martes, 9 de noviembre de 2010

Tres de octubre

Mamífero

Ah, cuánto me gusta cuando habla el cielo con sus palabras-lluvia.
Anduvo tan callado,
tan quieto su eco azul hueco invariable…
Hoy dilata paredes y rompe aguas. Parto
que  mamas:
¿Cuándo asomará cabeza el recién nacido?
Agua que bebes, sol que te muere.



Lagarto, lagarto...

No llego al manantial porque no vuelo.
Esta inercia transportadora de fugas y huidas
abismales, enormes
como la llaga misma
que me abandona
quieta, quieta, quieta
y muda ya sin ojos ni yerba,
ni en piel logro el tacto del agua.
Se quedan antiguos los versos de una a otra hora.
Se acerca la cruel, e inhumana, sabandija de la indiferencia.


Y-tune

Los delfines del aire,
las redes que los atrapan,
yeloufain amarillo,
sol pervertido por los ingleses celos.
Atún para mi roja sangre.

Sofía Serra,  octubre 2010

1 comentario:

carmen jiménez dijo...

Me quedo con ese tres de octubre sembrando versos de lluvias que han de lloverse, de sabandijas que boicotean la poesía de hora en hora. Y si acaso con los delfines que he podido rescatar de entre los atunes.
Es un placer poderte seguir de cerca estando tan lejos. Bueno, no tanto, tan sólo el precio de un ave.
Un beso.

 
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