jueves, 4 de febrero de 2010

Pets cemetery

(Modifico la entrada de anoche, que elimino, y le agrego esta canción de "La Frontera")






Pets cemetery


I

Sí.
Ya no se abaratan los días en las tristezas de esa especie de vertederos que abandonados sumergen en sus lodos la pestilencia de lo obsoleto, lo sin puertas, lo negado./
Tú tienes un orden, hermano./
Tu estómago se sitúa bajo los pulmones/
y sobre tu cabello/
florecen margaritas, también amapolas, algunos lirios.../
Tu orden se establece a fuerza de sangre limpia, como la que recorre/
las venas de los titanes sumergidos no sabemos aún por qué cataclismo./
Subyace entre tus sienes, bajo tus axilas, gobernando/
la risa fresca de la fuente./
Mi hermano tiene nombre de dios innombrable./
Tan justo como el aire, no reserva su desmedida para el ataúd./
Jalona con su aliento la mar embravecida/
convirtiendo el gozne que chirría en vuelo de gaviotas terrenales...tan breves, tan leves,
tan presenciales./
Mi hermano viste de negro, como Hamlet,/
pero yo no moriré como Ofelia diluida entre las flores y el agua./
Mi hermano no existe,/
mas yo reiré cuando asome la dicha desde su nuca hasta su sonrisa de tierna boca,/
de almacén de dios, que ya viene siempre presente./

Expele, jardín mío, expele, no si soles o señales,/
que de tu estómago llegan las primaveras./

II

¿Qué seré yo?, ¡qué seré?/
Tan viva, tan discorde, tan rayana en la espesura,/
tan fragmentos,/
¡tan una!/
¿Qué seré dios mío?, ¡qué seré?/
Y a quién llamo ya para poder vaticinarme si sola conmigo y tan repleta me absorbo casi hasta matarme y todo me cabe./
¡Qué soy?/
Barco desmedido para laguna tan en las afueras, tan concreta, tan justa en el enorme paisaje de esta blanca y nunca eterna noche./
Tan pura, tan pura./
Tan sucia, tan sucia./
Tan informe, tan invalidada, tan certera sin asomo de nombres.../
¿Qué seré, qué seré sino tal vez sólo imaginaciones mías?/

III

Ha de haber suerte felizmente encontrada./
Ha de existir la rosa que genera aberturas, la del gozo publicado, la del sol sin sueño más que allá, justo cuando atraviesa el lindero de la montaña azul./
Deben persistir el lapsus, la gramínea, la flor nacida bajo las lavas, las marismas/
sobre el generoso estero,/
los pies mojados deambulando entre tu posición y la mía bailando al son de los jilgueros que entonan el aire de este parque renacido tras el invierno apocado,/
el tembloroso y estéril,/
el que renueva, gimiente, el fulgor de las estatuas de la noche, los hambrientos silos de las almas que vagan./

(Sofía Serra, febrero 2010)

3 comentarios:

Nicolás Calvo dijo...

El ritmo Sofía, el ritmo lo hace todo en este hermoso poema tuyo. Cadencioso, profundo, como el mar que recoge la arena del fondo cuando va llegando a la playa y luego rompe, impetuoso, devolviendo la libertad a las gotas de agua y la arena al sol. Una belleza.

CumbresBlogrrascosas dijo...

Me quedo, como siempre, con el impacto de las imágenes que me asaltan con la lectura, y, sobre todo, con tus sempiternas contradicciones, que sobrepasan el límite de lo meramente estilístico (tan fragmentos / tan una), (..tan pura / tan sucia...)

De acuerdo, como no podía ser de otro modo, con Nicolás: una belleza.

Beso.

Sofía Serra Giráldez dijo...

Nicolás, me sobrecoge que lo hayas percibido. Gracias por decírmelo.
Javier, gracias, amigo, por tu siempre ahí. Tiens razón en eso de las contradicciones y es cierto que no existe sólo pretensión estilística..esta llega después ...esa contradicción, es que ¿no somos acaso eso?¿pura contradicción?..o al menos yo, vaya...de una a otra y en el medio está lo verdadero, las percibo como un tanteo de exploración..algo así, las contradicciones, en los poemas..:)
Besos a ambos

 
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