martes, 17 de febrero de 2009

Manifiesto contra el racismo, la xenofobia y la ignorancia autoconsentida



(Autor fotografía : Manuel Távora Serra)



Fotografía realizada durante un viaje de estudios apenas un par de días después que Berlusconi arengara a los médicos de familia italianos a denunciar la presencia en sus consultas de inmigrantes "sin papeles". Lugar: Pisa, Italia.



Autor texto escrito a continuación, Manuel Távora Serra. Comentario crítico de ejercicio de estudios.





RESUMEN



En el texto se informa de la situación en la que se encuentra el proceso judicial de Omar

Bashir, que ha sido el desencadenante por el que La Corte Penal se está planteando muy

seriamente el eliminar la inmunidad política a aquellos dirigentes de países principalmente los de países subdesarrollados) que hasta hoy (y probablemente hasta dentro de unas semanas) gozaban de total impunidad ante la ley, sin tener que responder por sus crímenes contra la humanidad. La Corte Penal se plantea retirar tales privilegios, en esencia para evitar ciertas atrocidades, pero utiliza como excusa que, por definición, ser gobernante es la máxima responsabilidad, de lo que se obtiene la máxima recompensa, y por tanto lo que permite un máximo castigo, en este caso, penal. En definitiva, se expresa el deseo de que se realice tal decisión.



ESTRUCTURACIÓN DE IDEA



Los gobernantes no gozarán de inmunidad.

Lo primero a lo que se alude en el texto es a un caso particular actual (el de Omar Bashir), pero se utiliza para dar a conocer un hecho de mucha más importancia y que engloba muchos casos particulares como el anterior (el hecho de que los gobernantes ya no posean inmunidad política, sobre todo los de los países subdesarrollados). Durante todo el texto se insiste en que la decisión no está tomada absolutamente, pero si se admite que, de hacerlo, sería un gran paso para mejorar toda la situación social de aquellos países jóvenes, vástagos de las antiguas colonias occidentales.



COMENTARIO CRÍTICO



Es un texto periodístico, de carácter informativo y predomina en él la función referencial del lenguaje, se aprecian pequeños focos de opinión, pero se trata de pensamientos creo que tan globalizados que podríamos incluirlos dentro de la misma información.

Algo que siempre ha conseguido mantener dentro de mí una sensación de pesar es la muestra de la poca responsabilidad del ser humano, o de su capacidad para olvidar responsabilidades que no conviene mantener o reconocer, esto, algo cotidiano, se traslada desde el olvido voluntario de hacer la cama, al olvido voluntario de ayudar a todos aquellos pueblos que dejamos atrás, muchos destruidos tras décadas de asentamiento extranjero, la mayoría fundidos con los que llegaron a partir del siglo XIX a aquellas tierras del sur y del este “medio-lejano”(ya que el otro continente ya estaba ocupado e independiente), o simplemente, al olvido de nuestras antiguas colonias que con tanto agrado y valentía mantuvimos cuando sus recursos eran necesarios (al igual que ahora, sólo que ahora es más fácil conseguir materias primas mediante empresas privadas y no con representaciones de la metrópoli).

Me indigna la capacidad de cerrar los ojos ante la visión de las sábanas arrugadas, y cómo cada vez se ensucian más y huelen peor tras noches de uso sin cuidado, simplemente entrando en ellas y saliendo de ellas, sin fijarnos en su situación al entrar, al estar, o al salir. Llegará un momento en el que la podredumbre sea tal que la infección romperá nuestras barreras, y nos veremos obligados a limpiar las sábanas durante todo un día, sin descanso, sólo para evitar que la suciedad siga extendiéndose. Para volver a ver blanca la funda de la almohada el esfuerzo sería tal (o consideraríamos que el esfuerzo sería tal) como para que mereciera la pena comprar otra en el chino de la esquina y tirar las sucias. Eso me aterroriza, ¿llegará el día en el que haya que tirar toda África? Hechos como el que expone el texto me dan razones para creer que no, que aún es posible mantenerlas limpias, o que al menos, nos estamos planteando el hecho de cuidar de lo que usamos con tanta frecuencia.

