pero a mí no me importa que me copien mis poesías, mientras no se hagan millonarios con ellas, claro...:)), y todos sabemos que la poesía no da para eso.
Mi intención es algo más compleja, o parte de apreciaciones muy subjetivas. En la actualidad, nadie reconoce el concepto de autoría sino pasa por tener un ISBN, es decir, una publicación en papel, o e-book, con todo lo que ello implica. El mercado está tan saturado que da verdadero asco. Es normal, hoy en día gracias a dios cualquiera puede escribir, no hay analfabetos, y por un módico precio cualquier puede publicar, lo que me parece muy bien para quien desee eso, sentir que tiene un libro publicado. Yo ya tuve uno, el de mi tesina hará veintitres años, un hijo y más de mil árboles sembrados... nada ni nadie va a quitarme el privilegio de saber que un poema lo he compuesto yo por mucho que lo copien, y la poesía que hago, o si la hago, es por eso, para el hombre, para los demás. No escribo para mí.
Publicar en papel hoy en día para alguien desconocido es tan fácil como fumarse un cigarro ( o más) pero yo creo que el público merece un respeto, los lectores, el resto de los seres humanos, cierto criterio, cierto filtro. Los filtros los dan los críticos. Los críticos no consideran autores a los que sólo "publicamos" sin papel, sin fijarse para ello en calidad o no. Puede haber publicada en papel una porquería porque así lo ha querido su autor previo pago a tal editorial (yo las llamaría a algunas encuadernadoras o imprentas) nueva dedicada a ello, y ya, es considerado autor, y por tanto susceptible de crítica, cita, etc. Sin embargo, alguien que tiene su obra a la vista de cualquiera, más o menos, simplemente por no estar en papel, o en e-book, no es considerado autor.
Pues vale.
Eso lamentablemente es con lo que nos encontramos hoy en día.
Antiguamente tenía sentido una autopublicación, menos medios, ¿pero hoy?
No quiero contribuir con mi pretenciosidad a saturar más un mercado, que no es sólo mercado, es cultura, no quiero volver más loco al lector, porque yo como lectora ya lo estoy. Sólo hay voces, todos queremos decir algo, eso está bien, pero dios mío, ¿y el poquito de modestia, de pudor, de respeto a los demás, de HUMILDAD?
¿Cómo nos contemplarán los que nos estudien en décadas posteriores?. Será para partirse de risa al vernos. Yo hoy lloro de vergüenza ajena. Estudié Historia, Historia del Arte.

Los certámenes no hay por donde cogerlos, aunque no dejaré de enviar, creo. "Hoy" al menos, no.
Seguiré subiendo mis poemas porque para eso los escribo, para los demás, ahí no ocupan lugar, no entorpecen y siempre serán susceptibles de ser encontrados. Es autopublicación pero sin molestia a nadie, y con todos los hándicaps.
Después de muchos años en ello, creo que es la única forma de encontrar cierta paz con todo esto que hay montado. No se puede imaginar. Es para volverse locos, para alguien que de verdad cree en la poesía y en el arte es para volverse locos.
Y no quiero terminar estándolo, como veo que el mundo que gira en torno a todo esto lo está.


Gracias de todo corazón
Un abrazo


Sofía Serra

(4 de marzo de 2010)

miércoles, 3 de marzo de 2010

Antes del sueño

 

Título de la fotografía: La fuente de los inocentes


Extracorpórea

Yo ya estaba aquí cuando tus ojos llegaron./
En la sorpresa cuando florecieron las lilas,/
en la calma del frío cuando llegó la noche/
templada que al relente se ofrece sudando:/
mi decrepitud de ente abusivo sobre las horas./
Yo ya no soy más que remedo de cierta espesura,/
un combate contra el muro, lento-muerto-duro,/
ya tan mayor y tan nula./
Ya tan vieja y tan parca./
Ya tan torpe con vida./
Imposible la aurora, imposible/
azul y verde, imposible/
soledad./
Imposible más que en la justa muerte de los que no velan./


