jueves, 10 de junio de 2010

Sólo un análisis

Olvido

Tiempo ha que me llegan
algunos ruidos
y toses, Dios cantaba
apoyado en la esquina
del barrio con su lira
y con su pose.
En la otra algún hombre
jaculaba oraciones,
órdenes más que ruegos,
que el vaivén de la vida
una vez le asistiera
en el día y en la noche.
Continuó cantando
Dios, hasta los ocasos,
beatíficos acasos,
pensó, que al fin
me procuran descanso.
Tapó sus oídos con algodón impregnado en esperma y cerró los ojos
posando su cabeza sobre la almohada de cualquier Olimpo.
Olvidó activar la alarma del despertador.
Olímpico, por divino,  descuido.

Sofía Serra, Junio 2010
 
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