Me encantaría pensar que todo acabaría bien, que las sábanas se limpiasen completamente, o que nosotros nos fundiéramos con la suciedad y no notásemos nada, que todo fuese totalmente natural. Pero todos sabemos que hay manchas que no se van por mucho que queramos, y todo el mundo también sabe que todos los organismos generan poderosas barreras de rechazo frente a agentes externos. Esperemos que mutemos, o que nuestra madre venga a reñirnos, porque la habitación cada vez está peor, y no estamos tan bien educados como para auto imponernos su limpieza. Lo mejor de todo es que todo lo anterior es natural.





Tal vez algunos pasajes del texto destilen socarrona ironía, pero ¿hay otra forma de espetarle a la actual y vieja Europa su agónica, histriónica y ridícula capacidad para asimilar sus propias realidades, y culpabilidades, pasadas y actuales, su incapacidad para la adquisición de sabiduría natural por parte tanto de dirigentes políticos trasnochados como de gran parte de sus ciudadanos que se suponen herederos de una escuela pertrechada en los mayores avances sobre el conocimiento como fue la filosofía desarrollada en el mundo antiguo?

¿Qué dirían Platón y Aristóteles si levantaran la cabeza?...¿o el mismo Rafael autor del fresco "La escuela de Atenas? Por mucho relativismo histórico que consideremos estoy seguro de que habrían llevado al "exilio" a todos los que siendo europeos aún no se han dado cuenta de que el mundo está mejor sin fronteras, salvo aquellas que separan, o deberían separar, por exilio, a los ignorantes autoconsentidos sobre la única realidad humana: que todos los seres humanos somos iguales, y que los que logran lo mejor, tienen el deber moral de ofrecerlo a los que aún no lo han podido obtener. Probablemente Rafael, los habría insertado, a esos ignorantes, en su fresco como esclavos aprendices de un mundo más humano, justo y no cruel con los más débiles que son siempre los que no detentan el poder.

Señores xenófobos, habrían quedado ustedes preciosos allá retratados, como eso, como símbolos de la ignorancia más suprema y del más desidioso ejercicio de acomodamiento, sentados en sus poltronas o acostados en sus camas vestidas de sábanas plenas de inmundicia.



2 comentarios:

GW_Carlos dijo...

Y lo peor es que aún no hemos visto nada. La peor cara de la xenofobia se desvelará cuando se extingan las ayudas al desempleo para el grueso de la población activa no cualificada en paro. Entonces muchos españoles de origen se preguntarán por qué el morito tiene que estar compitiendo por un trabajo que el español también puede hacer. Y surgirán problemas, peleas, asesinatos y rechazo social.

En los enclaves más turísticos de la costa no quedaba ni un camarero español. Pero están volviendo. Una vez agotada la ola voraz urbanizadora, vuelven los curritos españoles a sus antiguos trabajos ,donde ya no cobran tres mil euros "en B", y se percatan de que "sobran" millones de trabajadores.

El desenlace de la historia promete ser apasionante, pero la trama acojona. Y mucho.

Más que racismo, es ignorancia y cortoplacismo genuinamente mediterráneos.

Sofía Serra Giráldez dijo...

Sí, Carlos, no es racismo exactamente, y xenofobia me parece un eufemismo tan hipócrita como cualquier otro. tendría que haberlo titulado contra el analfabetismo, la descultura (des, porque teniendo oportunidad, o mejor, estando culturizados, se desculturan, ) y hasta el desconocimiento de sus propios genes (que es lo mismo que decir de sus propias "santas" madres y "putativos" padres) que cada españolito, o ser mediterráneo como tú dices, de a pie (y no tan de a pie, es decir , no me refiero sólo a "currantes" que puedan ver peligrar su "oportunidad" de trabajo) hace gala cada vez que abre la boca sea para lo que sea.
...Y que tantas personas de buena fé hayan hasta derramado su sangre para luchar contra ese salvajismo de opiniones ...aún queda mucho por hacer.

A ver si conseguimos que el Mare Nostrum sea Nostrum de verdad, de todos de lo que el hemos bebido, de todos los que por él hemos navegado, de todos los que, por habitar este planeta, somos de agua y tierra: MEDITERRÁNEOS.

Gracias, Manuel, que lo ha planteado y denunciado.

(Sofía)

 
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