¿Sabes?, tiene poco sentido, o ninguno,/
hacerte crecer mientras/
mis semejantes se destrozan las arterias,/
golpes bajos unos, otros a pecho abierto, así,/
como en el quirófano de trasplantes:/
Su ser latiendo tan vivo entre las manos/
de latex, tan vivo,/
vulnerable y solo/
y yo aquí, tras este cristal que golpeo con mis puños/
para llamar, para llamar, para que abran,/
para que me dejen cuidarlo./
Y los carniceros juegan al fútbol con él,/
y él bota entre los témpanos de hielo,/
y rueda entre las garrigas espinosas del asolado páramo/
ese corazón, mis corazones derramando lágrimas y sangre/
de seres humanos dolientes y buenos, y no se quejan, mis reyes,/
¡no tienen voz!/
Pero yo los oigo. ¡Cómo su dolor me bate en el mío propio!/
tan caliente, tan tierno, tan vivo en su cama de piedra,/
siempre despierto llorando./
Si al menos mis lágrimas lograran verdear el suelo duro/
o el espejo de mi cerebro consiguiera derretir el páramo de hielo.../


Pero no, no y no./
Mis puños son pequeños,/
mi voz inaudible, han sellado en cámara estanca/
a la tierra escenario de la tortura./
Y mis corazones, mis corazones, siguen/
rodando entre las botas de tacos de los hábiles jugadores que a patadas/
los derraman./
¿Comprendes por qué es inútil hacerte crecer?/
Tú estás hecha para besarlos, acogerlos en tu seno, sanarlos/
y luego depositarlos en sus hermosas estancias,/
y así, dar luz a los fanales que durante un tiempo,/
el tiempo del sufrimiento, debieron quedar cerrados./
Pero hoy, y desde hace ya tanto, te siento tan inútil.../
Y todo es por este cristal a prueba de amor/
en el que nunca he creído, y ahora/
me rompe la frente haciéndome agujeros en estas manos/
que se deshacen en polvo de cenizas de pura impotencia./
De dolor de muerte viva en este pecho latiendo./

Sofía Serra , Marzo 2 de Marzo de 2010, 23:30


martes, 2 de marzo de 2010

Lo kitsch en la fotografía actual


Título de la fotografía: Fanal


Remake sobre una fotografía que hice en 2005, ahora que he podido hacerme con un programa de esos que las "envejecen".

Por muy atractivo que resulte, la verdad es que no nos entiendo. Así que, ya que conseguimos una técnica que trasplanta la realidad  en forma de fotografías con una verosimilitud asombrosa, ahora nos da por darle apariencia de ajado a las mismas sin que el tiempo haya pasado por ellas, o lo que es peor, sin que esa imagen haya figurado en soporte físico (película o papel) que es el que sufre el paso del tiempo que ese tipo de programas simula. Hay un mucho de arte kitsch en ello, intentando darle solera a algo que dificilmente puede tenerla, pues la fotografía digital lleva pocos años aún. Las "madres" de los vinos necesitan decenas de ellos para poder hacerse.

Ahora bien, es un proceso técnico más, como cualquier otro. Bien asimilado puede usarse como un recurso más. Contar con él para transmitir lo que se pretenda conceptualmente hablando.

Aquí sólo va una prueba de uso para hacerme con el programa. Eso sí, he escogido una fotografía antigua, por si acaso, no fuera a ser que mis neuronas estallasen.

Siempre he entendido el vocablo Kitsch como sólo aplicable a elementos de la cultura que tengan que ver con el arte. Lo kitsch no es sinónimo de cutre o rancio. Lo kitsch surge al acudir a tipos de estéticas que imprimen valoración positiva a una obra actual porque en su momento la tal estética ocupó escenario de primer orden. Así se intenta dotar de "prestigio" a algo que tal vez, sólo tal vez, puede no tenerlo, por carecer de "autenticidad".  Habría que extenderse entonces en la valoración de lo auténtico y su signifcación. Algo "auténtico" desde luego no es algo "antiguo", pero sí genuino, originario, primigenio. Confusión, una vez más confusión de conceptos.

