lunes, 17 de mayo de 2010

Desde la nada al silencio



Título de la fotografía: Nuevos tulipanes


Cae el cielo


Desde la nada al silencio,/
del alma al trecho que nos separa/
disolviéndonos como sendas trazadas en el agua,/
nos bebemos./
Calmamos así la agonía en la batalla por ser amados./
Cálmame, cálmame. Bébeme, bébeme. Me abro, ábrete./
Se hace insufrible este sordo batir en la ensenada/
contra su propio abierto de/
lame y lame arena,/
y terciopelo con color de piel humana como tu gemelo, tu mano, tu curva,/
tu lado costero que me embate/
al son de un pulso caliente de mar,/
de mar y combate,/
de mar y su arrastre,/
de mar y su agua, su lecho blanco, la cama/
del mar con sed de hambre a mis venas,/
a mi gusto, a mi carne, a mi alma a tu vera,/
a tu ombligo en mi aire./


Yo ya ni sé vivir ni mucho menos lo que quiero./
Cegada esta palabra/
se desoja por encontrar el consuelo que la haga limpia,/
verbo puro/
de un cuerpo o un alma que vagan, qué más da,/
vivos a todas horas./


Yo hoy callaré mi voz./
Yo hoy sumiré mi alma en el silencio./
Para que tú respires y venzas y sufras y llores y goces, y te entierres en la fecunda,/
y germines como el verde y florezcas como flor eterna del mirlo en su pico bebiendo del sol./
Yo hoy soy ya muerte de mí, y de las aguas y de los aires me ausento/
en la nada, ya sin lugar y sin juego./
Sin piedra, sin rama, sin canto,/
ya hoy callo. Y ya bebo. Si puedo./
Callaré mientras vivas, callaré mientras voy muriendo, callaré tras de ti, callaré ante el silencio, callaré loca, callaré cuerda, callaré, callaré, callaré...cae el cielo./
...Y las palomas sangran... ay, cómo sangran las palomas./


Vosotros mudad, mirlos blancos, a otros lugares u otros colores,/
que yo con mi sangre vuelvo a tierra,/
que yo a mi cielo propio voy,/
que yo en su palabra encuentro mi verbo./


Muda y blanca y roja y quieta. Así me quedo./
De mis pupilas nacen flores, las armas vestales/
que empuño con mi aliento pretendiendo lo imposible./
Ella, acero fraguado./
Mis tersas yemas, pétalos suicidas./
¿Habrase visto tamaña torpeza?/
¿Qué me reventará por dentro cuando Ella se asoma/
confundiendo el tiempo con la sangre/
de las blancas palomas?/
Aquellos mirlos blancos posados en el suelo,/
emplumados con pétalos de flores, fueron mi armadura./
Ella, ya, no más que polvo seco que moldearé con mis manos en cuanto llueva./
Cae el cielo./


Y beberé, beberé y beberé, de la lluvia que tú me bañes./
Y hallaré tu aliento con los párpados cerrados./
Y arrullaré esta ensenada abierta a la templanza de tu ansiado adviento./
Y posaré esta fotografía sobre tu boca, ahora que sé te distraes con la fértil./
Y tomaré de tus manos,/
y tornearé mi canto,/
y ensancharé mis caderas ahora que sé consumas las curvas de este mundo en norte
con las cosas serias./


...Somos tan ricos, ¡somos tan ricos!
En la tierra renazco.
Cae el cielo.



Sofía Serra, Mayo 2010

7 comentarios:

Jose Zúñiga dijo...

El uso del polisíndeton, la maestría en las elipses (ese
"sé te distraes con la fértil./ es grandioso)..., todo fluye con elegancia al servicio de un sentimiento que así queda trasmitido de forma intanible. Eso es poesía.
Bs

Sofía Serra Giráldez dijo...

Un honor que me haces, querido José, con esas apreciaciones por tu parte, y percepciones, ;)
Gracias
Un beso

isabel gutiérrez dijo...

Sofía, ya me voy leyendo varias veces tu poema. Qué dificil, en cada verso encuentro tantos latidos... qué trabajo me das por la mañana.

Me ha parecido tan rico en colorido que voy a ver si me pongo a pintar el próximo cuadro con algún polisíndeton que otro.

La fotografía mejor si cabe. Un beso, Isabel

Jose Zúñiga dijo...

Isabel: cuando pintes un polisíndeton no dejes de avisarme. Genial!

Sofía Serra Giráldez dijo...

Isabel, qué alegría verte por aquí, de verdad, amiga. Llenas de un arte que adoro a este rincón, y con tus pinturas este cuarto claro, así, sólo imaginándolas, ya se llena de alegría y color.
Además este poema es, creo que sí definitivamente, el cominzo de un nuevo poemario, así que más contenta aún me pone el detalle de tu presencia.
Sí ques trabajosillo, será por eso de "empezar" uno nuevo..:))).
Te digo lo mismo que José ¿eh?..por favor, avísame, verte pintar un polisíndeton tiene que ser una gozada..elipsis..tengo la sensación de que elipsis magnificas están ampliamente desarrolladas en tu pintura..se percibe con sólo mirarlas, esa cierta evanescencia casi sin delimitación del perfil, y si la tiene, tan breve o tan bien integrada que no se percibe sensiblemente, es decir, cuando ves la pintura con los ojos del espectador primerizo en ella. Volumen y color suaves, densos, llenos, pasteles, son tus pinceles.
Un beso. Muchas gracias por tu visita, :)

Elvira Rebollo dijo...

"(...)
nos bebemos./
Calmamos así la agonia en la batalla por ser amados./"

Me ha encantado. Lo he saboreado versito a verso.
Ya sabes, Sofia, que a veces me quedo con las ganas pero no siempre puedo comentar tus poemas porque me siento muy perdida en este terreno, pero es que éste me ha movido por dentro, y te lo tengo que decir.

Y yo no entiendo de polisíndeton y tampoco te lo puedo pintar pero seguro que con un cuento ya me arranco ;-)
Un beso y gracias por algo tan bonito y tan de todos, mua!

Sofía Serra Giráldez dijo...

Querid Elvira, siempre s un placer verte por aquí, me da mucha alegría. Gracias por tus palabras, me encanta además en los versos que te has fijado.
Por cierto, si se te ocurre algún relato, ¡ya sabes!, me encantaría contar con algo tuyo para la fuente, el otro blog "comunal". No te sientas obligada, pero para que lo sepas, que te hablo muy sinceramente, ¿vale?.
recibe un fuerte abrazo,
Sofía

 
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