lunes, 15 de diciembre de 2008

Álamos del Alamillo

Una "calle" más de Sevilla, una calle formada en vez de por sucesión de muros de edificios, por hiladas de árboles (álamos), en una acera, y en la otra, el río, significado en la fotografía por la imagen del Puente del Alamillo, construido para la Expo del 92.
Una "calle" ejemplarizante de un urbanismo que tiene en cuenta al medio natural en el que se desarrolla la población urbana en cuestión, pero no achaco los méritos ni a las decisiones de tipo político del momento ni siquiera a los urbanistas, sino tan sólo al pueblo de Sevilla que decidió formar la urbe, y por supuesto, no equivocarse con sus votos a la hora de decidir quién quería que los representase.
La historia, las sucesivas visiones sobre una urbe que el mismo pueblo que la habita y conforma va construyendo depende de tantísimos avatares que también habría que incluir la concomitancia a los habitantes por si hubieran podido vivir de espaldas a sus naturalezas, como en el caso de Sevilla fue durante muchas décadas.
Esto "ni existía" para la autora, que se crió "creyendo" que el horizonte terminaba en el muro de la calle Torneo anteriormente (en otra entrada, Torre de los perdigones, N'oubliez jamais) citado, cuando la ciudad de Sevilla fue siempre ejemplo de ciudad extendida, ciudad de puertas abiertas, como bien demuestra su historia, y hasta su geografía, en siglos anteriores.

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El cuarto claro by Sofía Serra Giráldez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.