Sin embargo, y en un aparte, me pregunto si el avance en la cultura del hombre no proviene sino no más que de una y otra vez procesos potenciados por el resorte de lo kitsch en el cerebro humano, algo así como una danza, dos pasos para adelante y uno para atrás para recoger y poder volver a avanzar dos pasos.

Una forma de asimilación de "memorias", un aprehendernos a nosotros mismos, una muestra más del mito del eterno retorno sobre la espiral del conocimiento.

Enlace de wikipedia sobre lo kitsch. Como se puede comprobar, para todos los gustos.

La protagonista de la fotografía, una flor blanca de malva real.
Aquí, otra fotografía sobre "mis" malvas reales, del 2008 ésta. Corrijo título sobre la marcha: Alma-lva en flor (real)

lunes, 1 de marzo de 2010

Flores terrenales

Título de la fotografía: Flor terrenal

A Alejandra Pizarnik, cuyo verdadero nombre fue el de Flora

No me reconozco en ti./
Así que no debo ser poeta./
Así que te hablaré como un padre,/
así que:/
Hija, hija, hija,/
¿cómo ibas a encontrarte si hasta enterraste tu nombre?/
Flora de mi alma, Flora de tus hermanas, de tus negadas flores,/
tus dones, Flora de mi suerte viva que en tu muerte halla/
huelga para estas manos que nunca pudieron acariciarte./
Tus ojos como dos flores de magnolios,/
así, como mis puños de grandes así tu mirada/
de cordera degollada antes de la fruta./
Y con esta flor magnolia aviento a los arcontes/
que te firmaron sin tu nombre./
Y los espanto, y los ahuyento, y los destierro de tu vida./


Hija, hija, hija, ¿por qué te enterraste dos veces?/
...¿Viviste acaso sin hambre?/
Tal vez la tetrarquía y el deleite de la cornucopia abundante/
te lacraron las manos para no anidar en vida, y así, de ti germinó muerte, nombre de los hombres que no aman a las flores./


Lentamente/
humanizarlas, a las flores y las hijas,/
acariciar y levantar al sol la espiga que no nació/
para el cielo sino para la boca./
De mis manos a tu cáliz para que derrames el polen sobre el suelo,/
el grato vientre./
Sin santos, sin alergias, sin palabras y sin nombres./


Tú y sus locuras,/
tú sin verte como yo te veo en tus ojos que eran flores del magnolio./
Eres, pues, como tantos otros, inocente./


Y aquí, en el cielo, tu carne en ronda planteó batalla sin cuartel/
contra sus propias células para lograr alimentarte de tu propia dote./
Abastecerte de ti, empezando por tu propio nombre./


Flora, Flora, Flora,/
sólo madre de flores,/
sin hagiografías, sin menosprecios, la justa/
dádiva, la manta en el frío, el sol en el llano, el hambre en la abundancia,/
¿tan difícil es?/
Tú, Flora,/
sólo hambre con versos/
de sangre/
tan muerta sin sangre tuya y tan viva de tus nonatas hijas, las flores./
Tuyas son las mías menos muerte más mi sangre:/
Menos cielo en tu nombre; más tierra./
Menos flores en tu tumba; más tuyas./
Menos laurel sobre tu corto cabello; más lilas./
Más tú./
Menos rimas./


Como un padre te bautizo de nuevo con tu nombre./
Para eso necesito a las palabras (ellas sí son mis flores,/
que jardinera fui). Para arreglarte la vida./

Sofía Serra, 1 de Marzo de 2010

Notas de la autora:
1. Enlaces sobre la poeta Alejandra Pizarnik, aquí y aquí. Aparecen muchos más
2. El impulso que me lleva a escribir este poema surgió tras la lectura de este otro de Nicolás Calvo
3. Como lectora, no soy especialmente amante de la poesía de la autora argentina.
 
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