lunes, 24 de agosto de 2009

Nomenclaturas para un anhelo que decido dejar de poseer

Para el poeta Don Pablo del Barco, ex-profesor de Universidad y antiguo profesor mío de Historia de la Literatura. Aquí su página personal, aún sin terminar, pero ya preparada para ser visitada

Tres fotografías, un poema y una presentación a modo de nota explicatoria








Calada ya la noche de mi caricatura

Pervertida por la noche, el cansancio del dulce entorno
cabecea sobre tu cuello, girando el tiempo
en el sentido del hallazgo de tu vida.

Demasiado se espacian los días azules,
demasiado poblados por vanas vigilias, pues ¿realmente deseas
el aquél que ni siquiera sabes si mereces o si acaso él puede alcanzarte?
Transito ya mojada, caído el lienzo azul,
escorrentía de pintura húmeda, pintura que chorrea tiñendo la pared de
vivos
colores portadores de las termales fuentes del recuerdo y el sino.
Ando empapada ya, calada por mi propia caricatura
de poeta sin vestigio.

Querida niña, ¿cómo no has sabido comprender?
¿no ves, no consigues ver que el azul sólo levanta las tapias azarosas de la alegría?
¿para qué quieres tú saber?
Mejor callada en la honesta cuna balanceada por las manos leves del sol otoñal.
Mejor dormida, matizadamente ebria,
no se sabe si de solsticios o de carencias.
Pero mejor dormida.
Hace ya tantos años de tu inaugural caída…
¿Para qué regurgitar?
Dejémosles poseer el sol, el destino y hasta la misma noche con su canto azul profundo.
Tú, leve, descansa tan sólo y permite hacer.
Que otros construyan tu caricatura.
Tú sólo duerme. Habita tus sábanas frescas.
Deja que el azul responda si es que posee franqueza.
Y si no, ¿qué más da? Mejor así con tu dulce rostro dormido,
mejor y más bella sola y dormida,
mejor sin exteriores,
mejor en tu vida como la parra afrutándose en las uvas.

Gira ya la noche cabeceando sobre el signo de tu encuentro.
¡Tan breve, tan breve, es tan breve,
este torbellino que te envuelve…!
que no puede abrazarse para procurar alivio en tu empeño.
Los gavilanes dormidos avanzan semiescondidos,
y yo, tan sola, tan noche, sólo sueño,
que no soy más, que no anhelo más
que la lluvia calando hasta los huesos.

Que llegue ya el Poeta despierto y humilde,
que su voz enturbie gimiendo el contenido de tu alma hueca y difusa,
perdida en la niebla del no saber de ti,
que abra por fin su garganta provocando el delirio de este Nocturno que cimbrea y vuela más allá.
Más.
Allá por las lindes soberanas, mucho más allá del azul, más allá del presente y el porvenir
sobre el destiempo creado a golpe del cincel de barro.

Cabecea ya la luna sentada en su sede azul añil.
Cabecea hasta el hombre que suspira sediento.
Cabecea ya, hasta dormir, tu
caricatura
del ayer hasta el hoy de más aquí que nunca.



Presentación

Nombre: Sofía Jesús Serra Giráldez. Nacida en Sevilla el 24-12-1962.
Dirección : Calle Enladrillada 44-46 1º D. Sevilla
Teléfono: _________
Móvil: _________
Correo electrónico: sserragiraldez@yahoo.es
Página personal desde la que se accede a parte de su trabajo:
http://sofiaserragiraldez.blogspot.com

Estimado D. Pablo del Barco:
Deposito en sus manos la casi totalidad de mi producción poética. Le numeraré a mano cada poemario por orden de escritura. Están corregidos definitivamente (todo lo que definitivamente se puede corregir) salvo los tres últimos “cuadernillos”, por ello van sin encuadernar.
Actualmente estoy desarrollando la composición de otro, así que no sé aún muy bien si el último que le presento quedará definitivamente tal como le llega.
El numerado con el dígito 7 responde a un extracto del que cito con el número 8. Lo compuse para presentarlo a un certamen, pero finalmente no fue admitido por no cumplir con las reglas del interlineado doble. Escribí un relato como “contraprestación de servicios”, pero no se lo presento a usted porque en realidad no se trata de una producción literaria.
Lo que tiene en sus manos ha sido escrito durante los últimos siete años, a falta de algunos poemas sueltos y tres o cuatro sonetos más y algunas liras
Todo lo anterior hace tiempo que lo destruí.
Aunque acepto cualquier opinión con más o menos agrado, quisiera poder expresarle que me siento muy segura de mi poesía. Que no necesito un crítico, sino un editor. Tengo poesía muy buena, alguna sólo buena, y algunos poemas que yo misma considero realmente endebles.
Soy licenciada en Historia del Arte, pero no soy “cualquiera historiadora del arte”, ni en mis años de estudiante, ni ahora, y aunque no haya ejercido mi profesión, le puedo asegurar que soy muy buena crítica y comentadora artística (aquí, en el Arte, incluyo el Arte de la palabra), así que, aunque sé que puede resultar poco creíble, estoy, y he estado, capacitada para juzgar mi producción.
Escribo desde que aprendí a leer allá por los dos años. Guardando sólo desde hace siete años.
Necesito publicar, eso sí lo sé, y considero que mis méritos para ello son mucho más numerosos, al menos en cuanto a calidad, que la mayor parte de lo que actualmente se alimenta el llamado mundo editorial.
No paso por la autopublicación, salvo en ese juguete que, por ahora al menos, es internet, donde suelo exponer algunos de mis poemas junto con fotografías de producción propia, como ya le comenté en el correo que le envié.
Ciertas concepciones éticas me impiden hacerlo.
Le pido disculpas por haber sido tan sincera, pero creo que era lo más positivo para evitar posibles malentendidos. Encontrarme con usted el otro día, tras tantos años en los que estaba habituada a verlo por el barrio, fue, si quiere ingenuamente para mí, providencial. Me he pasado siete años viviendo en un paraíso (el campo) que llegué a considerar casi tumba. Ahora sé que recuperaré su noción de “paraíso”. Como acabamos de mudarnos por fin a la ciudad, sentí la señal de que más puertas, en definitiva, se me abrían.
Le dejo mi dirección y teléfonos. Para cualquier cosa que desee puede encontrarme en ellos, bien sea porque le interese mi poesía, porque no, o por cualquier otra circunstancia de tipo humano.
Esta mañana he fotografiado la puerta de su casa y futura galería, camino de la plaza, del mercado. ¿Sabe que con dos o tres años me pilló una bicicleta justo al final de su acera? Estaba con mi madre en la tienda de “Las niñas”, actualmente cerrada. Salí andando del lugar, corriendo, imagino, como cualquier niña de esa edad escapada de la mano de quien la cuida; entonces apenas había tráfico, pero sí más bicis. Me pasó la rueda por encima de la pierna (no me hizo nada grave), lo he recordado hoy al ver su casa. Viví también de pequeña en la barreduela de Enrique el cojo.
Si cuando revele la fotografía aquí en el ordenador, veo que queda bien, me permitiré enviársela a su correo.
Sin más, pero siempre muy agradecida por su atención.



Sofía Jesús Serra Giráldez, 4 de agosto de 2009

P.D.Lista de poemarios presentados:
1. Asesinos de almas
2. Las donadas
3. La duermevera
4. La presencia por la ausencia
5. Entreterras
6. Son-ethos
7. El Paraíso Imperdible (extracto del siguiente)
8. Las palabras del alba

Sofía Serra, Agosto 2009
(Publicación de fotografías consentida por el propio Don Pablo del Barco)

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